Miguel Barnet: “Mi destino es ir a esa gente sin historia”

Miguel Barnet: “Mi destino es ir a esa gente sin historia”

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  • El escritor Alberto Guerra presentó La vida real, mientras que Pedro de la Hoz intercambió sobre Gallegos. Fotos: Roberto Bello.
    El escritor Alberto Guerra presentó La vida real, mientras que Pedro de la Hoz intercambió sobre Gallegos. Fotos: Roberto Bello.

La tarde prometía. Dos obras maestras llegaban nuevamente a nuestras manos para hipnotizarnos, para envolvernos en ese halo de poesía e historia que puede seducir solo a los que aman la sencillez, la nobleza de los humildes. Miguel Barnet es uno de ellos, y ha hecho de su vida el mirar constante y profundo hacia aquellos hombres y mujeres sin pasado.

Esta vez, dos reediciones salen a la luz para recordarnos lo imprescindible de sus novelas testimonio. Gallegos (1983) y La vida real (1986) tuvieron una presentación especial este miércoles 18 de enero, en el Salón de Mayo, del Pabellón Cuba, ante un público seguidor de la escritura del antropólogo y etnólogo. Entre los asistentes, el ministro de Cultura, Abel Prieto; el presidente de la AHS, Rubiel García y directivos de Ediciones Cubanas, de ARTEX y la Casa Editora Abril.

El primer texto recibió las palabras de elogio del periodista Pedro de la Hoz, quien introdujo algunas pistas necesarias para entender a plenitud un libro tan necesario en la literatura cubana. Según el vicepresidente de la UNEAC, en esta novela andan juntos lo antropológico con lo histórico; pues es una representación de un mundo al revés.

Entre los asistentes a las presentaciones se encontraba el Ministro de Cultura, Abel Prieto
Dividida en cinco capítulos, la novela refleja la historia testimonial de un emigrado gallego que toca la tierra cubana. En sus diferentes partes, el autor hace un recorrido desde la nostalgia y los recuerdos de la vida que se quedaron detrás, la travesía para llegar a la Isla, hasta el momento final que detalla la sensación de un hombre que siente por sus dos patrias, y dice: “aquélla también es mi tierra y vuelve a Cuba”.

Por su parte, el narrador Alberto Guerra presentó La vida real desde su más férrea admiración. Lo hizo con palabras de William Yeats: “Para ser grandes debemos parecerlo porque una apariencia dura toda la vida”, y acotó lo errado de esta sentencia, “pues más que aparentar hay que ser buen escritor y Miguel Barnet lo es”.

Rememoró el crítico y ensayista que “hace muchos años, cuando era un jovencito, leí este texto La vida… Buscaba un paradigma cercano y lo encontré en escritores como Onelio Jorge Cardoso, como Miguel”.

Y es que sus libros gozan de actualidad —aún cuando se hayan escrito hace más de tres décadas—, te hablan al oído sobre la Cuba de hoy. Esa prosa intensa que ya conocemos nos insiste en “ver la intimidad de la persona común”, finalizó Guerra.

Conmovido, Miguel agradeció por la asistencia y el privilegio de departir momentos tan importantes para cualquier obra como es el contacto con sus lectores. Aseguró sentirse un transgresor y regaló una de sus verdades: “mi destino fue ir a esa gente sin historia, a ese hombre que sufrió la emigración. Si mis libros son degustables es porque me he metido en el corazón de la gente que ha sufrido discriminación”.

“Todos mis libros han sido pretextos para dar un contexto de país”, siempre desde “lo caribeño, lo cubano, desde lo poético”, aseveró el autor de Biografía de un cimarrón.

Más adelante explicó cómo el lenguaje ha sido un personaje muy importante dentro de su obra, sobretodo, en estos tiempos de nuevas tecnologías o como él mismo definiera “tecno-generation”, y alertó sobre la necesidad de que los jóvenes lean pues es la única manera de aprender.

Entre consejos para las nuevas generaciones y algunas revelaciones, Miguel Barnet nos confesó que su literatura “es un regalo para la tierra cubana que tanto amo”.

El momento también fue propicio para que el presidente de la Asociación Hermanos Saíz, Rubiel García González, le otorgara al presidente de la UNEAC el sello 30 Aniversario de la AHS.

Al finalizar, nuestro presidente de la UNEAC, Miguel Barnet firmó algunos libros.