Nuevas presentaciones del Ballet Nacional de Cuba

Nuevas presentaciones del Ballet Nacional de Cuba

  • La fille du Danube es un estreno inspirado en un Ballet-pantomime, en dos actos y cuatro escenas. Foto: Gabriel Dávalos
    La fille du Danube es un estreno inspirado en un Ballet-pantomime, en dos actos y cuatro escenas. Foto: Gabriel Dávalos

El Ballet Nacional de Cuba (BNC), Patrimonio Cultural de la Nación, llevó a la sala Avellaneda del capitalino Teatro Nacional un estreno y algunas reposiciones que integran su repertorio tradicional.

Las obras seleccionadas fueron Estudio para 4, con coreografía del maestro Iván Tenorio, Premio Nacional de Danza, y música del maestro Astor Piazzola. Muñecos, con coreografía del maestro Alberto Méndez, Premio Nacional de Danza, y música del maestro Rembert Egües. El grand pas de Festival de las Flores en Genzano, con coreografía de la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, miembro de honor del Consejo Internacional de la Danza, sobre la original del maestro August Bournonville, y música de los maestros Eduard Helsted y Holguer Simon Paulli.

Didenoi, con coreografía de Maruxa Salas y música de la maestra Dulce Pontes, y a manera de cierre, el estreno de La Fille du Danube, con coreografía, escenografía y vestuario de Alberto Méndez, y música de los maestros Adolphe Adam, Károly Goldmark y Vincenzo Bellini.

Los papeles protagónicos de esas presentaciones fueron desempeñados por la primera bailarina Sadaise Arencibia, quien estuviera muy bien secundada por los bailarines Katerine Ochoa, Greta Yero, Yandy Álvarez y Roque Salvador, dignos representantes de la Escuela Cubana de Ballet, fundada hace más de siete décadas por los maestros Alicia, Fernando (1914-2013) y Alberto Alonso (1917-2007), así como por los miembros del bisoño cuerpo de baile.

Estudio para cuatro es una revisitación de los tangos de Piazzola a través de una atractiva relación con la danza clásica, interpretada con la mayor libertad expresiva y creativa.

Muñecos, como expresara Alberto Méndez, es “un ballet que fue estrenado hace 42 años y todavía emociona. Creo que es un ballet tocado por Terpsícore”.

El grand pas de Festival de las flores en Genzano es un paradigma del “estilo Bournonville”, propio de la escuela danesa de ballet, la cual —entre otras peculiaridades que la identifican— muestra un esmerado empleo en la técnica de los pies del danzante. La trama refiere el romance apasionado de los jóvenes Rosa y Paolo, y evoca el festival que aún se celebra en la ciudad italiana de Genzano durante el mes de junio.

De Didenoi, Maruxa Salas ha declarado a la prensa local que fue creado “en un momento muy especial para mí, cuando todo se tambaleaba. Simplemente compartí con el público y los bailarines un poco de mis vivencias, mis experiencias, y sin dudas, mis sentimientos. Nunca pensé que el público de La Habana estuviese tan identificado con mi [producción estético-artística en el campo de la danza contemporánea]. Fue algo fenomenal […], realmente una sorpresa”.

La muerte del cisne, la antológica obra de Fokine, devino un regalo especial para los amantes cubanos y foráneos del arte de las puntas, así como para los colegas de la prensa especializada que cubrieron dichas funciones protagonizadas por una las mejores agrupaciones danzarias del orbe.

La fille du Danube es un estreno inspirado en un Ballet-pantomime, en dos actos y cuatro escenas. Se estrenó en el Teatro de la Ópera de París, el 21 de septiembre de 1836, en los albores de la Era Romántica. En la escena que reproduce el BNC el público puede percibir cómo Rudolph y Fleur des Champs luchan por disfrutar en toda su magnitud del amor que los une.

Sadaise Arencibia, figura insignia de la emblemática compañía, se distinguió —fundamentalmente— por el pleno dominio de la técnica académica y la interpretación teatral (dos caras de la misma moneda), y además, por intelectualizar y espiritualizar —como solo ella sabe y puede hacerlo— los movimientos corporales en que se sustenta el arte danzario en general y el ballet clásico en particular. Su actuación fue, sin duda alguna, magistral.

Por otra parte, los “pinos nuevos” que configuran el elenco del BNC, no obstante su lozana juventud, supieron interiorizar e incorporar a su peculiar estilo de danzar, no solo los conocimientos teórico-prácticos aportados por la academia, sino también descubrir —en los excelentes maestros que los formaron— los valores éticos, estéticos, humanos y espirituales en que se estructura la personalidad de un artista, caracterizado —entre otras cualidades— por la integralidad, integridad y cubanía, que lo singularizan en cualquier escenario nacional o internacional.