Yo cuido en la Biblioteca Nacional

Yo cuido en la Biblioteca Nacional

Etiquetas: 
Plásticos, exposición, Biblioteca Nacional José Martí, Fidel Castro
  • Instantáneas del fotógrafo Alex Castro intervenidas por artistas plásticos de la Isla. Fotos del autor
    Instantáneas del fotógrafo Alex Castro intervenidas por artistas plásticos de la Isla. Fotos del autor
  • Instantáneas del fotógrafo Alex Castro intervenidas por artistas plásticos de la Isla. Fotos del autor
    Instantáneas del fotógrafo Alex Castro intervenidas por artistas plásticos de la Isla. Fotos del autor

Yo cuido, así se titula la exposición colectiva abierta al público por estos días en la Galería El reino de este mundo de la Biblioteca Nacional José Martí, como un homenaje a nuestro Líder Histórico y dedicada al aniversario 55 de la Unión de Jóvenes Comunistas.

La muestra, inaugurada el pasado 31 de marzo, está integrada por 16 instantáneas del fotógrafo Alex Castro intervenidas por igual número de artistas plásticos de la Isla. Gesto artístico que deviene en un paisaje representativo del Fidel o los Fideles más personales del pintoresco imaginario colectivo de los agradecidos.

Muchas de estas piezas —o similares— las habíamos podidos apreciar en otras exposiciones en homenaje a Fidel, solo que Yo cuido resultó de la selección de aquellas intervenciones que partieron de las instantáneas hechas por el hijo del Comandante y se resignifican al exponerse por primera vez después de la desaparición física del eterno expedicionario.

Son entonces estas obras, representaciones resultantes que completan –o lo intentan— 16 arquetipos de ese líder que fue y será, por su perenne diálogo con su pueblo y su sentido de atemperarse al interlocutor y a su contexto.Todo lo cual multiplica las alternativas de lecturas y su disfrute como obras de arte, creadas desde las distintas improntas y el arcoíris de estilo de los artistas participantes. Atravesadas por tres diálogos —al decir de Elmo Hernández, curador de la exposición—, “el de Alex con su padre, el de los artistas y el de las obras entre sí”.

En determinadas piezas el Fidel captado por Alex dialoga con la pintura, en otras con la caricatura, la ilustración y hasta con el collage en dos de ellas.

Y claro está, unas intervenciones resultan más felices, en tanto consiguen partiendo del Fidel más cercano en el tiempo, el último Fidel físico que capta Alex en la complicidad familiar, devolvernos al Fidel propio y al público, el de todos y el para siempre.

Simbólico y esencial es el Fidel en diálogo con un Tocororo, como lo ve Rancaño entre tantas otra que le hemos visto y reafirmándose entre las más orgánicas de las paridas con esta operatoria.

Un Fidel en traje deportivo, que aún “vibra en la montaña”, en su eterno camino por la Sierra Maestra, así lo recrea Flora Fong. En tanto Humberto Hernández (El Negro), lo imagina y comparte cual Quijote y Gigante, entre molinos.

Íntegro, significativamente puro, sobre un fondo pop, todo Hollywood y todo gringo, es el de Sosabravo. Proyectivo es el Fidel de Pedro de Oraá, objetivable y concreto. Planetario y cósmico, el de Antonio Vidal. Algo de misticismo se respira en la pieza de Manolo Conas, un Fidel orando por Cuba.

En unas piezas la intervención es la simple recreación del fondo. En otras, como las de Lara y Moreira, la instantánea como que desaparece. En una la reconstrucción es chocante, al menos para mí.

La exposición fue organizada por el Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional José Martí, y estará expuesta por un mes. Al frente de se dieron aquellos enriquecedores conversatorios entre Fidel y la intelectualidad cubana, en junio de 1961, conocidas en Palabras a los intelectuales.