Mover ideas, cine y género

Mover ideas, cine y género

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Medios audiovisuales y radio, 15 Muestra Joven ICAIC, Centro Cultural Fresa y Chocolate
  • Este espacio está diseñado para polemizar sobre documentales vistos con antelación minutos antes.
    Este espacio está diseñado para polemizar sobre documentales vistos con antelación minutos antes.

Uno de los espacios de reflexión y debate que ha llenado la sala del Centro Cultural Cinematográfico Fresa y Chocolate, durante la 15 Muestra Joven ICAIC ha sido “Moviendo ideas”, un recinto para la discusión, la promoción y el conocimiento del lenguaje audiovisual.

Diseñado para compartir ideas y polemizar sobre documentales visto con antelación minutos antes, el intercambio entre el público y los realizadores tuvo como escenario la temática de género y la discusión sobre los documentales Los ladridos de Fernando Fragela, y Una cena y doce chicas de Rosa María Rodríguez Pupo.

Orejudo Utrilla, ladridos y Fragela

“Lo único que dejamos las personas cuando nos esfumamos es un montón de palabras”, dice el escritor español Antonio Orejudo Utrilla en su libro Ventajas de viajar en tren. Fragela no sólo ha tomado de referencia un fragmento espeluznante de la novela, sino que ha asumido el riesgo de volcar ese “montón de palabras” en imágenes para ofrecer su mirada sobre la manipulación y los destrozos psicofísicos a los que es sometido una mujer, interpretada por la actriz Sheila Roche.

Lo que deviene en un encuentro casual de dos personas sacando a orinar a sus perros, se va convirtiendo en una relación de poder donde la mujer a medida que es sometida progresivamente va perdiendo todo acto de voluntad hasta los extremos de permitir realizar el sexo (donde antes se hizo el amor) con una correa de perro, hasta que la denigración llega no sólo a comer en una vasija canina, sino a caminar como una perra y dormir fuera de la casa junto al resto de los animales.

El colmo de lo aguantable llega cuando el hombre desea que entre ellos tengan un cachorrito y para ello la obliga, golpes mediantes, a dejarse montar por un perro. Hastiada de tanta denigración decide poner punto final al vasallaje y termina descuartizándolo. La escena final llena a ser memorable: aun libre del dominio masculino, la mujer no regresa a su humanidad. Arrodillada comienza a lamer junto al perro la sangre y el cerebro del hombre, desperdigados por el piso a causa del destrozo.

Da Vinci, la última cena y Rodríguez Pupo

Retomando el legendario cuadro La última cena, de Leonado Da Vinci, Rosa María Rodríguez Pupo recrea su visión personal con Una cena y doce chicas. Un chico de espalda se azota, el mismo que servirá de señuelo para atraer adolescentes que son sometidas a una carnicería con visos de ritual que luego será reflejado en cuadros.

Marcado por lo siniestro, con una atmósfera densamente macabra, ese registro de cuerpo mutilados, envueltos en naylon, dominan las escenas como la sangre misma, con un ritual de canibalismo donde disfrutan tanto ser comidas como comerse entre ellas.

Muchas grietas e imperfecciones se le vieron a estos documentales del terror, uno con matices de erotismo, otro privilegiando lo ritualístico. El espacio conducido por el profesor y crítico de cine Joel del Río sumó muchas voces del público que señalaron debilidad actoral, discontinuidad en las tramas y falta de rigor en la edición para desechar lo trivial. Aun así, al espectador le dolerá las historias, sentirá indignación ante las victimarias, y más de uno reconocerán las ventajas de asistir a los riesgos de estos realizadores que apuestan por una mirada que se asome en los abismos del ser humano.