Por primera vez 24 momentos de un paseo mozartiano en La Habana

Por primera vez 24 momentos de un paseo mozartiano en La Habana

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  • Momentos especiales reservó la Calle de Madera con la sensacional interpretación del Heilerin Quarter (EE. UU.). Foto del autor
    Momentos especiales reservó la Calle de Madera con la sensacional interpretación del Heilerin Quarter (EE. UU.). Foto del autor

El distinguido músico austríaco Wolfang Amadeus Mozart (1756-1791) se paseó por lugares emblemáticos de la parte vieja de la ciudad a propósito de desarrollarse el sábado 24 La Ruta de Mozart.

Por primera vez en el mundo se interpretaron, en una sola sección, los 24 cuartetos de cuerda y 90 movimientos individuales para dos violines, viola y chelo creados por el genial compositor a lo largo de su corta pero fructífera existencia.

El evento se inscribe en el VI Festival Mozart, auspiciado por Lyceum Mozartiano de La Habana y parte de la idea del músico norteamericano Michael Dabroski, violinista y director del Festival Mozart en Vermont, enamorado eterno del genial compositor, quien se propuso reproducir los varios movimientos en una sola jornada,  “el único lugar posible donde hacer esto era Cuba”, dijo.

El espectáculo se concibió para que participaran los transeúntes. Según el pianista Ulises Hernández, presidente del festival, un promedio de 70 u 80 personas disfrutaron de las diversas agrupaciones que dieron vida a la cita musical.

Abriría la Plaza de la Catedral y la interpretación del K. 155-160 “Milanese”, ejecutado por el cuarteto cubano Café Quarter. La Vitrina de Valonia vería a Alma Quarter (Cuba) en el K.168-170 “Vienés”. Mientras, el cuarteto Crisantemi Quarter regalaría en la galería Carmen Montilla el K.387, 421 y 428 “Haydin”.

Momentos especiales reservó la Calle de Madera con la sensacional interpretación del Heilerin Quarter (EE. UU.), quienes ejecutaron el K.458 7 465. Caía la tarde y en Las Carolinas, a cielo abierto y en silencio cómplice, el Cuarteto Crisantemi (Cuba), interpretaría el K. 575, 589 y 590, “Prusianas”.

En gran final, el Oratorio San Felipe de Neri (Lyceum Mozartiano de La Habana) agrupó a todos los cuartetos bajo la batuta de Michael Dabroski, en la interpretación del K.80 y 499. Enérgico, tempestuoso, a la vez sublime, se le vio dirigir en esa especialísima noche en que los cubanos pudimos asistir a un momento de lujo.

Con estos conciertos, La Habana Vieja tomó otro color y matiz cuando las notas del pentagrama rutinario de esa zona, cedieron espacio a la más culta música de uno de los más geniales músicos de la historia. Al transeúnte común y el visitante no les quedó otro remedio que brindar rendibú a esa maravillosa música.

El talento innato de Mozart, hombre que pincelaba con notas musicales, le hizo crear las más bellas sinfonías. Estos cuartetos lo acompañaron en su existencia y los creó, alentado por su mentor Franz Joseph Haydn,  en los diferentes lugares que vivió.