Tamayo en pelota: de 3-3 y un jonrón

Tamayo en pelota: de 3-3 y un jonrón

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Plásticos, Reynerio Tamayo, exposición
  • Exposición de Reynerio Tamayo en la Galería Habana. Fotos del autor
    Exposición de Reynerio Tamayo en la Galería Habana. Fotos del autor
  • Exposición de Reynerio Tamayo en la Galería Habana. Fotos del autor
    Exposición de Reynerio Tamayo en la Galería Habana. Fotos del autor
  • Exposición de Reynerio Tamayo en la Galería Habana. Fotos del autor
    Exposición de Reynerio Tamayo en la Galería Habana. Fotos del autor

Ya se veía venir, swings por aquí y pinceladas por allá lo bocetaban; daría el jonrón de un momento a otro. Tamayo en Pelota se ha venido cultivando y en la hora buena llegó su Cuba en pelota.

Este jonrón lo inició Tamayo el pasado 17 de marzo en la Galería Habana, haciendo equipo con glorias del deporte nacional como Pedro Medina, Javier Méndez y Juan Padilla; junto a conocedores comprometidos como Félix Julio Alfonso, Ismael Sené, Iván López y Yasel Porto. Todos de acuerdo con Porto, el conductor y guionista de Béisbol de Siempre, acargo de las notas del catálogo: “Si de pintar sobre béisbol se trata, Reynerio Tamayo hace algún tiempo alcanzó el primer escaño en nuestro país”.

No es la primera vez que el reconocido artista de la plástica Reynerio Tamayo (Niquero, 1968), toca la pelota y le da bien. Su primer “acercamiento hacia este deporte desde la pintura” fue siendo estudiante de 3er año en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP); “era —me comentó vía email— una expo completa en acuarelas sobre papel y todas las escenas se desarrollaban dentro de un hipotético estadio, de hecho, algunas apenas las recuerdo y no tengo ninguna imagen…”. “Este trabajo —contó antes a una revista estadounidense—[1] se exhibió en una muestra personal en La Habana. Después de esta experiencia en ocasiones volvía a tocar esta temática, pero no era la idea principal...”.

Participó luego, en dos muestras colectivas con ese único tema: Clásicos del béisbol, en la galería del Centro Cultural Fresa y Chocolate del ICAIC —a raíz de un homenaje al equipo nacional de Cuba que participó en el Clásico Mundial de Béisbol del 2013— y en el otro proyecto colectivo en que redimensionó aquel, Robando Base: Cuba al bate (Stagling base, Cuba at bat) de junio a septiembre de ese mismo año en The 8th Floor’s Gallery, en New York. Esta última muestra, pasó tiempo después por el Louisville Slugger Museum en Kentucky.

La segunda exposición personal de Tamayo “solo con el tema del béisbol” fue en el 2014, con 28 piezas; “a raíz del intercambio cultural que hizo el Museo de Bellas Artes con varios museos e instituciones de Key West”. De aquella exposición fue el sugerente cuadro donde un Hemingway vestido de pelotero bateaba con un pez aguja.

Pero, para un apasionado del béisbol como Tamayo, estos“batazos” no habían sido suficientes; “tenía la deuda —me confesó— de hacer algo personal, más grande en Cuba…”. Por eso, llegó —y para quedarse en la memoria de los que la visiten—, “Cuba en pelota” con 52 piezas en total, entre pinturas, instalaciones, impresiones digitales y en metal; serigrafías sobre papel y audiovisuales.

Variedad, no solo técnica porque “Cuba en pelota” es en sí misma un pastiche. Mixtura de todo y para el bien delas múltiples dimensiones en que la pelota y las artes plásticas nos conectan con ellas —entre sí— y con Cuba. Para el encumbrado experto en el arte más contemporáneo, como para el fanático del Parque Central o del Latino. Tamayo pichea para Lacan o Baudrillard y para Bartolo, el del platanar. 

Mixturas de marcas y representaciones, logos y recuerdos, signos y datos, legitimaciones y parodias, rasguños y significantes. Claves y tesis para una historia del béisbol en Cuba, con sus ineludibles conexiones con “La Gran Carpa”. De la mano apasionada, pero no ciega de un pelotero natural, con los pinceles limpios de empastes prestados o recalentados, sin mercenarismos, ni voluntarismos estériles.

Un repertorio de acercamientos o modos de intercomunicar los imaginarios y las sedimentaciones culturales, los del artista y los del arcoíris de espectadores. Con piezas a lo comic como Good Bye Big Papidonde el dominicano David Ortiz parece batear el explosivo lanzamiento del gran artista pop norteamericano Roy Lichtenstein— y un Cuba Baseball con clara alusión a la Marilyn Monroe de Wahrol yal lienzo Repeticiones de Martí de Raúl Martínez. La impresión digital del cartel hecho a raíz de la mencionada exposición en Fresa y Chocolate. El acrílico sobre lienzo Baseball Classic Club, donde en un hiperrealista almendrón dorado, viajan sonrientes los clásicos peloteros cubanos de todos los tiempos. Los más caricaturescos El Cuarto Bate o USA vs Cuba. Instalaciones como Osario o lo dos simbólicos Martí —ya en los códigos del arte más conceptual—, una escultura minimalista de un bate con bigote en una urna de cristal y otro arte objeto, Home, donde otro bigote tallado “se posa” en un diamante blanco, en la base de salida y de coronación.

Resalta, el diálogo que se establece entrelas obras y estas con sus históricos contextos, con todos o casi todos. El béisbol amateur y el profesional en las Cuba de antes y en la otra Cuba después de 59, el forcejeo football-baseball antes y después del primer Clásico Mundial o de la trinidad Linares-Pacheco-Kindelán, las relaciones Cuba-EE. UU., pre y post 17D.

Demostración de un persistente acercamiento y de un estudio profundo del “pasatiempo nacional” y su medio ambiente. “He estudiado casi todos los libros de Félix Julio Alfonso, Norberto Codina, Osaba, enciclopedias del béisbol y otros libros extranjeros”, me comentó Tamayo. “El acopio se hizo en dependencia de la pieza que iba elaborando y el personaje que estaba tratando como protagonista, eso implica revisar su historia, su vida, lo que hizo en su carrera como pelotero, más las circunstancias históricas en la que vivo, es bueno saber un poco de historia…”, añadió.

La museografía festiva, el discurso entre choteo y veneración, cocidos a cuatro manos por el propio Tamayo y Yadier Pérez, desfilan a sus anchas por el espacio expositivo de la galería. En sandunguera armonía temático-formal con las piezas escogidas, realizadas en su mayoría en los últimos tres años.

Cuba en pelota es entonces, santuario y cartografía de la pelota cubana, un concierto de obras que aportan abscisasy coordenadas a nuestra identidad. La última exposición con la que Tamayo en pelota, partió el bate.

Nota:

  1. http://roadsandkingdoms.com/2014/now-batting-cuba-qa-with-reynerio-tamayo/