Reajustes en el sistema teatral cubano

Reajustes en el sistema teatral cubano

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  • El también actual presidente del Consejo Nacional de las Artes Escénicas, se refirió al pobre, cuando no poco efectivo, desempeño escénico de algunas unidades teatrales. Foto del autor.
    El también actual presidente del Consejo Nacional de las Artes Escénicas, se refirió al pobre, cuando no poco efectivo, desempeño escénico de algunas unidades teatrales. Foto del autor.

El viceministro de cultura, Fernando Rojas, brindó declaraciones en conferencia de prensa sobre próximos ajustes al teatro cubano.

A propósito de realizarse la venidera edición XVII del Festival de Teatro de Camagüey, el también actual presidente del Consejo Nacional de las Artes Escénicas, se refirió al pobre, cuando no poco efectivo, desempeño escénico, tanto en la concepción de la obra como en su puesta sobre las tablas, de algunas unidades teatrales.

Estima que la creación dramatúrgica hoy está socavada y dirigida por algunos críticos y directores que dictan el camino, tal es el caso del Festival de Camagüey, “eso no debe ser así, tiene que haber un análisis”, dijo.

Igualmente, recomendó un análisis sobre la cantidad de eventos, giras y actividades magnas que realiza la institución que dirige, “es inevitable que se analice si debemos hacerlos o no, cada centavo que se invierta debemos hacerlo en la vanguardia”, comentó.

Rojas arremetió contra el mal gusto  y la mediocridad que, según su punto de vista, media en algunas de las creaciones escenográficas más recientes. Muchas de estas experimentan audiencia y ventas pero son exiguas en valores, “no puede promoverse la mediocridad por un problema de mercado, detrás de eso hay la intensión de buscar el aplauso fácil, eso lo vamos a enfrentar”, afirmó. 

Con ello pidió por un “teatro de vanguardia¨ que llegue a la mayoría con un mensaje digno y no quede en la superficie y lo banal, “debe de haber un arte comprometido, crítico y reflexivo; a la vez que deje huella en la mayoría”.

Reconoció que el teatro cubano está lleno de expresiones cualitativas diversas, pero no siempre dotadas del rigor necesario en su elaboración y puesta en escena, eso tiene dos consecuencias: el impacto en el público no es el que se desea en términos de resultado y la relación con las vanguardias se reciente, se difuminan las jerarquías; “la institución cultural nuestra obedece a una política cultural estatal y tiene la obligación de comprometerse y apostar por las vanguardias”, dijo.

Para ello el estado fortalece, refuerza y ofrece las mejores condiciones de trabajo y recursos en apoyo a esa avanzada para que “el público crezca en una relación que para nada es pasiva, sino, muy activa de esa propuesta”, señaló.

Es vital también la obligada elevación de la calidad y el rigor académico de la factura escénica que se lleva al espectador, aludida por Fernando, estamos tratando de que haya abordaje sistémico de estos problemas”.

Vaciló ante la citada afirmación de que el teatro enrola a otras áreas como el periodismo o la historia, “todo eso son disparates, asuntos tan cardinales como la calidad, el rigor, la perfección, la jerarquía de las vanguardias, no se resuelve con justificaciones como la de revisitar la historia y que eso merezca todo el apoyo al trabajo escénico; hay que ver cómo la revisita”, aseveró.

La realidad llevada al proscenio adolece de credibilidad y se sustenta en la manipulación, apreció en sus comentarios el viceministro, “una cosa es relacionarse con la ficción y otra con la realidad, son cosas que no solo impiden el análisis y la reflexión crítica, sino que impiden conocer el derrotero que hay que seguir en la promoción”, estimó.

“La realización artística no admite manipulación de contenido cuando es deficiente, ahí nosotros tenemos un arduo campo de trabajo para esclarecer ideas y poder seleccionar”, consideró.

La proliferación de grupos teatrales, más de 90, su poca incidencia en el crecimiento espiritual de la mayoría y su abultado staff, de diversa formación —académicos y empíricos—, fue otro de los puntos medulares a los que aludió, aunque aclaró que “el problema no es con la fuente de formación del especialista, sino, con el resultado”.

Ya se realizan una serie de análisis sobre el tema y se tomarán acciones concretas al respecto, refirió Rojas. Si alguna unidad artística no tiene los resultados esperados, no tiene sentido que se esté presentando, “deben ser indagador y crítico en la búsqueda creadora, explorador en la realidad pero con niveles de realización que sirva a masas de público creciente”, dijo aunque el CNAE no deprecia a las obras para un determinado segmento selecto de espectadores.

Vincula ese exceso de personal con las evaluaciones paternalistas, ejercicios críticos insuficientes y reprochó el trabajo de los críticos, con determinado paternalismo que no señala los problemas y demasiado comprometidos con la agrupación que realiza la puesta, “se convierten en su promotor, hay abundancia de loas, déficit de análisis...deben ubicar miradas críticas que señalen los problemas, no se puede ser complaciente”, concluyó.