VII Temporada de Conciertos de Otoño en Guantánamo

VII Temporada de Conciertos de Otoño en Guantánamo

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Músicos, UNEAC, Guantánamo
  •  Un concierto didáctico que recorrió la obra de compositores universales, en la que mostraron sus habilidades en el montaje. Foto de la autora
    Un concierto didáctico que recorrió la obra de compositores universales, en la que mostraron sus habilidades en el montaje. Foto de la autora
  •  Un concierto didáctico que recorrió la obra de compositores universales, en la que mostraron sus habilidades en el montaje. Foto de la autora
    Un concierto didáctico que recorrió la obra de compositores universales, en la que mostraron sus habilidades en el montaje. Foto de la autora

Desde el momento en que surgió la idea de invitar a unos jóvenes que estaban haciendo música de concierto por allá por los escenarios habaneros, la UNEAC acogió esa sugerencia sin entrar en muchos detalles. Solo la referencia de quien vino, les bastó para incluir en las presentaciones de la séptima temporada de Conciertos de Otoño, una noche para nuestros —ya oficiales—, invitados. 

El entusiasmo de unos jóvenes, con caracteres joviales, dicharachos y la frase repetida, una y mil veces por ellos, se convirtió en slogan como parte de este comentario acerca del Quinteto Contemporáneo de Viento. Integrado por estudiantes de la Universidad de las Artes de Cuba y que marcó su estancia en los predios guantanameros. Al mismo tiempo, la crítica y el trabajo exigente entre ellos, fue también demostrado en el escenario, la noche del pasado 24 de noviembre, en los espacios de la habitual sala de conciertos Antonia Luisa Cabal.

Pero, antes de esa noche, su paso por la Escuela Profesional de Música, colmó los espacios y expectativa de estos jóvenes, con un concierto didáctico que recorrió la obra de compositores universales, en la que mostraron sus habilidades en el montaje, impresión de la obra, todo ello, para el resultado final, la interpretación. Imágenes, historias, que describe la música, fue el motor impulsor para la relación entre el intérprete y el auditórium que, mayormente fueron los estudiantes de  la escuela.

Un encuentro íntimo y provechoso para intercambiar acerca de los elementos más importantes a tener en cuenta para la aprehensión técnico-musical de los instrumentos. Posturas, embocadura, ejercicios de respiración, engrase y limpieza de los mismos, y hasta el trabajo musical en algunas obras de estudiantes del nivel medio, fue el comienzo de esta temporada que aunó los intereses de diferentes generaciones. 

Bajo la dirección de Ernesto Herrera del Rio, también cornista; Claudia Veloso Álvarez, flauta; Jorge Daniel Ruíz Peña, oboe; Lázara Santana Álvarez, fagot y Claudia Revé Romero, clarinete, recrean las sonoridades más contemporáneas de la música cubana y universal.

Una combinación que logra las más gratas melodías y contrapuntos en la música de cámara. La búsqueda y existencia de partituras, el acceso a estas músicas y luego entonces el montaje de esa selección, son algunas de las cuestiones a tener en cuenta para la práctica en este tipo de conjunto. 

La concepción de un repertorio variado y de magnitud interpretativa fue la propuesta ideo-estética para su presentación en el escenario guantanamero. Obras de compositores franceses reconocidos en el panorama musical universal de principios de siglo XX, como lo fue Maurice Ravel, (1875-1937) Jacques Ibert, (1890-1962), Darius Milhaud, (1892-1974), y el alemán Paul Hindemith (1895-1963), permitió mostrar las obras escritas propiamente para estos formatos, basando estas interpretaciones en la expresión del significado que para ellos tiene la música del pasado.

Entre ellas, la Pieza en forma de habanera de Maurice Ravel en la que resaltan las sonoridades arcaicas, cromáticas, modales que tipifica cada instrumental del conjunto, los timbres al unísono, llevados y traídos por ese vaivén rítmico-melódico que el clarinete manifiesta en momentos de estabilidad de la obra. Hecho que delimita la estructura formal y reconoce la magnificencia del compositor a través de sus orquestaciones. Uno de los aspectos más destacables en su labor creadora. Igualmente, resaltan las piezas Two sketches: Madrigal y Pastoral de Darius Milhaud y Trois Piéces breves de Jacques Ibert, en las que se manifiesta ese apego al desarrollo tímbrico a menudo, mediante recursos contrapuntísticos que suelen tratar finamente sus intérpretes.

En el transcurso de la noche, el clímax interpretativo fue la obra del compositor Paul Hindemith. Kleine Kammermusik fur funt Blaser op 24, que pertenece a una serie de obras de cámara escritas, y que ha sido incluida en el repertorio de universales quintetos de este tipo. Se estructura en cuatro movimientos contrastantes. En ellos resalta las características musicales de los estilos clásicos, sonoridades contrapuntísticas provenientes de la música barroca, el dialogo establecido entre el clarinete, el oboe y el fagot, con el tema principal, las secuencias que la música establece como recursos de desarrollo, acentúan las armonías contemporáneas sobre la base de los códigos de la música clásica tradicional. Todo esto expresado con el cuerpo, las miradas, los gestos de sus ejecutantes y que persigue la exteriorización de cada recurso empleado por el compositor.

No podía faltar la mirada hacia autores latinoamericanos, entre ellos el cubano, Paquito D' Rivera, del que interpretaron Contradanza a Ernesto Lecuona, y el reconocido tema Summertime del americano George Gershwin, (1898-1937), con arreglo del santiaguero Ernesto Burgos. Fueron obras que con influencias del jazz, plasman elementos de la música cubana, y la creatividad en el ingenio compositivo de sus creadores. Ambas, recodifican y sintetizan elementos jazzeados, enlazado a estructuras clásicas de la música norteamericana y cubana. Gershwin, en particular es reconocido como uno de los compositores más representativos de la música americana de todos los tiempos, cuya composición no ha escapado de versatilidad y dominio de los más amplios códigos musicales. Especialmente, el arreglo de Burgos subraya las vivencias del compositor mediante una cubanidad, que incluye secciones en las que establece patrones de tumbaos realizados por el fagot y arma una suerte de improvisación, demostrada por el oboísta, con habilidad y destreza en comunicación directa con el público.

Las exigencias en sus interpretaciones, le hicieron merecedores de una próxima invitación, para que el público y los artistas guantanameros puedan disfrutar una vez más, la manera de hacer la música en la joven generación de solistas consagrados con el pensamiento artístico en la contemporaneidad. Hasta entonces, seguiremos preguntando, “pero…… quién lo tiene?????”.