«Teatro La Caridad», de Trinidad, retoma el esplendor de sus albores

«Teatro La Caridad», de Trinidad, retoma el esplendor de sus albores

  • El remozado Teatro La Caridad de Trinidad conserva la fachada de sus orígenes
    El remozado Teatro La Caridad de Trinidad conserva la fachada de sus orígenes

Como uno de los más sublimes regalos a los habitantes de la Ciudad de Trinidad, en el aniversario 507 de la Tercera Villa de Cuba, el Teatro La Caridad, una joya de la arquitectura neocolonial, retomó los atractivos de aquel 1 de enero de 1937, cuando abrió sus puertas, por primera vez, como Cine-Teatro, con la proyección de dos películas norteamericanas de moda.
Desde entonces, el escenario se prestigió con importantes exponentes del Teatro Bufo, como la compañía de la Familia Robreño, radicada por un tiempo prolongado, en la Ciudad Museo del Caribe.
Los telones del lujoso inmueble subieron y bajaron, también, con la actuación de la Vedette de Cuba, Rosita Fornés, en un período en el que el teatro vodevil, de comedias ligeras, de musicales, se llevaba las palmas del público.
Con el tiempo, las propuestas cinematográficas se impusieron en La Caridad, hasta que en la década de los noventa, el silencio tomó el trono en el local víctima de las huellas del tiempo.
Este enero, volvieron a encenderse las modernas luces tras su restauración capital, y con ellas se apagaron las nostalgias de los trinitarios, explica el director del Teatro La Trinidad, Yanny González Hernández, quien lleva las riendas del remozado centro cultural, que ahora será sede de su compañía, al tiempo que cederá espacio al teatro infantil de la localidad, que se presentará todos los domingos en una jornada de matiné.
“Se respetó la fachada y se mantienen casi todos los elementos constructivos existentes. Tiene un lunetario de 440 capacidades. Está divido en dos partes: balcones y platea”.
“La acústica es impecable”, asegura González Hernández, quien, al describir el escenario, asevera que no es de los más grandes de la región, pero que tiene el espacio para recibir a los elencos que deseen mostrar su arte en la sureña urbe espirituana.
¿Podemos decir que es un complejo cultural?
“Lo es. Porque tiene galería, sala de protocolo y de prensa, que podrá ser utilizada para mostrar documentales, para hacer tertulias. Tiene un bar café, patrocinado por la Empresa Aldaba (encargada de gestionar y comercializar los productos turísticos y financieros que posee la Oficina del Conservador de la Ciudad de Trinidad y el Valle de los Ingenios)”.
“El piano es de cola, uno de los elementos que se conservan de los orígenes fundacionales del centro”.
¿Qué otros objetos de la primera vida del teatro se lograron rescatar?
“La Oficina del Conservador de la Ciudad de Trinidad pudo rescatar de la época muy pocos elementos: un sofá gigantesco ubicado en el lobby, y una lámpara de techo, los cuales me parece muy interesante mantenerlos en el teatro”.
El Teatro La Caridad, ese inmueble de estilo neocolonial que por tantos años esperó para que le devolvieran su esplendor, con su tonalidad de siempre, azul, vuelve a catapultarse como joya arquitectónica que engalana las calles de la añeja villa, para festejar un año más de vida y tradiciones.