Nido de mantis

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Nido de mantis

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  • Personajes protagónicos de Nido de Mantis. Foto: Habana Film Festival
    Personajes protagónicos de Nido de Mantis. Foto: Habana Film Festival

Nido de mantis, del realizador y director Arturo Sotto, es el título del filme incluido en la programación cinematográfica estival que se exhibe en las salas oscuras de la carpenteriana Ciudad de las Columnas.

El elenco artístico lo integran los versátiles actores Yara Massiel, Armando Miguel Gómez y Caleb Casas, quienes desempeñan los papeles protagónicos en ese contexto audiovisual.

La trama  —no exenta de un buen cimiento estético-artístico— se acerca más a la tragedia o al género policiaco, y gira alrededor de un triángulo amoroso que se establece a lo largo de tres o cuatro décadas entre los personajes protagónicos hasta que, en una calurosa mañana veraniega del año 1994, aparecen ultimados los integrantes del ya mencionado triángulo, mientras que la supuesta culpable es la hija de la mujer, que estaba en la casa cuando ocurrieron aquellos trágicos sucesos, y es obvio que ella conoce la génesis de ese crimen pasional.     

En ese largometraje, Arturo Sotto incita al espectador a la meditación (hacer silencio interior para escuchar los sonidos que emite el yo, el auténtico, el verdadero) acerca de la traumática relación entre el ser humano y los mitos que configuran la historia nacional; línea temática que se reitera en cintas anteriores dirigidas por el prolífico creador: Pon tu pensamiento en mí y Amor vertical.

Las actuaciones son de primera línea, y se desarrollan en un ambiente rodeado de tensión emocional, que atrapa al auditorio, ya que se disfruta la excelencia artístico-profesional de los actores que llevan hasta sus últimas consecuencias la acción dramática, interrumpida por Tanatos (la muerte en el vocabulario psicoanalítico ortodoxo), que les exige salir de ese contexto.

 

El núcleo fundamental de Nido de mantis, que el público sigue con gran atención e interés, lo constituye el vínculo amoroso-sentimental que encadena —de manera invisible— a los participantes en ese círculo diabólico, que acaba con la vida de los implicados en esa tríada erótico-sensual. Después que acaece el alevoso crimen perpetrado contra los tres personajes, lo que viene a continuación son la investigación policiaca y las pesquisas judiciales para descubrir al asesino, porque, como reza el proverbio popular, “no hay crimen sin castigo”.

Les recomiendo ese filme a los amantes del género policiaco, que —por cierto— ha sido muy poco explorado o explotado por la cinematografía insular.