Subiela por Montes

Subiela por Montes

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cine, Gibara, ficg
  • El compositor argentino Osvaldo Montes realizó en el FICG 2018 un concierto con la banda sonora de El lado oscuro del corazón de Eliseo Subiela. Foto: Adrián Aguilera.
    El compositor argentino Osvaldo Montes realizó en el FICG 2018 un concierto con la banda sonora de El lado oscuro del corazón de Eliseo Subiela. Foto: Adrián Aguilera.
  • El compositor argentino Osvaldo Montes realizó en el FICG 2018 un concierto con la banda sonora de El lado oscuro del corazón de Eliseo Subiela. Foto: Adrián Aguilera.
    El compositor argentino Osvaldo Montes realizó en el FICG 2018 un concierto con la banda sonora de El lado oscuro del corazón de Eliseo Subiela. Foto: Adrián Aguilera.

Osvaldo Montes cree que su música le aportó solo “lo necesario” a El lado oscuro del corazón, el clásico filme de Eliseo Subiela (1944–2017) coproducido entre Argentina y Canadá en 1992 y que el Festival proyecta como homenaje al director argentino. “En este caso los porcentajes no cuentan, lo importante, cuando uno participa en una película, es tener claro que estamos haciendo algo en función de una idea y una obra que está vinculada al sueño de un director”, asegura el creador de las bandas sonoras de filmes como Tango feroz, la leyenda de Tanguito (1993), Pequeños milagros (1997), Plata quemada (2001), Bolívar soy yo (2001), Paisajes devorados (2012) y Yo soy así, Tita de Buenos Aires (2017).

En esta edición Montes regresó a Gibara como miembro del jurado de ficción y además para realizar un concierto homenaje a Subiela con la banda sonora del multipremiado filme.

Si Subiela hubiese conocido Gibara quizá se habría imantado por las poéticas locaciones que encarnan poesía y surrealismo, ese terreno donde todo es posible, palpable en los filmes del argentino: el concierto de Montes –la iglesia de San Idelfonso detrás, la luz tenue de una sucedánea estatua de la Libertad levantada por los gibareños– derrochó esa suerte de aquelarre de los sentidos que muestra El lado oscuro del corazón.

En una especie de happening que al decir de Montes es “un espectáculo que, más que un concierto, es un multimedia y un homenaje a alguien revolucionario en este tipo de cosas”, el concierto conjugó la música del filme, fragmentos de la película en una pantalla editados en dependencia de cada tema y la actuación de la compañía holguinera Codanza, dirigida por Maricel Godoy, quienes se apropiaron del lirismo del filme.

El lado oscuro… fue un momento mágico para todos y un punto de partida para mí, esencial en mi carrera. Sobre todo a nivel musical pero también a nivel de amistad con una persona absolutamente bondadosa; fue realmente un privilegio trabajar con Eliseo. Por el filme regresé a Argentina después de muchos años fuera, al vínculo con ese tufo rioplatense, esas cosas, y fue de una libertad y complicidad absoluta trabajar con él; por eso aparecen temas bastantes particulares, como Happy tango, Casamiento y Las dos orillas, comenta el autor de la música de entrega de los premios Martín Fierro. “El baile del casamiento, añade, es bastante particular: en esa época, entes del reggaetón, se escuchaba mucho en lo que llamamos villas de emergencia, parecidas a las favelas de Brasil, la mal llamada cumbia villera, una música tropical muy popular que se bailaba como un fenómeno musical, entonces decidí incluirla en la banda sonora”.

Los bailarines de Codanza se apropian del escenario: en la pantalla el poeta Oliverio, en la piel de un joven Darío Grandinetti, le dice a Nacha Guevara que solo lo tendrá con la muerte. Ella, la muerte, lo ha observado “volar” junto a Sandra Ballesteros y cuando alguien vuela y entrega el corazón nada se puede hacer. Sobre el escenario, uno de los principales exponentes contemporáneos de la música para cine, desgrana notas que van a perderse en algún lugar cercano al gibareño mar de los sargazos o quizá mucho más al sur, en las inmediaciones del río La Plata y en la cercanía de Eliseo Subiela.