Teatro de las Estaciones, referente de las artes escénicas cubanas

Teatro de las Estaciones, referente de las artes escénicas cubanas

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  • Teatro de las Estaciones. Foto: Cubaescena
    Teatro de las Estaciones. Foto: Cubaescena

Luis Morlote, presidente de la Uneac, afirmó que Teatro de las Estaciones, colectivo titiritero creado hace 25 años en la ciudad de Matanzas, “es uno de esos referentes en las artes escénicas cubanas, de esos que se deben tener presentes cada vez que se piensa en la defensa de un quehacer cultural auténtico”.

Morlote especificó que “en el largo y fructífero trayecto de Las Estaciones se percibe el sistemático trabajo que los ha conducido a su particular estética, desde una gran altura artística, desde la comunión entre lo nacional y lo universal, desde un diálogo que se abre a todas las generaciones”.

“Cosas como las de este emblemático grupo, el arte que hacen, es algo que debe ser defendido por la UNEAC, es algo que debe ser felicitado y acompañado por la UNEAC en los años por venir”, declaró Morlote a este sitio digital, mientras asistía a los festejos por el cuarto de siglo de Las Estaciones, los cuales se desarrollaron la tarde de este lunes en Matanzas.

Durante las celebraciones se organizó un panel sobre los montajes del grupo a partir de la obra de Martí, Lorca, Dora Alonso y Norge Espinosa, así como se hizo un concierto con la participación de compositores colaboradores de Las Estaciones en diversas etapas.

También se inauguró una exposición fotográfica que da testimonio de sus últimas puestas y se presentó 25 miradas a Las Estaciones (Ediciones Matanzas, 2019), libro de críticas, artículos y ensayos sobre su labor en sus diversas etapas.

Rubén Darío Salazar, director del colectivo titiritero, confesó a esta página web que “cada uno de los frutos alcanzados tiene como base la disciplina, la entrega y, por supuesto, la inquietud intelectual, porque si no permaneces atento a lo que pasa a tu alrededor, al aquí y al ahora, si no sigues creciendo, enriqueciendo tus perspectivas, no se podría hacer nada, nos quedaríamos estancados”.

“Como creadores —añadió Rubén Darío— ha habido algo que hemos tratado de cultivar: el estímulo de lo mejor que tiene el ser humano, el aportar a nuestro público en el orden emocional, espiritual, intelectual; se trata de un punto esencial, ético, contra el que nunca iremos”.

El director teatral aseguró asimismo que el trabajo con los títeres adquiere una importancia en la contemporaneidad, “constituyen un reducto de lo que es la esencia del ser humano, en medio de ciertos efectos del acelerado desarrollo tecnológico y de otros procesos que conducen a la alienación; los títeres nos mantienen con un vínculo físico, emocional entre todos, nos mantiene pegados a la tierra, porque está hecho desde las manos, desde la artesanía, desde lo más prístino que tenemos”.

Rubén Darío Salazar anunció además que se hallan preparando un nuevo espectáculo y aunque rehusó ofrecer muchos detalles por el momento, adelantó que “va contra todas las leyes de lo que teníamos hecho: muñecos muy diferentes, música diferente…”.

Fernando Rojas, presidente del Consejo Nacional de las Artes Escénicas, estuvo entre las numerosas personalidades de la cultura cubana que asistieron a los festejos de Las Estaciones, los cuales tuvieron como escenario la Casa de la Memoria Escénica, la sala de conciertos José White y la propia sede del colectivo homenajeado.

El dramaturgo Abel González Melo comentó que “resulta impresionante que el Teatro de las Estaciones llegue a sus 25 años con tal nivel de madurez y, a la vez, con una apuesta constante por riesgo escénico, desde la que ilumina la tradición dramática de la Isla y a la par incorpora elementos y referentes de la vanguardia escénica internacional”.

Para Roberto Gacio, “esa pareja que son Rubén Darío Salazar y el diseñador Zenén Calero, y su colectivo, constituyen un paradigma de lo que hay que hacer en el teatro de figuras, y ellos, que tanto han puesto en alto la tradición, la obra de creadores precedentes como los hermanos Camejo y Pepe Carril, Freddy Artiles y René Fernández, son ahora los que se hallan marcando pauta, abriendo caminos; son los refundadores de nuestro teatro de títeres”.

Por su parte, el dramaturgo Ulises Rodríguez Febles, director de la Casa de la Memoria Escénica, advierte sobre la manera en que la agrupación teatral “ha experimentado con otras manifestaciones creativas como las danza, el cine, las artes visuales, la música”.

 Gerardo Fulleda León dijo que “este es uno de los colectivos que ha demostrado que en el escenario resulta posible la imaginación, la creatividad, con espectáculos donde late lo lúdico, lo poético y lo profundamente humano, y que interesan a todos las generaciones porque incluyen a todos a partir de esa vitalidad que les da cuerpo”.

Según el crítico y dramaturgo Norge Espinosa, “Las Estaciones ha unido talentos muy diversos, y todos en función de algo que no solo es el teatro, sino un bienestar que es el que aporta la cultura cuando se hace bien, cuando hay buen gusto”.

Pedro Franco, director de El Portazo, confiesa que “muchos artistas matanceros, jóvenes y no tan jóvenes,  crecimos con los espectáculos de Las Estaciones y hemos tenido el privilegio de nutrirnos con los consejos de Rubén o con lo que él ha dejado, en cuanto a técnica y ética, en sus actores, en su equipo de trabajo, con todos aquellos que se han formado en ese colectivo, que es una escuela”.

Con sede en la sala Pepe Camejo, en la ciudad de Matanzas, Teatro de las Estaciones ha alcanzado a lo largo de su trayectoria relevantes reconocimientos y ha representado a nuestro país en certámenes internacionales en México, Italia, Venezuela, Costa Rica, República Dominicana, Estados Unidos, España, Francia, Dinamarca…