Siete décadas de vida de un artista cimarrón

Siete décadas de vida de un artista cimarrón

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Alberto Lescay Merencio, setenta años de vida, Makuto, arte cubano, arte santiaguero

Crear y crear más es su prioridad. Una existencia conducida por un espíritu osado. El artista en sus siete décadas de vida ha alcanzado una libertad interior plena que manifiesta día tras día en sus obras. Un proceso gestual en el que se acerca a lo que pudiera llamarse «el cimarronaje del arte», autonomía absoluta que exterioriza constantemente en su quehacer.

Alberto Lescay Merencio arriba en estas fechas a un nuevo aniversario. No uno cualquiera. Este posee la carga simbólica del punto álgido en que se unen medio siglo de vida artística y la diacronía de una existencia activa y perpetuadora de infinitos preceptos para toda una generación.

Con más de un centenar de exposiciones ha dotado al panorama de la cultura caribeña de una fuerza prominente. Sus esculturas lo han hecho célebre, aunque sus pinturas y otras incursiones en las artes aplicadas lo colocan en aquel sitio donde permanecen los que adoptan la gestualidad artística como una filosofía de vida.

Incansable, rebelde ante la tibieza sorprende a su público con una nueva exhibición, fruto de su tenaz impulso ante la acción creativa. Esta vez ha decidido llamarle Makuto. El maestro se adentra nuevamente en los caminos fascinantes del misticismo de los sistemas mágicos-religiosos de ascendencia afrocubana con una de sus expresiones más fuertes: el Palo Monte.  

Obra Quién eres, Acrílico y carbón sobre lienzo, Dimensiones 155 x 228 cm, Año 2020

La invención suscitada por este componente cautivó a Lescay, quien desarrolla un profundo trabajo de investigación antes de llegar a plasmar lo que desea y prefiere abarcar aquellos principios y materias que impriman en la historia el sentir ante acciones de reivindicación. Makuto, le brinda el recurso que necesita para convertir en masa lo que su mente contiene.

Es cuando llega al público esta propuesta que enarbola su sagacidad, su fuerza interior. Sorprende la determinación, el rejuego como siempre con lo matérico, lo terrenal y al mismo tiempo lo metafísico. El maestro eleva esa potencia insólita que solo habita en la cosmogonía de su subconsciente.

Makuto es ese universo abstracto y extraordinario. Marca una nueva etapa. Es continuidad y al mismo tiempo ruptura. Conviven piezas de otros tiempos con las más recientes, así como los formatos.

El futuro compromete a Alberto Lescay. Además de Makuto, otros proyectos mantienen absorto al artista. El afán por llevar el arte a un peldaño superior no cesa. Entre ellos se encuentra la realización de un monumento de más de nueve metros titulado El regreso de Aponte. Su maqueta también forma parte de esta muestra.

Alberto Lescay continúa en la búsqueda de nuevas direcciones. No se queda impasible ante las oportunidades de impulsar el arte en cualquier lugar donde se encuentre. Es un apasionado, quiere explorar otras realidades, otras dimensiones. Ante los setenta años de vida del maestro, la celebración impone un recuento de su trabajo y la admiración ante el excepcional vigor creativo. Su obra es el reflejo de su energía.