Una novela de Antón Arrufat protagoniza el Sábado del Libro

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Una novela de Antón Arrufat protagoniza el Sábado del Libro

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Sábado del Libro, Antón Arrufat
  • Antón Arrufat, Alberto Garrandés y Francisco López Sacha. Foto del autor
    Antón Arrufat, Alberto Garrandés y Francisco López Sacha. Foto del autor

La caja está cerrada, el más reciente título del narrador, ensayista y dramaturgo Antón Arrufat (Santiago de Cuba, 1935), fue presentado en el Sábado del Libro, espacio promocional del Instituto Cubano del Libro que se realiza todos los fines de semana en la Calle de Madera de la Plaza de Armas, municipio La Habana Vieja.

La novela, que desde su primera publicación en 1984 ha sido reeditada dos veces (sin contar la presente, efectuada por Letras Cubanas en 2018), fue presentada en esta ocasión por los narradores y ensayistas Alberto Garrandés y Francisco López Sacha, los que comentaron con el público acerca de las características de este libro, sus cualidades estéticas y sobre todo la carga dramática de una obra capaz de constituirse un referente dentro de la literatura cubana contemporánea, gracias a la caracterización de un contexto histórico determinado (los años de la República neocolonial) desde los avatares de un microcosmos familiar. En el caso de la intervención de López Sacha, resultó muy atinada la lectura de fragmentos de la obra que, desde su punto de vista refuerzan la impronta de la trama; mientras que Garrandés no solo se refirió a los valores de la novela presentada, sino que también comentó sobre otro de los títulos más recientes de Arrufat, El convidado del juicio (ensayos, Letras Cubanas 2015), disponible al público durante la presentación. Por su parte, Antón Arrufat agradeció el trabajo realizado por parte de la editorial y las palabras de los presentadores, al tiempo que comentó sobre algunos de sus proyectos futuros, referidos específicamente con el género de novela.

De acuerdo con parte del texto reflejado en la nota de contracubierta “Antón Arrufat invoca en esta novela los aires urbanos y políticos, familiares e íntimos, de nuestros años llamados seudorrepublicanos, los cuales adquieren forma rediviva, amena y rotunda…”, en una edición a cargo de Michel Encinosa Fu; dirección artística y diseño del recién fallecido Premio Nacional de Diseño del Libro Alfredo Montoto Sánchez; fotografía de cubierta de Omar Sanz y diagramación de Jacqueline Carbó Abreu.

Básicamente el lector de La caja está cerrada tendrá la oportunidad de apreciar las costumbres y formas de vida de la segunda ciudad de Cuba durante los finales de la primera mitad del siglo XX, analizando la decadencia familiar de los Ibarra, una dinastía en tiempos pujante y en ese contexto venida a menos.

De tal suerte, la novela de Arrufat nos permite un lúcido acercamiento a una etapa controversial de la Historia de Cuba, pero desde los sujetos más o menos corrientes de esta (los también llamados “sin historia”); empeño en el que fuera precedido por un clásico del teatro cubano como Aire Frío, de Virgilio Piñera. En ambos casos el abordaje social se establece desde las miradas de una familia que a su vez resulta sacudida por los avatares de la época, coincidentes incluso en el tiempo cronológico (años 40 y 50); sin embargo, mientras en el caso de la obra de Piñera el escenario de la trama se ubicaba principalmente en La Habana de ese período y los integrantes de la familia Romaguera eran un núcleo familiar conformado por adultos que afrontaban un proceso de ruina personal y social; Arrufat nos muestra un contexto en la que pareciera vivirse una situación más o menos similar, pero desde dos miradas distintas: Por una parte: “…niños y adolescentes, a un paso de dejar de serlo” y acechados por el fantasma de “los inevitables descubrimientos vitales” (el sexo , los destinados motivos de las exigencias familiares en una existencia que cada día perciben como menos simple) y que sin embargo para afrontarlos “cuentan, al menos, con la sobrada vitalidad de su propio candor”, al tiempo que desde otro ángulo la mirada de los adultos pareciera, por el hecho de estar tan curtidos frente al peso de lo cotidiano, ser la de unos seres “desmembrados por las presiones económicas, las voraces demandas de la aprobación social, las históricas deudas familiares, pecuniarias, morales y emocionales; personajes para quienes la inocencia, el no saber, la vida ignorada, no representa ningún apoyo; antes bien, enemigo obstáculo”.