Se puede escribir desde cualquier lugar

Se puede escribir desde cualquier lugar

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UNEAC, literatura cubana, Jiguaní
  • Marianela Labrada página web de Telecubanacán
    Marianela Labrada página web de Telecubanacán

La escritura no es un arte signada a los espacios físicos o geográficos, desde cualquier rincón de Cuba se descubre una escritora con formación universal, Marianela Labrada Hernández, lo confirma con su hoja de vida y el último premio otorgado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba es el broche de oro temporal para el intenso quehacer artístico-literario de la joven.
Nacida en las inmediaciones de la Sierra Maestra en el municipio Bartolomé Masó Márquez en 1986 la caracteriza la dulzura y la sencillez de la gente de campo, pero en sus ojos y su lenguaje claro y profundo brillan el talento y la creatividad de cualquier mujer de gran ciudad.
Las letras en sus complejas aproximaciones le fueron dadas de distintas maneras, por eso se licenció en Derecho en la Universidad de Oriente y siguió alimentando la semilla de la literatura al ser parte del Grupo de Narrativa Hacedor de Jiguaní, y cursar por Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso.
Jiguaní, villa Río de Oro para los nativos precolombinos, es la cabecera municipal del término de igual nombre, donde naciera en 1893 la excelsa poetisa María Luisa Milanés, aún olvidada para la crítica y el mundo editorial contemporáneo, fue una de las voces líricas más extraordinarias de principios del siglo XX cubano, quizá de ahí vienen los tempranos orígenes del sustrato creativo de los jiguaniceros que tiene nombres en la literatura cubana como Carlos Casasayas, Delis Gamboa, Yunier Riquenes, José Rafael Rodríguez, Ángel Julio Vázquez y muchos otros que sería imperdonable olvidar.
De que se puede escribir desde cualquier rincón de Cuba lo asegura Marianela con su quehacer artístico, desde un pueblo tranquilo desborda creatividad y recibe en este 2019 Premio Nacional de Narrativa El hilo y la cuerda que otorga cada año la Unión de Escritores y Artistas de Villa Clara entre 59 obras de todo el archipiélago.
El manuscrito Líneas curvas, fue valorado por los reconocidos autores cubanos María Liliana Celorrio (Las Tunas), Nelton Pérez (Isla de la Juventud) y Yandrey Lay (Villa Clara), y emitió en el dictamen criterios contundentes: “la sencillez, la placidez de su prosa y que el mismo no hace promesas que deje sin cumplir”.
Otros premios ha recibido Marianela en su incursión por la narrativa, como el Sigfredo Álvarez Conesa, del Consejo Nacional de Casas de Cultura alcanzado en el 2016 por su libro de cuentos para niños (aún inédito) Naranjas dulces.
Derroche de imaginación, el buen uso de las técnicas narrativas y la fusión de realidad y fantasía caracterizan las obras de Marianela Labrada, también leída en antología de cuentos Isla sin dioses y la revista infantil ilustrada Papalote del Centro de Comunicación Cultural Ventana Sur de Granma y la revista cultural La Campana de la misma institución.