¿Y el Hip Hop cubano pa’cuando?

Música

¿Y el Hip Hop cubano pa’cuando?

  • Participantes en el XV Simposio Internacional y Jornada de Hip Hop Cubano. Foto La Jiribilla
    Participantes en el XV Simposio Internacional y Jornada de Hip Hop Cubano. Foto La Jiribilla

¿Existe realmente un movimiento de Hip Hop en Cuba? ¿A qué obedece su impronta, si es que existe? ¿Es necesaria una revista que lo represente? Esta y otras interrogantes fueron esgrimidas por el poeta y ensayista Víctor Fowler durante la presentación de la revista Movimiento, a propósito del XV Simposio Internacional y Jornada de Hip Hop Cubano, recientemente concluido.

Surge el cuestionamiento con la aparición de este ejemplar número 12, luego de 5 años fuera de circulación. Contrastar lo dicho tiempo atrás con lo sucedido después, enciende la polémica.

Un replanteamiento de la estética y el concepto artístico de esta corriente musical fue recomendado por Fowler, a la cual él llama cultura del Hip Hop. “Un movimiento es algo vivo, hay que pensar que hacer con él cuando existe. Una cosa es que exista un practicante y otra un movimiento. Este tiene cosas nucleares comunes a partir de convicciones para que sus integrantes luchen por ellas”, dijo.

Valoró a los “hiphoperos” como “guerrilleros del presente, vinieron de abajo y se aprovecharon de los desechos de la alta cultura para devolver una nueva: la de la resistencia. Trajeron un nuevo sujeto social al escenario de la sociedad”.

Otras de las preguntas lanzadas al auditorio por el intelectual versaba: dado que existen practicantes, ¿es necesario e importante una revista? “La revista es arma de ataque y escudo protector. Es difusión y comunicación inmediata con sus acólitos. Busca sumar, es lógica de estos movimientos. El campo cultural funciona dentro de enfrentamientos”, acotó.

En este mismo sentido, estimó que cualquier acontecer nuevo en el espacio cultural funciona como una batalla para imponerse y Cuba no es ajena a ese proceso, “no había manera de que fuera recibido el hip hop con los brazos abiertos en el país, el espacio a que llegaba estaba previamente distribuido y tenía que luchar por él”, señaló.

Consideró a las revistas como instrumento cultural, “es como una matica que hay que regar, constituye una voz de intercambio nacional e internacional. Es de intercambio y de diálogo, de escuchar a otros. También es una plataforma de lanzamiento y pensamiento. ¿Adónde llegará?, depende de la conciencia de sus integrantes”, subrayó.

En el número 12 de Movimiento se observa cierta dicotomía con la praxis a la que debe obedecer. La mayoría hablan de un conflicto de roce con la institución, la crítica social sobre diversos temas como son el racismo y la marginalidad, “¿es igual ahora?, ¿eso significa tener un movimiento? La revista y el movimiento tienen que ser un hecho de conciencia”, refirió el estudioso.

Recomendó elevar los problemas sociales del cotidiano que alude el hip hop, a nivel de arte si de producto artístico se refiere, “el artista es alguien que intenta y que lucha contra el que ha hecho mejor arte antes que él. El texto, la música y la proyección en la escena, son importante. Un artista es una suma de estos. El arte tiene que tener elaboración conceptual”.

“¿Cuál es la cultura que se necesita para asumir la responsabilidad de un artista en su medio social? Cada “hiphopero” tiene que hacerse esa pregunta y humildemente escuchar su música y la de otros. Esto permite el tránsito del uno mismo al otro, eso significa la palabra movimiento”, concluyó.

En presentación de la revista, realizada por el estudioso e investigador del género, Alejandro Zamora, se establecían los postulados y el lugar social de esta de la misma como máxima representante de esa música, arma y estandarte con la cual el rap ha combatidos flagelos de la sociedad (el racismo, la marginalidad, la pobreza, el desencanto, entre otros).

 “Los cultivadores del rap y el Hip Hop en Cuba deben plantearse serias preguntas en pos de lograr un verdadero consenso y progreso. ¿Qué les ha brindado el rap y el Hip Hop?, ¿cuál ha sido su impacto o acaso su no impacto en la sociedad cubana y en la espiritualidad popular?, ¿cómo se visualiza dentro de 10 o 20 años?, ¿qué ha sido de la memoria histórica durante más de 2 décadas de la cultura hiphopera en Cuba?”.

Varias interrogantes que también este especialista dejaba en suspenso en el auditorio sobre un quehacer artístico que pide crédito.

El evento estuvo dedicado a la presencia de la mujer en este género. A propósito, se realizó un encendido panel, compuesto por destacados baluartes femeninos del “spoken Word”, que habló sobre este y la poesía hablada, resultando el reclamo de las damas por su lugar y papel en la cultura del hip hop cubano.