¿TV vs Literatura?

Encuentro Nacional de Crítica Literaria

¿TV vs Literatura?

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Escritores, libro, Literatura, TV, programas televisivos, promoción
  • La lectura se convierte en un mecanismo revelador de la imaginación, la cultura y el conocimiento.
    La lectura se convierte en un mecanismo revelador de la imaginación, la cultura y el conocimiento.

La promoción del libro y sus autores por la televisión cubana es, una asignatura todavía pendiente. Salvo tres o cuatro programas especializados sobre el tema, no existe al parecer, una voluntad expresa de revertir estas carencias por parte de los directivos de los canales en el país.

No se trata, aclaro, solo de cantidad, sino de jerarquizar en la pantalla un segmento de la cultura cubana que tiene que ver —hábito de lectura mediante— con la preparación de un pueblo más apto para todas las consecuencias de estos tiempos.

Está claro que la lectura —esa especie para algunos en franca extinción— se convierte en mecanismo revelador de la imaginación, la cultura y el conocimiento. No ha habido mejor maestro en la historia de la humanidad que un buen libro y en estos tiempos en que se bate en retirada ante tanto artilugio tecnológico, no siempre contentivo de las mejores intenciones, vale la pena que la televisión se incorpore de lleno a esta cruzada como medio de bien público en contra de tanta banalidad circundante.

El escritor Emilio Comas Paret realizó hace un par de años un monitoreo por espacio de varias semanas a programas estelares de la televisión. No los abrumo con cifras, solo les diré que de “tantas” informaciones “culturales,” al libro y su autor correspondía menos de un 1 %.

Una ojeada a la pantalla literaria

La situación quizás haya cambiado para bien transcurrido este tiempo, pero aún no es siquiera parecida a lo que primariamente se aspira. Solo en época de las Ferias del Libro uno suele ver en espacios de los llamados programas estelares, o noticieros especialmente concebidos para la ocasión, a diversos escritores y se agradece porque son, frecuentemente, entre los creadores, los menos visualizados.

Quizás sea la programación de cambio de la televisión la que con más frecuencia incorpore, a insistencias del Instituto Cubano del Libro, spots que promocionan distintas actividades literarias. Pero no solo de anuncios vive el hombre y la mujer, se necesita una promoción inteligente e intencionada sobre los programas especializados en literatura y mucha más presencia de los autores en la pantalla.

Solo uno de nuestros programas, en una breve sección, reseña libros: Fernando Rodríguez Sosa en Escriba y Lea lo hace cada semana. En otros programas se invita ocasionalmente a autores como es el caso de De Tarde en Casa; Paréntesis; Deudas y en algún que otro de los más recientes como Buena Vibra. Bueno, hay otros en los que fuera preferible no invitarlos pues no se acompañan de seriedad en su tratamiento, ni de mucho buen gusto. Por otro lado también tenemos que agradecer en este sentido la aparición —con retransmisión incluida— del Noticiero Cultural y la incorporación de La Hora de Cuba en Cuba Visión Internacional en los que, alguna vez más que otra, se invita a un autor cubano.

Otros programas tratan ocasionalmente sobre la obra literaria y su autor, ahí tenemos el excelente Elogio de la Memoria. Aunque en este caso siempre son autores fallecidos.

Sin duda entonces que el plato fuerte de la promoción literaria está en Entre libros que conduce por Cubavisión Magda Resick en el cual entrevista, muestra, reseña al autor y su obra; Poesía, del Canal Educativo 2 que escribe, conduce y dirige la periodista Belkis Pérez Cruz en un compendio que trata de mostrar a los poetas, digamos, en su propia salsa y Para leer mañana del Educativo que dedica cada una de sus emisiones a un autor específico con una muestra de su obra y vida. Estos tres programas tienen la virtud de tratar poetas cubanos vivos buscando el reflejo de la diversa procedencia de las regiones del país.

No podemos dejar de mencionar que el poeta Jesús David Curbelo realizó un paquete de alrededor de medio centenar de programas con autores cubanos a los cuales entrevistaba y finalizaba el espacio con la lectura de un poema como botón de muestra. Este era el único de los programas que tenía cierta conexión con la crítica literaria. Pero al decir de su directora, se le acabaron los poetas de La Habana —o al menos los que él consideraba dignos de figurar en A Tras Luz—y las “dificultades logísticas” del canal le impidieron bojear la isla en busca de otras voces conque engrosar el espacio. Sépase que este programa, a veces retransmitido por el propio canal, reviste una importancia patrimonial para nuestras letras. Quiero decir que el Canal Educativo, ha puesto en pantalla la Universidad para Todos sobre poesía que coordina precisamente de manera excelente el propio Curbelo.

¿Son muchos los programas que la TV dedica a promover la literatura? De ninguna manera, téngase en cuenta que, entre los habituales, hablamos de 51 minutos semanales en pantalla frente a las decenas de miles de minutos semanales de transmisión televisiva. Es decir, mucho menos de 1%.

Decálogo de los buenos oficios

A la TV le corresponde —quiero decir a sus directivos— reflexionar sobre el asunto de lo mucho que puede hacer este medio en la promoción de las letras y por ende; la lectura. Si tuviéramos que bosquejar en un breve decálogo los buenos oficios, estos que siguen podrían ser sin que el orden implique, el de las prioridades:

–Una mejor ubicación de horarios. (Ubicar en la parrilla un programa de este tipo mientras se transmite la novela brasileña por otro canal es crimen de lesa promoción).

–Realizar una promoción televisiva sistémica a estos programas de manera inteligente e intencionada (a veces se promueve lo que no necesita tales aderezos)

–Destinar recursos tecnológicos esenciales para este tipo de transmisión que contribuyan a mejorar su factura visual. (Al parecer las llamadas luces inteligentes, recortadores, pantallas gigantes, costosas escenografías están destinadas solo para los programas musicales)

–Destinar para estos programas recursos humanos de valía (Es decir los mejores camarógrafos, sonidistas, diseñadores de luces, presentadores, asistentes y directores. Recuérdese que se trata de hacer un producto de alta calidad, competitivo en la pantalla, atractivo y novedoso)

–Jerarquizar este tipo de programas desde el punto de vista remunerativo. (Abandonar de una vez la idea insulsa de que un programa complejo o de más alta tarifa, es solo aquel que tiene por ejemplo, dramatizados)

–Introducir breves espacios de crítica literaria en la pantalla. (No dirigidos a los propios críticos ni a los escritores, ni siquiera a los lectores asiduos, sino más bien a aquellos que deben ser enamorados y atraídos al acto sublime de leer. Por tanto, espacios de crítica orientadora y potable al público televisivo).

–Lograr que se seleccionen los mejores guionistas para estos programas. (No solo guionistas de televisión sino entendidos en la materia).

–Someter los planes temáticos, es decir, las listas de autores a promocionar al más amplio consenso institucional. (Lo que permita alejarse de la manida y nefasta costumbre de solo promover lo que obedece al gusto individual del guionista o director del programa.)

– Garantizar por ende una alta cuota de diversidad. (Tanto en procedencias del autor por provincias, géneros, temas, edades y cuanta singularidad deba tenerse tenida en cuenta para ofrecer a los posibles lectores el mayor diapasón de opciones posible).

– Crear un espacio televisivo para la lectura de poemas preferentemente por sus propios autores. (Un programa con todos los recursos para hacerlo moderno, atractivo, alejado de la frivolidad gratuita, con sentido del espectáculo y con la mejor poesía cubana de todos los tiempos. Recuérdese que fueron la radio y la televisión en los 50, los medios que lanzaron al estrellato a José Angel Buesa cuyo betsseller, Oasis vendió más de veinte millones de ejemplares).

En fin, aquí están solo ideas iniciales, quizás ni tan buenas ni tan duchas, pero listas para ser fertilizadas en busca de una mejor promoción de la literatura en la televisión cubana.