Still Cuba, entre el cartoon y la cámara

Still Cuba, entre el cartoon y la cámara

  •  Still Cuba, entre el cartoon y la cámara. Foto de la autora
    Still Cuba, entre el cartoon y la cámara. Foto de la autora

Las exposiciones colaterales son ya tradición durante la Bienal de La Habana. En esta oportunidad, Arthouse, espacio alternativo joven ubicado en el Vedado llevó a cabo la muestra Still Cuba que aunó trabajos de los artistas catalanes: Francesc Ruiz Abad y Joan Bennasar.
Still Cuba obviamente parte del concepto de still o fotograma de un video y también del adverbio de tiempo que significa todavía, habla de cómo la documentación de un viaje sólo puede ser hecha desde la ficción, y alude al siglo XVIII cuando varios especialistas fueron enviados para crear bocetos, una imagen sobre la isla. Bajo esta premisa Francesc presentó un grupo de resultados pictóricos de modo instalativo y Joan un video. En el caso de Francesc la pieza constituye además el resultado de su tiempo como residente del proyecto Colón Cultural.
Still Cuba da continuidad a la línea que ha fomentado Francesc desde inicios de su carrera de alimentar sus pinturas de vivencias acumuladas a lo largo de sus residencias y viajes a múltiples países entre los que cabe destacar Estados Unidos y Alemania. Una pintura que se libera, y muta en cada contexto o en dependencia del espacio con el que dialoga. En el caso de Joan, su voluntad de analizar diferentes aristas del hábitat y las dinámicas humanas ya había tomado forma en entregas previas como: Planetary disphoria (2015) y Futuro memories: Calviá, Mallorca (2014), piezas donde abordó la relación entre el individuo y la naturaleza y cómo las acciones externas producen cambios en el entorno, incluso en su constitución geográfica.
Desde pequeñas escenas pictóricas Francesc confeccionó vistas sobre la identidad cubana, sólo que esta vez giran como los cuadros de una cinta. Es la suya una postura donde la producción pictórica no se ciñe a un movimiento, ya que se considera a sí mismo como un “ventrilocuista” entre técnicas, estilos, vivencias y movimientos que le han servido de referencia.
El concepto de artista viajero no es nuevo, o ya en la contemporaneidad, la visión turística, pero la cuota subjetiva siempre arroja matices que distinguen cada entrega. En esta suerte de inventario cotidiano no hubo solamente espacios como Viñales, sino refranes, figuras emblemáticas como el Che y los animados de Elpidio Valdés; un detalle que es refrescante ver, entendible además por ser un producto cultural que refleja el conflicto Cuba-España que obviamente le concierne.
El sol se ha ido, pero aún nos queda la vista, obra de Joan Bennasar, fue producida en 2016 y constituye una reflexión acerca de la memoria de los espacios y la relación humana dentro de ellos, ya sea en sitios naturales o artificiales. Siendo un artista joven, llama la atención su estudio de diferentes fenómenos sociales como la evasión o los niveles diferenciados de riqueza.
El sol se ha ido pero todavía nos queda la vista es un filme de ciencia-ficción que describe una sociedad que ha aprendido a vivir sin el sol y de espaldas a las condiciones climáticas exteriores. Este trabajo se filmó en unas cuevas artificiales en Mallorca, una estación de esquí en Dubai, y una isla artificial construida dentro de una cúpula a las afueras de Berlín.
La película se ha presentado en museos y galerías como Museo Reina Sofía en Madrid (Propuesta para un archivo de video, 2018), Museo Worclaw de Polonia (Noche oscura, 2018), Museo es Baluard de Mallorca (El sol se ha ido pero todavía nos queda la vista, 2017), Centre d´ art Fabra i Coats (Premi Miguel Casablancas, 2018), entre otros.