Amores y esperanzas deja Raquel González

Amores y esperanzas deja Raquel González

  • Tiene muchos aciertos esta propuesta televisiva. Foto tomada de Internet
    Tiene muchos aciertos esta propuesta televisiva. Foto tomada de Internet

La serie De amores y esperanzas, dirigida por la guionista, actriz y documentalista Raquel González volvió a acaparar la atención interesada de muy diversos públicos por su capacidad de ofrecer con sentido estético, elegancia visual y conceptual los dramas individuales que conforman el tejido social a partir del soporte de un bufete de abogados donde se ventilan las miserias humanas que el sistema jurídico debe atajar.

Tiene muchos aciertos esta propuesta televisiva por el modo atractivo y sobrio en que va conjugando las historias de los personajes que sostienen la trama con los casos legales que enfrentan, pero sobre todo va presentando por esa vía la diversidad de contradicciones, conflictos, enfrentamientos que se pueden palpar en la realidad pero que aquí logran eficacia comunicativa a partir de una dramaturgia que sabe equilibrar tonos y acciones para provocar la reflexión.

Usar la música de Silvio Rodríguez como banda sonora es ya una declaración de por dónde van los presupuestos artísticos de la obra que se corroboran con la fotografía, los escenarios, elementos que van proclamando que se pueden exponer las más agudas tensiones sin remitirse al facilismo de lo populachero que tanto se reitera y que resulta una deformación de lo popular.

Muchos temas difíciles han sido asumidos por De amores y esperanzas, pero entre ellos me pareció particularmente útil y necesario el del racismo, porque es de esos asuntos que requieren de visibilidad para enfrentar los prejuicios que persisten a pesar de los derechos de igualdad proclamados en todos los textos legales.

Hace tiempo que no aparecía en pantalla tan claramente manifiesto como perdura el prejuicio racial e incluso, lamentablemente, se hace evidente en los cambios que se van produciendo en la sociedad a partir de nuevas formas de producción y servicios que van desde la discriminación velada a la hora de contratar la empleomanía del turismo estatal al personal que escogen los negocios privados.

Son realidades que debemos asumir sin preocuparnos de lo que pueda decir el “enemigo” porque únicamente reconociendo que existen se puede educar, contrarrestar, combatir para eliminar sus efectos perniciosos y justo los medios artísticos son los que cuentan con mejores recursos para por la vìa emocional llegar al corazón y la mente de las gentes.

Como saldo quedan muchas hermosas historias de amor y las esperanzas de que tengamos nuevas temporadas que reúnan el reflejo de realidades dolosas y las posibilidades de encausarlas humanamente mientras aprendemos elementos de nuestra legalidad esenciales para el mejor funcionamiento de la vida cotidiana, porque esos factores han sido también puntal de esta meritoria serie de Raquel González.