Darío Villanueva: “La Academia Cubana de la Lengua es muy sólida”

Darío Villanueva: “La Academia Cubana de la Lengua es muy sólida”

A propósito de las celebraciones por el aniversario 90 de la fundación de la Academia Cubana de la Lengua, por estos días se encuentra en La Habana el Dr. Darío Villanueva Prieto (Asturias, España, 1950), director de la Real Academia Española (RAE) y presidente nato de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE).

Entre uno y otro evento del programa conmemorativo que honra con su presencia, el recién nombrado miembro correspondiente de la ACuL accedió gentilmente a una entrevista para los lectores del Sitio de la UNEAC.

¿Cómo valora Ud. el aporte de la Academia Cubana de la Lengua en estos 90 años de existencia?

“Es una de las Academias líderes en la región del Caribe. Nosotros tenemos dividido todo el espacio hispano hablante en grandes regiones y la Academia Cubana está muy bien asentada. Es muy sólida, es muy colaborativa en todas las empresas de la Asociación de Academias.

Es la segunda vez que vengo a ella, aunque a Cuba, por suerte, he venido más veces todavía y, francamente, es una de las Academias puntales dentro de la Asociación de Academias de la Lengua Española”.

En estos momentos la Real Academia Española se encuentra trabajando en la edición número 24 del diccionario de nuestra lengua, proceso que percibo más democrático y a tono con los tiempos que corren.

“Sí. Fundamentalmente hay dos cambios importantes que no lo son de modo radical. Algo de lo que estamos haciendo ahora con máximo interés, ya lo veníamos haciendo. Por una parte, hasta ahora el Diccionario ha sido siempre un libro que hemos digitalizado y que se puede consultar en la red.

La edición que estamos haciendo ahora ya va a ser concebida desde el principio para la red y luego se hará libro, pero se cambia el orden de los factores. No es un libro digitalizado, sino que es un diccionario de planta y de fundamento digital del que se harán libros.

Eso, por una parte y, por la otra, queremos incrementar al máximo el carácter panhispánico del Diccionario.

Es decir, como el diccionario digital no tiene limitación de espacio —a diferencia de lo que ocurre en un diccionario libro, en el que podemos meter tantas palabras cuantas nos quepan, en función de las páginas—, lo que queremos es enriquecer todavía más de americanismos y, por lo tanto, de cubanismos, la nueva edición”.

¿Dentro de este espíritu panhispánico se encuentra el que ahora se le llame Diccionario de la Lengua Española y no Diccionario de la Real Academia Española?

“Es que nunca se llamó Diccionario de la Real Academia Española. Eso fue algo que la gente le llamó. Y, además, lo distinguían por el acrónimo, por las siglas DRAE. Pero el Diccionario, si usted va a él, ve que el título es Diccionario de la Lengua Española.

Nosotros queremos erradicar el acrónimo DRAE y queremos que triunfe el DLE, que eso es lo que el Diccionario es: el Diccionario de la Lengua Española, hecho por todas las Academias de la Lengua Española”.

Ha sido noticia por estos días la alta demanda de profesores de español que hay en Francia a causa de que muchos estudiantes optan para que esa sea el segundo idioma que se les enseñe, en detrimento de otros como el alemán cuya enseñanza está hasta protegida por acuerdos en ese país.

A diferencia de Alemania, España no es de las naciones de la Unión Europea a la que se quiera emigrar por razones económicas. ¿A qué le atribuye usted ese interés por aprender nuestra lengua?

“Fundamentalmente a la importancia global que tiene el español, gracias sobre todo a América Latina.

En efecto, España es un país mediano, pero nosotros tenemos la misma lengua que ustedes y de otros 500 millones de hispanohablantes que hay en el mundo.

El interés por el español viene precisamente de eso, de que no es solamente la lengua de España, sino que es la lengua de 23 países distintos”.

¿Cómo ve Ud. el futuro del español ante esta veloz avalancha de neologismos que trae consigo el desarrollo de las nuevas tecnologías y el intercambio global?

“Nosotros no adoptamos una postura catastrofista ante esto. Siempre las nuevas tecnologías han traído consigo las palabras que designan los nuevos inventos.

Por ejemplo: Cuando en el siglo XIX apareció el tren, el español se vio lleno de términos procedentes del inglés y del francés, lenguas de los países puntales en el ferrocarril.

Las nuevas tecnologías permiten, además, prácticas de comunicación nuevas y, en consecuencia, se usa el lenguaje de manera diferente. Pero eso siempre ha ocurrido.

Cuando en el siglo XIX apareció el telégrafo, nosotros escribíamos los telegramas de una manera especial. No se escribía el telegrama igual que se escribía una carta. Se escribía con infinitivos, sin partículas, sin nexos, sin adjetivos, etc.

Sin embargo, eso no destruyó el idioma. Nosotros creemos que el español es una lengua con suficiente fuerza y con suficiente poder interno como para hacer frente a los retos de la nueva sociedad.

¿A su juicio, cuál es el papel de las distintas Academias de la Lengua Española en estecontexto?

En cierto modo es hacer lo que siempre hemos hecho y continuamos haciendo. Es decir, estar al servicio de la sociedad y de los hispanohablantes ofreciéndoles la codificación de los grandes sistemas que constituyen la lengua: la gramática, la ortografía y el léxico. La gramática, la ortografía y el diccionario.

Seguir en la misma línea, pero acomodándonos a las nuevas posibilidades de la sociedad digital y teniendo en cuenta que los llamados nativos digitales, es decir, la juventud que ya nació dentro de la era digital, es la que va a marcar el futuro de nuestra lengua.