PAS DE DEUX: ENTRE EL TABLONCILLO Y EL LIENZO

PAS DE DEUX: ENTRE EL TABLONCILLO Y EL LIENZO

  • Obra de Francisco Rondón
    Obra de Francisco Rondón
  • Estatua de Alicia en bronce del artista José Villa Soberón (Detalle)
    Estatua de Alicia en bronce del artista José Villa Soberón (Detalle)
  • Obra de Jesús Lara Sotelo
    Obra de Jesús Lara Sotelo

Convocados por la comunión de lo inasible y la admiración profunda, un grupo importante de artistas plásticos se ha apropiado de la imagen de nuestra gran Alicia Alonso para corporeizarla en sus lienzos.

Metamorfoseados en formas diversas y caprichosas, cada uno la ha visto de acuerdo a su ojo escudriñador y mágico, sin delinear lo ostensible, sin la pretensión de apresar lo obvio sino en una intención poética de reflejar el gesto definitorio, el giro perfecto, el ángulo de luz y el movimiento circular y perpetuo.

La inmensa fulguración de su imagen en toda su rica expresión está presente en cada una de estas obras de arte.

Dueña de una existencia propia, assoluta, Alicia Alonso irradia destellos de luz para escapar de lo oscuro. He ahí su grandeza.

Acompañada de una voluntad inmarcesible y poseedora de una técnica en permanente pulsación, ella ha sabido modular la desmesura en un ejercicio de maestría plena. Su perfección y dominio la realzan entre una pléyade de bailarinas que no lograron consumar su genio dentro de un círculo de fuego.

Ella quedó entre todas incólume, desafiando el tiempo. He ahí también su grandeza y su enigma.

Atrapada por el pincel de los más talentosos artistas de la Isla, su imagen se torna cifra de estatura artística y fundamento de lo inverosímil.

Alicia Alonso en total autenticidad, depositaria de una pluralidad de gestos que definen su unidad estética, se entrega en su desnudez al ojo del artista para ser recreada y puesta a prueba de toda temporalidad, para renacer cada día y alcanzar finalmente la eterna dimensión del ser. Ella es la imagen multiplicada, la extensión del cuerpo hacia el vacío, la comprobación del eros en el espacio real y la sobrenaturaleza.

Desde la otra frontera y como tratando de alcanzar la sensualidad plástica de la artista en un lenguaje desprovisto de maniqueísmo, transparente, simbólico e insuflado del donaire que ella trasmite, nuestros artistas han captado esa majestad imperante en la más legendaria Giselle y la han plasmado en sus lienzos con honestidad y belleza para reconciliarnos con ella. Solo el arte nos da esa posibilidad de diálogo, esa autoridad de lo imposible. Solo el arte rescata lo insondable y lo que permanecía velado.

Milagro de la conjunción de la luz y el movimiento. Gran abrazo de la complicidad poética entre el tabloncillo y el lienzo.

Gracias una vez más Alicia Alonso por dejarnos entrar sesenta años después en tu arcano personal.