Visión cubana sobre prosperidad y desarrollo en la revista Catauro

Visión cubana sobre prosperidad y desarrollo en la revista Catauro

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Fundación Fernando Ortiz, Miguel Barnet, sala Villena
  • Para presentar este número, y abordar el tema tan complejo que trata, se escogió al profesor de psicología de la Universidad de La Habana Manuel Calviño. Fotos: Luis Bruzón
    Para presentar este número, y abordar el tema tan complejo que trata, se escogió al profesor de psicología de la Universidad de La Habana Manuel Calviño. Fotos: Luis Bruzón
  • Para presentar este número, y abordar el tema tan complejo que trata, se escogió al profesor de psicología de la Universidad de La Habana Manuel Calviño. Fotos: Luis Bruzón
    Para presentar este número, y abordar el tema tan complejo que trata, se escogió al profesor de psicología de la Universidad de La Habana Manuel Calviño. Fotos: Luis Bruzón

La Revista Cubana de Antropología Catauro, que semestralmente publica la Fundación Fernando Ortíz, siempre ha dado de qué hablar por los temas que propone a debate. Su más reciente entrega fue presentada en la tarde del miércoles 5 de diciembre en la sala Rubén Martínez Villena de la UNEAC (la revista número 32, correspondiente al segundo semestre de 2015), con un tema tan complejo como polémico: “el concepto de desarrollo y prosperidad para el cubano de hoy.”

Miguel Barnet, en calidad de director de la revista y de la Fundación, al introducir la presentación expresó su satisfacción por el crecimiento en profundidad y análisis que ha tenido esta reflexión semestral, porque ha traído al debate temas complejos de la sociedad cubana actual que no pueden ser tratados de otra forma que con valentía y objetividad. “La ciencia no tiene padrinos”, indicó y la revista “está en la obligación de abordar con óptica incisiva, profunda, analítica todo lo que concierne a la sociedad”.

Comentó que esta publicación tiene una historia “posiblemente subterránea”, pues no se trata de una revista que salga en las primeras planas de los medios ni que se venda en quioscos o aeropuertos; sin embargo, se lee y se vende a partir de la búsqueda de lectores inteligentes: académicos y estudiosos de la realidad de nuestro país que reconocen la seriedad de cada entrega. Este trabajo requiere de “equilibrio, continuidad y desarrollo”, lo que se ha podido lograr con el apoyo del equipo de trabajo de la Fundación Fernando Ortiz, sobre todo por sus saberes para elaborar una revista balanceada.

Para presentar este número, y abordar el tema tan complejo que trata, se escogió al profesor de psicología de la Universidad de La Habana Manuel Calviño quien, ante todo, agradeció la oportunidad de ser invitado a hablar sobre una revista que ha realizado aportes fundamentales al pensamiento nacional, en función del respeto a la necesidad de la reflexión.

Valoró que el abordaje sobre los conceptos de desarrollo y prosperidad, desde la perspectiva cubana de estos días, realizado por los intelectuales que participan en este número – que incluye nombres como Abel Prieto, Jesús Guanche, Ana Cairo, José Luis Rodríguez, Elier Ramírez, Yoss, entre muchos otros – logra revelar el “ajiaco monumental” que sabe a Cuba para construir la identidad de lo que somos, de lo que asimilamos y definimos, para el presente y el futuro de la nación.

El análisis se complejiza a partir de que son muchas las formas de ser las del cubano de hoy; sin embargo, la “prosperidad” se sintetiza tanto en “mejorar” y “avanzar” —lo que significa “dejar atrás” las tensiones cotidianas— como en progresar a nivel social, en el aumento de los índices cualitativos de referencia. No menos complejo se presenta el concepto de “desarrollo”, en la expresión de la existencia más plena que debe conducir al crecimiento material, mental y espiritual.

Sobre esta base, en las páginas de la revista se pueden encontrar abundantes argumentos al diálogo sobre diversas aristas de ambos temas, que incluyen el impacto de las hegemonías culturales y los avances tecnológicos —porque las nociones de prosperidad y desarrollo se venden y se promocionan en los medios—, con sus proyecciones asimétricas en la sociedad; la necesidad de un cambio de paradigma para ambos conceptos; la pérdida de los sentidos en la carrera por alcanzar la prosperidad y el patrón de referencia sobre sus índices de medición —a partir de la pertenencia o no a grupos de mayores ingresos, con el consecuente papel del dinero—; los niveles de desigualdad emergentes, que cada vez son más evidentes con los “nuevos ricos” y los “nuevos pobres”, más el debate acompañante; la necesidad de una mirada desde la cultura al desarrollo y la prosperidad; la emergencia del apoliticismo, entre otros aspectos.

Calviño destacó que después de la lectura de la nueva entrega de Catauro, no nos quedaremos indiferentes pues nos regala una aproximación al diálogo para tratar de comprender la Cuba de hoy, poniendo énfasis en las búsquedas del criterio de la prosperidad y el desarrollo sobre la base de los valores humanos que han enriquecido el alma cubana.