“Solo el amor sea, quizás, el único remedio para los dolores de La Habana”

“Solo el amor sea, quizás, el único remedio para los dolores de La Habana”

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Eusebio Leal Spengler, Habana 500
  • Su discurso vibró en los corazones de todos al exaltar vivencias históricas, sociales, políticas, literarias. Foto tomada de Cubasí
    Su discurso vibró en los corazones de todos al exaltar vivencias históricas, sociales, políticas, literarias. Foto tomada de Cubasí

“(…) En todo discurso hay que llevar una idea y sembrarla en los corazones de quienes la escuchan y luego, si es posible concluir, para que quede en el espíritu de la gente, como una noción de intemporalidad el valor de la palabra viva. Nada sustituye, como nada sustituirá nunca al libro, al valor de acariciarlo, de tenerlo. Martí se queja, con amargura, delos libros bellos —quizás aquellos que vio en la casa de Rafael María de Mendive, en la calle de Prado—, que nunca pudo comprar, ni tener. Sus libros son muy útiles y sencillos, todos son bellos, y fueron propiedad por donación del doctor Emilio Roig de Leuschering, enviado por la familia, y de un Gonzalo de Quesada, padre. Todos, hoy, en la Sala José Martí de la Biblioteca Nacional de Cuba”.

Su discurso vibró en los corazones de todos al exaltar vivencias históricas, sociales, políticas, literarias, al  esbozar el orgullo de pertenencia de una Cultura que siempre será bastión de ideas y principiosal estar forjada desde sus inicios en aquel pensamiento del Apóstol Con todos y para el bien de todos. Mas, en esta ocasión, las palabras del Historiador de la Ciudad, doctor Eusebio Leal Spengler, se escucharon con más fuerza que nunca al hacer un llamado a la Utilidad de la Virtud, a la unidad, y a no doblegarnos nunca, jamás, como cubanos y patriotas ante las presiones injerencistas externas, ante las campañas difamatorias de la propaganda imperialista. Su discurso, emitido en la habanera Sociedad Cultural José Martí en el espacio Cultura y Nación ante un numeroso público —conformado en su mayoría por estudiantes de la Enseñanza Media y Superior, profesores, vecinos e invitados, y directivos de dicha institución, entre ellos, su presidente Abel Prieto Jiménez—, y dedicado al Aniversario 500 de La Habana, exhortó una vez más a hacer aún más hermosa la capital de todos los cubanos, “a luchar por la ciudad desde sus distintos ángulos y valores es nuestra tarea; reinterpretar sus códigos, luchar porque recupere en medio de la vorágine en que hemos vivido, la necesidad de que sea representativa de la Nación que ha estado dispuesta al sacrificio por conservar su identidad”.

Puntualizó que el próximo 24 de Febrero, fecha que Martí escogió para el inicio de su movimiento revolucionario, ha sido escogida también “para nuestra cita constitucional y allí tendremos, ante la soledad de la urna, el deber patriótico de decir SÍ y el deber cívico de decir NO. No puede haber expresión más democrática, sobre todo porque todo esto se ha discutido como lo hizo Martí: desde la base, llegando a todas las delegaciones de emigrados”.

Finalmente, resaltó la función imprescindible de la poesía en la Historia, “al igual que en todo lo que amemos, personas o cosas: en todo lo que construyamos, patria o familia. Hay que amar, porque sólo el amor salva y sea, quizás, el único remedio para los dolores de La Habana (…) No pienso en la idolatría de La Habana de la década tal y más cual. No nos tocó vivir en ella, nos tocó vivir en ésta. ¡Construyamos ésta! ¡Cuidemos ésta! ¡Amémosla!”