Un elogio necesario para La Historia me Absolverá

Un elogio necesario para La Historia me Absolverá

  • "El elogio oportuno" dedicado a "La Hisotria me Absolverá", via Facebook subida por Limia.
    "El elogio oportuno" dedicado a "La Hisotria me Absolverá", via Facebook subida por Limia.

El elogio oportuno, espacio conducido por el periodista y promotor cultural Fernando Rodríguez Sosa, que se propone homenajear a escritores, libros, hechos históricos e instituciones que arriben a aniversario cerrado y tiene como sede habitual la Librería Fayad Jamís, (Obispo 261 entre Cuba y Aguiar, La Habana Vieja), fue dedicado en esta ocasión al aniversario 65 de la primera edición clandestina de La historia me absolverá, el alegato de autodefensa de Fidel en el juicio por las acciones del 26 de julio de 1953 y tuvo como invitado al historiador e investigador Ernesto Limia (Bayamo, 1968).

La intervención del invitado tuvo como eje central la respuesta a varias interrogantes, vinculadas principalmente al alcance y trascendencia de La historia… como documento histórico y alegato jurídico, y también las formas de hacer llegar a las nuevas generaciones la impronta de lo sucedido en Oriente aquel 26 de julio de 1953 y el contenido del Programa del Moncada.

Limia inició su intervención expresando que el asalto al Moncada debe verse no solo como el hecho que marca el inicio de la respuesta popular ante la situación que se vivía en Cuba debido al establecimiento de un régimen dictatorial encabezado por Fulgencio Batista como resultado del golpe de estado del 10 de marzo de 1952, sino que también formó parte de una dinámica compleja que vivió el mundo desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta finales de los años 60, representada por un escenario internacional donde coincidían, entre otros acontecimientos relevantes cercanos en ese momento histórico, la política de Guerra Fría impulsada por los EE.UU. y sus aliados de Europa Occidental contra la URSS y el resto del campo socialista europeo; la guerra de Corea; amén del accionar de los movimientos de liberación nacional y anticolonial en otras partes de Asia y África, a lo que se sumaba una experiencia de gobierno progresista en Guatemala encabezado por Jacobo Arbenz, que finalmente fuera derrocada al año siguiente como resultado de la actuación del gobierno estadounidense y la Agencia Central de Inteligencia (CIA), en contubernio con  la Organización de Estados Americanos (OEA) y sus aliados en ese país centroamericano.

A su vez, manifestó que para Fidel Castro como líder del grupo de asaltantes este suceso sería la antesala de un levantamiento popular precedido por la toma de la segunda fortaleza militar del país generando un ambiente de confusión que favoreciera lograr el objetivo principal, la toma de varios miles de armas que potenciarían ese alzamiento del pueblo, a lo que se sumaría un trabajo de agitación y propaganda por diferentes vías capaz de movilizar a la población de Oriente y posteriormente extender esa impronta hacia el resto del país.

Según Limia, para Fidel Castro la publicación de lo expresado en su alegato de defensa durante el juicio del Moncada era un elemento fundamental dentro de la estrategia para la agitación y propaganda relacionada con la difusión de los objetivos de esta acción, sobre todo porque sobre lo acontecido en las acciones relacionadas con el asalto, las sesiones del juicio contra los asaltantes (recogidas en la Causa No. 37 de 1953) y el alegato de autodefensa de Fidel no se había dado información al público, de ahí que resultara necesario propiciar la impresión rápida de la mayor cantidad posible de ejemplares con el texto y su distribución por todo el país, priorizando en esa difusión al oriente.[1] Finalmente, el resultado de todo el proceso de reconstrucción del alegato y su divulgación posibilitó que La historia…  fuese un texto que explicara cómo se organizaron las acciones; un documento capaz de reflejar y denunciar la represión y los asesinatos cometidos por el ejército contra los asaltantes prisioneros y la población civil, además de ser el vehículo capaz de dar a conocer el programa y las medidas que se tomarían una vez logrado el éxito político-militar, de ahí que también resultó ser un instrumento político, filosófico, teórico y ético-moral para los revolucionarios cubanos en las condiciones del contexto y una vez obtenido el triunfo, a contrapelo no solo del discurso hegemónico neocolonial dominante, sino también del pensamiento marxista dogmático.

En otra parte de su intervención Limia manifestó que si bien es cierto que el texto del alegato no puede ser identificado como un escrito de carácter socialista, pero ciertamente “pone los fundamentos filosóficos e ideológicos de la Revolución”, esboza el conjunto de medidas y problemas a enfrentar tras el triunfo y a fin de cuentas perfila que el camino a seguir por esta sería hacia el socialismo.

Sobre las formas de hacer llegar a las nuevas generaciones la impronta de lo sucedido el 26 de julio de 1953 y el contenido del Programa del Moncada, Limia expresó que, en buen cubano, “a nuestro pueblo le gusta que le hablen claro”, lo que en la práctica significa dar a conocer los acontecimientos y la actuación de los participantes con todas las facetas y dificultades que tuvieron estas; y consideró como un elemento primordial para lograr este propósito apostar por la comunicación.

También como parte de esta actividad, hubo un momento cultural alegórico a la efeméride de este Elogio…, donde durante una primera parte la poetisa y actriz Iracema Cruz declamó el poema “Ya estamos en combate”, del poeta y asaltante al Moncada Raúl Gómez García; mientras el cierre del encuentro corrió a cargo del cantautor Carlos Fidel.

 

Nota

1-La idea inicial de Fidel era lograr la impresión de al menos 100 000 ejemplares con el texto del alegato en un período de cuatro meses. Finalmente se imprimieron 28 000 en condiciones del más estricto clandestinaje, acuciados por la constante falta de recursos financieros y logísticos para realizar esta tarea.