Un congreso de futuro, un congreso para la historia

Un congreso de futuro, un congreso para la historia

  • Luis Morlote Rivas

Cincuenta y nueve años se cumplen de las jornadas de debate sobre temas esenciales de la vida artística del país que culminaron con la intervención conocida como Palabras a los intelectuales. Fidel Castro Ruz, desde su liderazgo, delineó los principios que rigen hasta nuestros días la política cultural de la Revolución cubana. Durante la sesión final del 9no. Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, al evocar la originalidad y fuerza de las ideas contenidas en ese discurso, exaltó el vuelo fundador y el espíritu de convocatoria de aquellas reflexiones que no pretendían ser normativa única e inamovible.

El contexto actual resulta tan agresivo o más que cuando la invasión mercenaria de Playa Girón y la Operación Mangosta, en los años 60. Y se parece mucho al momento en que Fidel advirtió el peligro de perder nuestra mayor fortaleza: la unidad, la identidad y la cultura, debido a la creciente avalancha colonizadora en medio de una globalización que no le interesa potenciar la capacidad crítica y el pensamiento liberador, mientras arrecia el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos. En tales circunstancias, y como ha sido siempre, la cultura sigue siendo el sostén espiritual de la nación.

A eso se refería el Presidente cubano aquel domingo 30 de junio de 2019, hace casi un año, cuando al clausurar las sesiones finales del 9no. Congreso de la Uneac, retó a los creadores a que no dejaran morir el espíritu que animó el debate de esas jornadas. Tal realidad le ha impuesto a la organización de la vanguardia artística cubana una dinámica de trabajo que se expresa en el seguimiento a más de 570 acuerdos y planteamientos esbozados por la membresía y que abarcan todas las esferas relacionadas con la creación y promoción de la obra artística, el aporte de los creadores a la sociedad, la calidad de la programación que se ofrece a los públicos, y la labor de las instituciones culturales.

«El proceso hacia el 9no. Congreso logró movilizar a miles de creadores de todo el país, quienes en diferentes espacios no solo discutieron los temas que les preocupaban, sino que con absoluta libertad y responsabilidad también proyectaron la organización que necesitamos en su imprescindible vínculo con la sociedad», afirmó Luis Morlote Rivas, presidente de la Uneac.

«Las sesiones finales de ese cónclave significaron el colofón de un profundo proceso movilizativo interno y permitieron delinear una plataforma de contenidos que en la actualidad anima nuestro trabajo. Díaz-Canel nos llamó a no dejar morir el Congreso, a hacer realidad todo lo que aporte al bien de la nación y su espiritualidad.

«En ese sentido se ha encaminado el quehacer de la organización, de sus asociaciones, de los comités provinciales y municipales. Con el aporte de centenares de nuestros más consagrados escritores y artistas, unidos a esa nueva generación que se ha ido incorporando, se ha consolidado el trabajo de las comisiones permanentes, que hoy reflexionan y aportan sobre temas prioritarios de la cultura en relación con la sociedad.

«A través de esos espacios, desde hace décadas la Uneac ha prestado especial atención a temas como la relación entre educación, cultura y sociedad; la proyección internacional de la cultura; el impacto del mercado en el arte y la importancia de desarrollar nuestras industrias culturales y creativas; la necesidad de preservar el patrimonio de la nación; lo imperioso de que la verdadera cultura cubana y universal esté presente en la programación de los medios y se potencie a través de las redes sociales.

«Estas comisiones permanentes han sido un vehículo asimismo para destacar y revalorizar el trabajo cultural comunitario; establecer alianzas para fortalecer la oferta cultural al turismo; acompañar los procesos de nuestra enseñanza artística; y profundizar en los complejos temas de la racialidad, el género y la equidad.

«De vocación multidisciplinaria, estas comisiones mantienen un intercambio sistemático con ministerios, instituciones y organizaciones afines, encargados de implementar políticas. Para ello cuentan con grupos de trabajo en cada territorio del país integrados por miembros de la Uneac. Algunas muestran avances significativos en el diálogo con la institucionalidad cultural y el gobierno, como, por ejemplo, la relacionada con la enseñanza artística; la Aponte, cuya voz es escuchada en la comisión gubernamental del Programa nacional contra el racismo y la discriminación racial; y la de Cultura, turismo y uso público de los espacios, representada en la comisión interministerial Cultura-Turismo.

«Temas cruciales analizados en el 9no. Congreso determinan la agenda temática de los encuentros que ha sostenido nuestro Presidente Díaz-Canel con directivos, miembros del Consejo Nacional, reconocidos escritores y artistas, y la participación de diversas instituciones, ministerios y organismos implicados. Esa dinámica ha facilitado los debates y la solución práctica de muchas problemáticas.

«El Presidente nos anima no solo a debatir sobre los retos que enfrenta la creación artística, sino también a participar activamente, de conjunto con los Organismos de la Administración Central del Estado, en proponer soluciones. Hemos reflexionado sobre nuestra política cultural y el papel de las instituciones en el diálogo con los creadores, la jerarquización de la cultura en los medios de comunicación, los espacios para la difusión y promoción de la música, así como los mecanismos establecidos para su representación y comercialización».

—¿Este período de aislamiento social derivado del enfrentamiento a la COVID-19 detuvo la labor que se venía realizando poscongreso?

—Esa sensación de reclusión, inmovilidad o quietud que pueden haber sentido algunos, no fue la que vivimos al interior de la Uneac. Los escritores y artistas han tomado este período como un espacio de tiempo creativo y de compromiso con la voluntad del pueblo cubano para enfrentar la pandemia a nivel global.

«Es admirable el modo en que los creadores asumieron las condiciones de confinamiento y desataron su creatividad para acompañar a la población desde las plataformas web y las redes sociales. Son muchos los artistas y escritores que se sumaron en todo el país a un movimiento de producción de contenidos y obras de arte desde las casas para ser compartidas con los públicos en el escenario virtual o mediático. Desde la organización aceptamos el reto de apoyar muchas de esas iniciativas.

«Creadores de gran reconocimiento elaboraron mensajes audiovisuales de bien público y conferencias magistrales para contribuir a la formación de estudiantes de la enseñanza artística a través de los medios y las redes sociales; se realizaron, de manera online, conciertos, lecturas de poesía, exposiciones de artes visuales; representaciones teatrales y danzarias… Y como no podíamos emprender un recorrido que nos llevara a cada rincón del país, tal y como todos los miembros del Secretariado de la organización hicimos a inicios del año, hemos sostenido una comunicación sistemática con cada sede provincial o municipal y empleado el recurso de la videoconferencia como un modo de mantener un contacto más cercano y compartir experiencias.

«Este impasse nos posibilitó revisar al detalle los documentos que rigen la vida de la Uneac, adelantar los procesos organizativos internos y analizar cada acuerdo y planteamiento emanado del congreso para garantizar el mejor curso de su solución. De tal suerte, estamos mejor preparados para enfrentar nuestros desafíos en los próximos años».

Los creadores asumieron las condiciones de confi namiento y desataron su creatividad para acompañar a la población desde
las plataformas web y las redes sociales. Foto: Iván Soca

—¿Cuáles son los temas de alto impacto en la creación y en la sociedad que más preocupan a la Uneac en nuestros días?

—Si algo caracterizó los debates previos al Congreso de 2019 fue el compromiso apasionado de los escritores y artistas con el destino del país. El enfoque nunca fue desde perspectivas individualistas o ajenas a las necesidades de la Cuba contemporánea, por el contrario, comprobamos que la Uneac posee un reservorio de creatividad inmenso y un pensamiento vigilante, agudo, crítico, muy revolucionario, ante los errores que pudiéramos cometer en materia cultural. Existe un consenso en defender a ultranza el papel que desempeña la cultura en la sobrevivencia de la Revolución cubana.

«Entonces, desde el compromiso y la implicación personal, se colocaron al centro del análisis asuntos complejos como la relación del arte y el turismo en una Cuba que ha decidido, con justa determinación, desarrollar esa industria. ¿Qué hacer para desterrar esas malas prácticas del ofrecimiento al visitante de una cultura maniquea, ajena a la riqueza artística y literaria de este país? ¿Cómo insertar a quienes llegan a este territorio caribeño, culturalmente pródigo, en la verdadera y auténtica oferta cultural de nuestras ciudades y pueblos?

«Tenemos que hacer coincidir nuestro accionar diario con ese inventario lúcido, apuntado por Díaz-Canel en su discurso, de las misiones que tiene la Uneac en estos tiempos. ¿Qué hacer para que se entronice una política cultural única en el sector privado y el estatal? ¿Cómo lograr que las empresas artísticas y las instituciones culturales representen verdaderamente a sus talentos y no se ahoguen en el burocratismo y la falta de profesionalidad?

«Es también fundamental encontrar vías para garantizar una proyección internacional de nuestros artistas que impida la devaluación de su obra y la coloque, por el contrario, en el lugar que merece, dada la solidez en la formación del talento artístico y literario que le es reconocida a Cuba.

«Debemos lograr una estrategia coherente en todo el país para aprovechar el talento formado en nuestras academias con el fin de desarrollar la crítica especializada en arte y literatura en nuestros medios. Los públicos necesitan una orientación adecuada para interpretar las múltiples opciones de verdadera jerarquía cultural y aquellas seudoculturales que se les ofrecen en profusión.

«La enseñanza artística se encuentra entre las prioridades de la Uneac. Debemos contribuir cada vez más a la inserción de los creadores en las academias y escuelas desde el nivel elemental hasta la Universidad de las Artes y lograr su participación en el perfeccionamiento de los programas de estudio. Ahí también poseemos un extenso potencial de profesores y métodos pedagógicos de alto prestigio internacional que pueden contribuir a que el Estado sostenga desde el punto de vista económico una enseñanza tan costosa en cualquier sitio del mundo y que en Cuba es absolutamente gratuita.

«Otro universo que nos ocupa es el de la realización audiovisual y la creación cinematográfica que se enlaza también con la preservación de ese patrimonio. Y desde luego, los medios de comunicación constituyen una preocupación permanente de nuestros miembros, pues ellos deben erigirse en verdaderos paradigmas de una cultura contrahegemónica y comprometida con la identidad patria.

«Muy aplaudido fue el Presidente Díaz-Canel durante su intervención en el Congreso cuando habló de desatar una irreconciliable batalla contra la incultura y la indecencia. La responsabilidad ciudadana, la convivencia social y la espiritualidad se refuerzan en esa relación con el arte verdadero y con las vanguardias artísticas que siempre han mostrado en nuestro país ser vanguardias revolucionarias.

—¿Dónde residen la coincidencia y continuidad de aquellas palabras de Fidel en 1961 con las pronunciadas por Díaz-Canel en 2019?

—Palabras a los intelectuales no fue únicamente un discurso, sino también el resultado de largas horas de conversación e intercambio de Fidel con la intelectualidad artística y literaria en medio de la agresión militar y económica a la Revolución triunfante. Si fue complejo ese escenario histórico, no podemos olvidar que los males del mundo se acrecientan hoy tanto como la hostilidad contra nuestro país, y que la clave de la resistencia y la sobrevivencia de Cuba ha sido siempre su cultura.

«Por eso Fidel advertía que “la Revolución significa, precisamente, más cultura y más arte”, que debíamos aspirar a que el arte y la cultura llegaran a ser “un patrimonio real del pueblo”. Y para eso era imprescindible la participación de los creadores.

Muy aplaudido fue el Presidente Díaz-Canel durante su intervención en el Congreso cuando habló de desatar una irreconciliable batalla contra la incultura y la indecencia. Vea en el canal de YouTube de la UNEAC la serie de mensajes "Un Congreso de futuro, un congreso para la historia".

«Díaz-Canel durante la sesión final del 9no. Congreso también nos llamó a participar y contribuir desde el arte a la preservación de la identidad nacional. Como había reclamado Fidel, con una perspectiva infinita de futuro en aquel discurso fundacional de la política cultural cubana, nuestro Presidente, casi seis décadas después, nos pidió a los escritores y artistas miembros de la Uneac ser, más que espectadores, actores comprometidos».

(Tomado de Juventud Rebelde)