Yuris Nórido: Un periodismo y muchas vidas

Yuris Nórido: Un periodismo y muchas vidas

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Ministerio de Cultura, Alpidio Alonso, Premio de Periodismo Cultural
  • Alpidio Alonso le entrega al Nórido el Premio Nacional de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro. Foto tomada de CubaSí
    Alpidio Alonso le entrega al Nórido el Premio Nacional de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro. Foto tomada de CubaSí

Propuesto por este portal CubaSí, el colega Yuris Nórido, junto a otros dos destacados profesionales, recibió ayer del Ministro de Cultura el Premio Nacional de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro.

Lo primero que pensó Yuris Nórido Ruiz Cabrera al saber que había sido merecedor del Premio Nacional de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro 2019 fue que no lo merecía.
Sin grandilocuencias, sujetando fuerte por las riendas a las emociones —que instantes antes de la ceremonia de entrega le juegan malas pasadas a cualquiera—, Yuris explica que lo consideró inmerecido «porque hay quienes contribuyeron mucho a mi formación y todavía no lo tienen; eso a uno siempre le hace sentir insatisfecho, no merecedor de determinados elogios».
De entre 34 candidatos propuestos por una decena de medios de prensa e instituciones, Yuris, junto a los destacados colegas Sahily Tabares y Frank Padrón, fue elegido de manera unánime por un prestigioso jurado.
Con más de una década trabajando en CubaSí, ¿qué significa para ti que haya sido este portal digital el que te propusiera?
«Es que CubaSí es mi casa. Yo siempre he dicho que tengo tres casas: el periódico Trabajadores, el Noticiero Cultural de la Televisión Cubana, pero mi casa principal es CubaSí.
«Ese es el lugar donde yo —tengo que decirlo con absoluta franqueza— he hecho lo que he soñado hacer, donde no me han puesto el menor de los límites y me han abierto todos los caminos, todas las posibilidades. Más de una vez he dicho que el equipo de CubaSí es como una familia, y allí me siento como en casa, siempre».
Graduado en 2002 de Comunicación Social en la Universidad de La Habana, al interrogarlo sobre el alcance de sus materiales periodísticos, agrega:
«Alguien me dijo que este premio era, entre otras razones, porque yo me desarrollaba en todos los medios: hacía prensa escrita, televisión, y también he hecho mucho radio; pero, francamente, hay que destacar la multimedialidad, las posibilidades que me ofrece el portal CubaSí de hacer periodismo desde el video, los textos, y también con mis propias fotografías. Ahí puedo disponer de todos los formatos».
Aunque para algunos puede resultar difícil tributar a tantos medios diferentes, desde lenguajes y técnicas distintas, Nórido subraya que «el periodismo es uno solo, independientemente del formato, del medio donde lo ejerzas. Es el mismo espíritu, el mismo impulso creativo. Yo asumo el periodismo como un servicio público y esa esencia es la misma, al margen del género y del medio».
No obstante, declara sentirse más cómodo escribiendo y haciendo fotos que, por ejemplo, haciendo televisión, que «me saca de mi zona de confort».
Para asombro de muchos, hay quien asegura que le tienes terror a las cámaras, que necesitas mucho del teleprompter...
«A mí me cuesta mucho improvisar, ponerme a hablar de un tema sin tener a mano una pauta que yo mismo estableciera previamente. Y es verdad, no me gusta hacer cámara. No es que me sienta nervioso o tenso, es que no me gusta estar frente a las cámaras, me hacen sentir incómodo».
¿Violeta tendrá que ver con eso? ¿Cuán difícil resulta haber nacido y crecido en un lugar como ese pueblito avileño, que no es precisamente citadino, y haberse especializado en el periodismo cultural para medios nacionales, salir en la televisión...?
Se le vuelve a iluminar el rostro y a sus ojos de 40 años asoma un niño sonriendo. Pareciera que vuelven aquel papalote, el olor a melaza del central...
«A mí me encanta Violeta. Yo estoy en La Habana porque es el lugar donde podía desarrollarme profesionalmente. Quizás hubiera podido quedarme en Violeta y hubiera sido feliz, no lo pongo en duda, pero era aquí donde había más oportunidades, más posibilidades para ejercer el periodismo cultural, que era el que yo prefería».
¿Qué le debes entonces a Violeta?
«Le debo una sensibilidad y un amor a las cosas pequeñas, a las cosas sencillas de la vida, a las experiencias más esenciales, las más alejadas del énfasis de las grandes ciudades, eso se lo debo a Violeta y nunca lo he perdido».
Si de entre todas las manifestaciones artísticas sobre las que opinas como periodista tuvieras la posibilidad de ejercer una, ¿cuál sería?
«¿Quieres que te diga la verdad? A mí me hubiera encantado ser pianista.
«Eso es lo que yo quería ser cuando era chiquito. Llegué al periodismo por impulso de mi abuela Ana Luisa, que siempre quiso tener un nieto que fuera periodista. Leí mucho desde que era pequeño, y cuando comprendí lo que se podía hacer con el periodismo, que se podían vivir otras vidas, experimentar otras cosas...
«Es como sucede con el actor: desde tu misma profesión puedes vivir, aunque sea por un rato, tangencialmente, otras profesiones, otras vidas».

Por: Vladia Rubio y Giusette León García

Tomado de CubaSí