Nelson Domínguez y los sueños que se tocan

Nelson Domínguez y los sueños que se tocan

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artes plásticas, Cuba, Nelson Domínguez
  • Sus maneras de creación trascienden espacios sin regodearse en conceptos.
    Sus maneras de creación trascienden espacios sin regodearse en conceptos.

Nelson Domínguez tiene muchas razones para creer que el destino existe. De niño, en su natal Baire primero pensó en el fútbol, luego en la medicina y no le pasaba por la cabeza nada que tuviera relación con pinceles y creaciones artísticas.

El triunfo de la Revolución fue la piedra angular, el motor impulsor para que se convirtiera en un nombre inolvidable dentro de las artes plásticas en Cuba.

Y sus maneras de creación trascienden espacios sin regodearse en conceptos absolutos, es imposible salir ileso cuando se está frente a una obra suya. Porque, en efecto, se escapa uno físicamente hablando del recinto expositivo, pero quedan como cartografiadas en la piel, cada una de sus pinceladas más o menos abstractas.

Con todo y que Nelson se escapa de estéticas absolutas, es perceptible cuando presenciamos una obra de su firma, porque el uso racional del color pone sobre el tamiz la sobriedad también de su pensamiento.

Para Domínguez, en este momento los jóvenes artistas cubanos incorporan a su obra elementos autóctonos en franca mixtura con las influencias que reciben de otros grandes de nivel internacional.

No hay posibilidades dubitativas cuando asistimos a una muestra de su calibre porque saltan a la vista elementos autóctonos que permiten al espectador tener la certeza de que alguien con mucho amor por esta tierra hizo de las suyas en los lienzos.

Neófita en cuestiones que involucran tempera, empiezo a entender conceptos básicos en las pinceladas de un niño, ahora adulto, que en su natal Baire, no pensaba ni por asomo en dedicarse a pintar sueños que, sin dudas, pueden tocarse con las manos.

Tomado de Cubasí.cu