Olga Marta Pérez: “Leer es muchas cosas a la vez”

Olga Marta Pérez: “Leer es muchas cosas a la vez”

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  • La directora de Ediciones UNIÓN exhorta en insistir en la lectura por lo valía que tiene para el desarrollo intelectual. Foto: Héctor Navarro
    La directora de Ediciones UNIÓN exhorta en insistir en la lectura por lo valía que tiene para el desarrollo intelectual. Foto: Héctor Navarro

En fecha ya tan cercana al 9 de febrero, día en que será inaugurada la XXVI Feria Internacional del Libro de La Habana, resulta una misión sumamente difícil la de lograr entrevistar a cualquiera de los directores de las editoriales cubanas que estarán representadas en la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña.

Más si se trata de la directora de Ediciones UNIÓN, entidad que deberá asumir un programa de presentaciones de nuevos títulos en la sede central del evento y otro en la sala Martínez Villena de la UNEAC, subsede de la Feria desde hace algunos años.

Felizmente, en medio de algunas de las gestiones y reuniones que la ocupan por estos días, fue posible el diálogo con Olga Marta Pérez, reconocida escritora, Premio Nacional de Edición 2015 y dueña de una chispeante conversación en la que a menudo saltan, sin ninguna afectación, su conocimiento del oficio y buen humor.

Comencemos por el programa de la sala Martínez Villena.

“En la Villena se presentará un libro importantísimo, salido de una colaboración entre la italiana ARCI y nosotros. Se titula Seis propuestas para el próximo milenio de Italo Calvino. Es un libro que se preparó aquí y se imprimió en Italia. Son seis ensayos fabulosos.

“Está previsto que la presentación sea el día 10, a las cuatro de la tarde, y la hará Miguel Barnet, quien le escribió un pórtico a esta edición.

Tenemos también El humano ejercicio de las conversaciones de Pedro Simón, que es Premio de Poesía de la UNEAC; Nade, una novela de Malena Salazar que fue Premio David y El nido de la serpiente de Pedro Juan Gutiérrez.

Nosotros nos atrevimos a programar para los últimos días dos libros que aún no tenemos en las manos y que son Gravitación de la poesía de Virgilio López Lemus, y El telescopio de la hormiga, que es un texto de Fidel Antonio Orta sobre la obra de El Indio Naborí.

Estará también la presentación de una antología de mini cuentos del Caribe, Los nuevos caníbales, hecha por UNIÓN con Isla Negra Editores.

En La Cabaña vamos a tener Desde el invierno, un libro de cuentos canadienses que hicimos hace muchos años y fue entonces preparado por Margaret Atwood, quien asistirá a la Feria.

Esa presentación será el día 10 en el Pabellón que se le dedicará a Canadá, como país invitado de honor en esta edición.

El día 11, en la Sala Alejo Carpentier, Zuleica Romay presentará Lágrimas negras de Eliseo Altunaga, novela de corte histórico en la que se aborda, básicamente, la Guerrita de 1912 y el gobierno de José Miguel Gómez.

Resulta una especie de fresco de los primeros veinte años de la República, con personajes tan interesantes como Morúa Delgado o Yarini. Espero que tenga la acogida que me imagino va a tener.

Ese mismo día, pero en la tarde, en la sala Lezama Lima se presentará Sombras nada más, una antología de relatos sobre la violencia de género escritos por mujeres, que preparó Laidy Fernández de Juan.

Es un libro que creo será, además de exitoso, muy pertinente, pues se trata de un tema que está sobre el tapete. Fue hecho en colaboración con el Centro de Intercambio y Referencia de Iniciativas Comunitarias (CIERIC), una fundación adjunta a la UNEAC.

En la sala Alejo Carpentier, el día 12 se presentará la novela El dorado círculo del tiempo de Héctor Veitía y, el 13, la de Juan Carlos Rodríguez, Los milagros tardan más.

También se van a comercializar durante la Feria algunas reimpresiones que no serán presentadas, como lo son El vecino de los bajos de Enrique Núñez Rodríguez y El legado del caos de Nicolás Dorr”.

¿Habrá algún título de la Colección Diente de Leche?

“El 13 de febrero vamos a presentar en el Pabellón Infantil de La Cabaña un bloque con cuatro libros de esta Colección: una antología de literatura infantil de varios autores que se titula Jugar con las estrellas; El amor es una lucecita maravillosa de Marcia Jiménez, La familia Bóleke de Luis Alfredo Vaillant y Un círculo en el dibujo de Néstor Fernández Montes de Oca”.

¿Y, como escritora, no llevas algo nuevo a la Feria?

“Publicados por Selvi Ediciones voy a presentar dos libros. Uno es un cuento del libro Papatino y Mama gorda titulado Los tamales de Ña Teresa y el otro es La niña que encontró el horizonte. Son libros para colorear, pero llevan texto. Tienen la doble función.

“La Casa Editora Abril deberá tener terminado para esos días un troquelado: La maga y la luna. Es un cuento pequeñito, ilustrado por Iris Fundora, con el cual estoy muy contenta”.

Cada Feria permite apreciar el trabajo de las editoriales en una etapa anterior. ¿Cómo resultó el recién finalizado 2016 para Unión?

“Nosotros tuvimos en 2016 tres de los diez Premios de la Crítica Literaria que se entregan cada año.

“Ellos fueron el libro de poesía Recreos para la burocraciade Sigfredo Ariel; uno de ensayos de Antón Arrufat, El convidado del juicio y La cinta métrica, una novela de Efraín Rodríguez Santana. Todos se van a entregar en la Feria del Libro.

También tenemos dos premios dentro de los diez que se darán allí a los libros más vendidos en 2016 con Echu-Elegguá de Adrián de Souza Hernández y Hacer y deshacer el amor, una antología de cuentos preparada por Alex Fleites.

Creo que en ese sentido me puedo sentir contenta porque demuestran por separado la aceptación del lector y de la crítica, los dos ámbitos principales en cuanto a lo que es el mercado del libro.

Por otra parte, el pasado año tuvimosdificultades con la impresión de los libros, pero es una situación que no es sólo de Ediciones UNIÓN. Es un problema que vienen afrontando otras editoriales del país. Aunque, como bien dice el refrán, mal de muchos es consuelo de tontos.

Yo no me detengo en eso, sino que insistimos con las imprentas, se discute… La más estable de las que trabajan con nosotros es Ediciones Caribe, que es la encargada de hacernos las revistas y lo hace con la debida sistematicidad.

Nosotros tuvimos en 2016 un apoyo realmente importante del Fondo de Desarrollo para la Cultura del Ministerio de Cultura, en el financiamiento de nuestras publicaciones. Es una colaboración que tiene larga data, pero también hay libros a los que les buscamos financiación por otras partes.

Además de esto, para la Feria pasada salieron a principios de año un grupo de libros del plan especial que asume el Instituto del Libro. Son grandes tiradas porque se hacen pensando en las ferias que se realizan por las provincias.

“Hace poco tuvimos una reunión con Juan Rodríguez, el presidente del Instituto Cubano del Libro, en la que él recordaba que la Feria es un legado de Fidel; así como la iniciativa de llevarla por todo el país.

“Yo pienso que es una idea excelente. Te lo estoy evaluando como escritora, no solo como alguien que trabaja en la esfera del libro y dirige esta editorial.

“De la misma forma te digo que la creación del sistema editorial, que comenzó desde la época de Alejo Carpentier con la Imprenta Nacional de Cuba, fue con el impulso de Fidel.

Pero el surgimiento, además, del editor como figura cultural, es una creación de la revolución cubana. Y, cuando digo revolución cubana, digo Fidel.

“Porque el editor no es solo la persona que trabaja el libro, sino la que está al tanto de lo que se está escribiendo en el país. La que hace trabajo de promoción. Ese editor, que es el primer crítico que tiene cada libro, es un ente cultural creado por la revolución cubana”.

Al que hasta se le otorga anualmente un Premio Nacional como el que tú recibiste.

“Exacto. Pero, es un todo. La Feria es lo otro, lo que vino después de tener esta estructura de la industria del libro en Cuba. Digo industria incluyendo las editoriales, porque normalmente cuando se dice así se piensa en las imprentas.

Creo que hay que rescatar cosas que hemos perdido con el paso del tiempo y la cotidianidad maldita que lo corroe todo.

Recién estuvimos hablando de cosas de esta índole en una reunión con el ministro de Cultura, en la que participaron escritores y editores. Cosas que hacíamos y que hemos dejado de hacer”.

¿No relacionadas con el presupuesto?

“En parte, no. El libro tiene que ser subvencionado y es de los elementos de la cultura que hay que salvar. Tiene que tener un respaldo estatal.

De lo contrario, qué tendríamos que hacer. ¿Qué precio habría que ponerle a un libro? No encontramos un lugar cercano donde nos vendan el papel, las tintas, las planchas. Porque no se trata solo del papel, que es en lo que más se piensa cuando se habla de esto. Son muchas cosas.

Traer las maquinarias, las piezas para ellas. Todo eso hay que comprarlo. Hay maquinarias que ya son obsoletas”.

Ponme un ejemplo de esas cosas que se han dejado de hacer y podrían retomarse.

“Víctor Fowler hizo notar en esa reunión que tiempo atrás él hacía un folleto para los libreros, que tanta falta les hace, porque, en su gran mayoría, los libreros hoy día son vendedores, bodegueros de libros.

“Creo que tiene que haber una formación porque esta es una venta especializada. Hay que pensar en el libro como cultura, no como mercancía. Aunque tiene su lado de mercancía, pero eso no es lo que puede primar en momentos como estos, sobre todo. Tenemos que insistir en la base.

Pero, además, tenemos que insistir en la lectura por lo mucho que tiene que ver con el desarrollo intelectual de las personas. Ese llamado a la creatividad cuando tú te lees un texto. Porque leer es muchas cosas a la vez y es de una riqueza…

Cuando uno se pone a pensar en lo que hay detrás de un libro, no es solo los que trabajamos en esta esfera actualmente; sino toda la experiencia acumulada que tiene ese escritor. Toda la gente que escribió antes que él y que él leyó. Todo eso aparece en un texto”.

Es un resultado final de muchas cosas…

“Sí. Ese contenido humanístico que se ha ido perdiendo… Se dice que la gente lee más. Sí, la gente lee, más rápido. Lo que sea rápido. Pero detenerse ante un texto, aprehender lo que me están diciendo y lo que hay detrás…Eso es un entrenamiento. Aprender a leer es nada, al lado de aprender a leer de verdad, buscando”.

Apre-hen-der lo que está en el texto…

“Aprehender, con h intermedia. La lectura tiene sus etapas. Está la primera adolescencia, por decirlo de alguna manera, en la que los muchachos se dejan llevar por la trama. Pero algo va quedando por el camino. Sobre todo, el hábito de leer.

“Por eso, técnicamente, el escritor para esas edades tiene que contar, contar, contar. Todo el tiempo tiene que estar sucediendo algo y poner esos motivos que se desarrollarán después y van dejando interrogantes. Eso lo tiene que hacer el escritor para esas edades.

“Ya después el estilo tiene que ser otro. Pero si tú coges cualquier novela para adolescentes, te das cuenta de que tiene ese ritmo.

A veces pensamos en un lector totalmente abstracto y no tomamos en cuenta que no es lo mismo un niño de montaña, un hombre o una mujer de la tercera edad. No es lo mismo que la gente joven.

Pienso que las editoriales cubanas producimos textos para todos. Salvo para los de la tercera edad, para quienes sería necesario buscar textos más cortos… Habría que pensar en eso”.

Tampoco la distribuciónde determinados textos debe ser igual para las librerías de todo el país. Hay temáticas que interesan más en ciertos lugares.

“Eso ha mejorado. Sobre todo, con las grandes tiradas que se realizan a partir de los pedidos que hacen los libreros. A ellos se les envía con anterioridad la sinopsis de los libros que fueron aprobados para este plan especial, y la tirada se arma teniendo en cuenta esa demanda que sale por provincias.

Ediciones UNIÓN tiene una distribuidora, pero habitualmente mandamos nuestros libros a los Comités Provinciales de la UNEAC y a algunas librerías que nos los solicitan”.

¿Cuál sería a tu juicio el futuro de la literatura con las autopublicaciones, tal como se ve en algunos sitios de Internet, en los cuales se obvia el papel del editor?

“En el arte siempre se va a imponer la calidad. Creo que es un error porque el editor no es solo el que te va a señalar la coma que falta.

“Un editor que trabaje bien la narrativa es capaz de proponerle a un escritor hasta cambios en la ubicación de un capítulo o sugerirle el desarrollo de un personaje. Esas discusiones que a veces uno puede tener cuando la novela está creciendo y se trata de un escritor cercano que va pidiendo consejos… Yo tengo uno con el que discutimos los libros antes de que estén terminados. Creo que eso es útil.

“Veo muchos libros publicados en el exterior que no tienen calidad. Se les nota que no tienen la mano de un editor.Cuando tú lees un libro de ensayos y encuentras notas al pie, notas al final; eso es labor del editor. En mi caso, resulta un trabajo absolutamente fascinante”.