Por un cine cubano en el siglo XXI

Por un cine cubano en el siglo XXI

  • Panel Cine cubano, desafíos del XXI en el Festival Internacional de Cine de Gibara. Foto Kevin Manuel Noya
    Panel Cine cubano, desafíos del XXI en el Festival Internacional de Cine de Gibara. Foto Kevin Manuel Noya

Con el panelCine cubano, desafíos del XXI, moderado por el reconocido director Fernando Pérez e integrado por Claudia Calviño, Kiki Álvarez, Carlos Lechuga, Vladimir García y Reymel Delgado, el Festival Internacional de Cine de Gibara 2019 inició sus jornadas teóricas en la Casa de la Cultura.

El Decreto 373 que rige, después de sostenidos reclamos por parte de los realizadores cubanos, una nueva política para la creación cinematográfica independiente y cuyas leyes entrarán en vigor el próximo septiembre, centró buena parte de las intervenciones durante el panel.

Fernando Pérez partió de la necesidad de “un Icaic que siga siendo un instituto de arte e industria, que apoye la proyección libre de todas las películas, para que sea el espectador quien pueda elegir”.

¿Qué representa y aporta este Decreto, “resultado de muchos años de discusión entre los cineastas”? ¿Qué dinamiza realmente su presencia en el audiovisual cubano hoy día? De estas interrogantes partió el reconocido director de filmes como Madagascar, Suite Habana y Hello Hemingway.

Para Kiki Álvarez es importante la práctica y la interpretación del Decreto, pero más necesario es “seguir haciendo cine”. “Los cineastas debemos soñar las condiciones de trabajo que necesitamos”, añadió el director de filmes como La ola, Miradas y Marina, filmado este último en Gibara.

“Veo el Decreto como algo sobre lo cual continuar trabajando. La posición que debemos tener ahora es cómo mejorar, enriqueciéndolo”, comentó la joven y reconocida productora Claudia Calviño.

“El panorama del cine en el mundo está cambiando y debemos ajustarnos a ello. Es necesario mantener espacios de diálogo para que estas nuevas regulaciones funcionen en las condiciones en que se desarrolla el cine actualmente. Además, hay que dedicarle un tiempo a la formación de habilidades en un plano más internacional y comenzar a pensar espacios de formación”, subrayó la productora de Juan de los muertos, de Alejandro Brugués, y Melaza, de Carlos Lechuga.

Fernando Pérez reconoció “la audacia con que los jóvenes cubanos han aplicado en la práctica para romper los esquemas. Aunque un Decreto no va a cambiar las mentalidades ni los prejuicios”.

Carlos Lechuga asegura que comenzó a realizar cine independiente porque “cuando salí de San Antonio de los Baños pensé que los proyectos que tenía en mano no le iban a interesar a muchos, por eso a los jóvenes nos cuesta entender de un primer momento lo del Decreto y el Fondo de Fomento”.

Eduardo del Llano, director y guionista de los cortometrajes de Nicanor y coguionista de filmes como Alicia en el pueblo de maravillas, de Daniel Díaz Torres, La vida es silbar, de Fernando Pérez, y Perfecto amor equivocado, de Gerardo Chijona, asegura que “he ido realizando los cuentos de Nicanor, hechos básicamente con dinero personal, aunque son conocidos más bien a nivel underground”.

“Del Decreto no solo es importante la letra escrita, sino su instrumentalización”, añade Del Llano.

Por su parte, Vladimir García subrayó la necesidad de “llevar a todas las provincias la formación para los jóvenes animadores, incluso incluir varias asignaturas sobre el tema en las filiales de la Famca”.

Finalmente, el productor Reymel Delgado comentó que “es hora de ir eliminando las fronteras y barreras entre el cine independiente y el Icaic”, pues “el único beneficiado debe ser el cine cubano en general”, un movimiento –como aseguró Fernando Pérez– “con diversidad y originalidad”.