Nuevas funciones del Ballet de Camagüey en la Ciudad Maravilla

Nuevas funciones del Ballet de Camagüey en la Ciudad Maravilla

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Escénicos, Ballet de Camagüey
  • El Ballet de Camagüey presentó un programa concierto este fin de semana en la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso. Foto tomada de Radio Rebelde
    El Ballet de Camagüey presentó un programa concierto este fin de semana en la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso. Foto tomada de Radio Rebelde

El Ballet de Camagüey (BC), que jerarquiza la maître Regina María Balaguer, presentó un programa concierto este fin de semana en la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.

Integran el programa artístico Los amantes y la muerte, Ad Liber, Aguffa, Aleatorio y Aguas primaverales, de los coreógrafos Lila Martínez, Víctor Cuéllar, Tania Vergara, Osvaldo Beiro y Assafev Meserer, respectivamente.

El BC se caracteriza —fundamentalmente— por poseer un estilo propio, así como un repertorio que lo diferencia de las restantes agrupaciones de danza clásica en el archipiélago cubano.

La cincuentenaria compañía agramontina está dignamente representada por un colectivo de jóvenes bailarines, devenidos figuras insignia de la agrupación, y que, en cada una de sus presentaciones en cualquier escenario nacional o foráneo, ofrecen muestras elocuentes de cuánto han crecido desde el punto de vista artístico-profesional.

Las primeras figuras del BC, no solo dominan —con limpieza y elegancia dignas del más cálido elogio— la técnica académica y la interpretación teatral (las dos caras de la misma moneda), sino también intelectualizan y espiritualizan los movimientos físicos en que se estructura el arte danzario en general, y el ballet clásico en particular; herencia pedagógica legada a la agrupación camagüeyana por el maestro Fernando Alonso (1914-2013), cuyos primeros discípulos han sido los maestros de los primeros bailarines que hoy integran las filas de la compañía, que ha llevado el arte insular de las puntas a varias naciones del orbe.

Por otra parte, el respeto al estilo de las obras interpretadas en ese contexto danzario-dramatúrgico, sin renunciar al valioso aporte realizado por cada bailarín a la coreografía original, pero sin sacrificar un ápice su esencia íntima, ni el mensaje estético-artístico que se le transmite al auditorio

La natural flexibilidad que los danzantes le imprimen al esquema corporal; vehículo indispensable para exteriorizar pensamientos, sentimientos, emociones ideas, vivencias y experiencias, así como la consagración en cuerpo, mente y alma (la unidad de la personalidad) a la manifestación artística que cultivan con amor y devoción.

Por último, no puedo dejar de destacar que los integrantes de la agrupación perciben la danza clásica y contemporánea como una realidad que fluye dentro de lo inmóvil y se hace movimiento físico, que involucra los más disímiles estados subjetivos del yo de los bailarines, para quienes esa disciplina es, al mismo tiempo, efímera y eterna, porque brota —como la poesía y la música— de la esfera afectiva; por ende, lleva al público a experimentar, desde lo más hondo de su mundo interior, lo más noble y puro que nace y crece en el componente espiritual del inconsciente freudiano, lo cual  sensibilizara a quienes participamos en las exitosas presentaciones del BC en el legendario Coliseo de La Habana Vieja.