“Cienfuegos no es solo franceses: somos negros, mestizos y un crisol de nacionalidades”

“Cienfuegos no es solo franceses: somos negros, mestizos y un crisol de nacionalidades”

  • Orlando García Martínez conversa con el portal de la UNEAC. Foto del autor
    Orlando García Martínez conversa con el portal de la UNEAC. Foto del autor

Esclavitud y colonización en Cienfuegos (1819-1879) es uno de los volúmenes presentados por la Editorial Mecenas, de Cienfuegos, en la 28 Feria del Libro. Representa un ensayo reconocido con diversos lauros, escrito por el historiador Orlando García Martínez, presidente de la UNEAC en el territorio.

En entrevista con nuestro portal, el prolífico autor cienfueguero considera que el título (reeditado por tercera ocasión) “se dirige a develar y ponerle el rostro a un sector importante de los cienfuegueros: las personas de la raza negra, etiquetadas racialmente como negros o mulatos, que constituyen un importante elemento de lo que nos identifica como territorio”.

Reacio a validar las historias “blanqueadas” proclives a obliterar el componente negro en la identidad local, García Martínez sostiene que “por el contrario, ha habido un abuso y una exacerbación del componente francés a la hora de abordar a Cienfuegos, cuando sin embargo cuanto nos caracteriza es el mestizaje”

Interrogado en torno a qué elementos identifica para defender su criterio, el estudioso afirma que la propia estadística. “El poblamiento oficial es con familias de la raza blanca que vienen a desarrollar un proyecto de colonización encaminado a promover determinados objetivos, pero en la práctica eso no quiere decir que no existiese en la propia contrata de colonización un acápite que introducía libre de impuestos a los esclavos, lo cual significa que la fuerza de trabajo esclava tuvo un peso aquí.

Tan es así que el propio fundador de Cienfuegos, Don Louis D´Clouet, tenía gran número de esclavos. Y quienes desmontan los espacios donde serían trazadas las primeras manzanas de la Colonia Fernandina de Jagua (antiguo nombre de la Perla del Sur), son los negros traídos de África pertenecientes a Agustín de Santa Cruz”, complementa el experto en este tema, pues varios han sido los libros en los cuales lo aborda a nivel de la microhistoria.

Orlando reitera que “las personas de la raza negra estaban aquí desde la fundación, lo que ocurre es que no fueron visibilizados por la historiografía, y supone una franca distorsión de los análisis históricos no tener en cuenta este componente”.

También es una distorsión —prosigue— cargarle la mano solamente a los franceses. Incurrir en ello entraña obviar que, además, llegaron a Fernandina de Jagua irlandeses, norteamericanos, personas de otros lugares de la Isla y de otras naciones. Ahí están las listas, nombres, testamentos…

“En el libro respaldo la tesis, probada, que cuanto a marca a Cienfuegos es el carácter cosmopolita, desde el propio nacimiento de su núcleo poblacional. En pocos lugares se hablaban tantos idiomas de diferentes países como en el entorno primigenio local. Lo que pasa es que el propio hecho de que el núcleo gobernante de la ciudad lo constituyeran los allegados de Don Louis D´Clouet, escora mucho las cosas hacia un lado, pues sabemos que la historia muchas veces es escrita desde el poder”.

Lo que intento en el texto es realizar un análisis de los procesos históricos conducentes a la ciudad que tenemos hoy y cuyas raíces están ancladas en el tronco hispano, con los componentes étnico-raciales de africanos en sus diferentes variantes, indica el entrevistado.

“Ahora todo el mundo dice que si en Cienfuegos predomina lo lucumí o lo congo; yo creo que es poco serio decir que uno u otro, porque al apreciar la declaración de las personas traídas desde África a trabajar acá —y luego los criollos, los hijos de esos esclavos—, se arriba a la conclusión que Cienfuegos hasta en eso es muy diversa. En el mismo enfile, es preciso recordar que el desarrollo económico local está marcado por la plantación azucarera y que muchas de las dotaciones de los cafetales de la zona de Santiago de Cuba, al advenir la crisis de los precios del café, son traspasados acá, y cuando uno observa las listas y le sigue el rastro a las personas desplazadas, se constata que son de diversas etnias: mandinga y otras”, señala.

En opinión de su autor, “Esclavitud y colonización en Cienfuegos (1819-1879) atisba nuevos caminos, nuevas miradas que realmente nos debemos a nosotros mismos en tanto identidad territorial. Es un libro a través del cual me muevo de las grandes escalas a las pequeñas, sobre los goznes de la microhistoria. Mi objetivo con el material pasa por entregar un enfoque/otro sobre Cienfuegos, tendente a definir su costado multirracial, cosmopolita, más como es en definitiva y menos arraigado a la visión clásica”.

Antes de concluir el diálogo, el investigador desea subrayar la idea de que en una plaza como la Perla del Sur “un lugar como el Archivo Histórico Provincial permite poner en diálogo la huella documental con la memoria oral. Y es algo con lo que nos identificamos un grupo de historiadores; entre ellos mis colegas la norteamericana Rebecca Scott y el alemán Michael Zeuske (los tres tienen publicados varios volúmenes, en coautoría). Con esta manera de ver la historia y trabajar el documento de archivo el resultado deviene en miradas novedosas que hacen más humana incluso a la propia historia, porque le confiere rostro a esos llamados grupos subalternos o gente sin historia”.