Doctor Armando Hart Dávalos: fidelista, martiano y marxista, todo a la vez y en una sola pieza

Doctor Armando Hart Dávalos: fidelista, martiano y marxista, todo a la vez y en una sola pieza

  • Es una de las figuras más prominentes de la Historia de la Revolución Cubana. Foto tomada de Radio Cadena Agramonte
    Es una de las figuras más prominentes de la Historia de la Revolución Cubana. Foto tomada de Radio Cadena Agramonte

Es una de las figuras más prominentes de la Historia de la Revolución Cubana. A su magnífico desempeño como Ministro de Educación, a inicios del triunfo revolucionario, se debe una de las tareas más importantes de este país, y de amplio reconocimiento internacional: la Campaña de Alfabetización.

Su consagración a la Revolución y su desempeño, durante años, como Ministro de Cultura, además de su amplia labor como investigador, crítico y ensayista en temas referidos a las esferas de la Educación y de la Cultura, en especial, le han otorgado el reconocimiento de distintas organizaciones pertenecientes a dichas esferas, y de instituciones académicas nacionales e internacionales. Entre estas últimas la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Su vasto conocimiento referido a la vida y la obra de nuestro Héroe Nacional José Martí, y su concurso sistemático en relación con su investigación, análisis y promoción —además de sus aportes a la enseñanza y aprendizaje de ella—, ameritan aún más su bregar como intelectual revolucionario desde hace más de medio siglo. Desde febrero de 1997 es director de la Oficina del Programa Martiano, adscripta al Consejo de Estado, y preside la Sociedad Cultural José Martí. Es el doctor Armando Hart Dávalos: fidelista, martiano y marxista, todo a la vez y en una sola pieza.

 

Cultura política y sociedad cubana actual, ¿cómo enrumbarlas teniendo en cuenta la influencia y los desafíos de un mundo cada vez más globalizado?

Tal como he señalado en trabajos anteriores al respecto, la tradición filosófica y cultural de Cuba, que se remonta a los siglos XVII y XVIII y tuvo una pléyade de figuras descollantes que contribuyeron al desarrollo de un ascendente pensamiento cubano aun desde los tiempos de la colonia, —llegando a estadíos más allá que la propia metrópoli—, nos coloca en posición favorable para seguir contribuyendo a una cultura política que permite a la sociedad cubana actual y a las nuevas generaciones, que son el relevo, tomarlas como base y también como escudo para la defensa de nuestra identidad y de nuestra nacionalidad en los más diversos terrenos, analizando a la vez con el sentido más universal y beneficioso para este pueblo las influencias y desafíos que en un mundo cada vez más globalizado, independiente e interconectado, debemos recibir y examinar sin prejuicios. En todo caso, volvamos a José Martí cuando dijo: “Injértese en nuestras repúblicas el mundo, pero el tronco ha de ser de nuestras repúblicas”.

En su obra “La Cultura de hacer Política (II)”, usted destaca que:

“Hay que saber diferenciar y, a su vez, relacionar ideología entendida como producción de ideas o como ciencia del estudio de las ideas, de un lado, y práctica política concreta, del otro. La primera, inspira y orienta a la segunda: pero no es ella. La segunda, promueve y desarrolla materialmente la acción política hacia los fines y objetivos que se proponga. La confusión en diferenciar ambos conceptos puede conducir al dogmatismo. No relacionarlos puede llevarnos a la dispersión y a la anarquía” ¿Qué comentario realizar al respecto cuando nuestra sociedad se propone cambiar todo lo que tenga que ser cambiado?

En línea con lo anterior, pienso que  no hay respuesta más exacta que el Concepto de Revolución que Fidel expuso el 1º de Mayo de 2002, cuando expresó en primer término: “Cambiar todo lo que deba ser cambiado”. Es un concepto permanente y justo de los revolucionarios en cualquier circunstancia y que, en el caso de la Revolución Cubana, se está llevando a cabo de manera organizada y ordenada, teniendo en cuenta —cómo ha sido desde los más de cien años de lucha—, los legítimos intereses y aspiraciones del pueblo trabajador y combatiente en las diversas etapas, bajo la premisa irrenunciable de que siempre será una Revolución que actúe en defensa de los humildes, por los humildes y para los humildes.

Una Ciencia Política desde el Sur como alternativa para nuestros pueblos. ¿Cómo enmarcar junto a ella una Cultura política (también alternativa) al respecto?

Para que una ciencia política desde el sur se convierta, —como Ud. señala—, en alternativa real en que nuestros pueblos puedan ver una idea por la cual merece la pena luchar e incluso dar la vida a cambio de una esperanza, es imprescindible reunir inteligentemente y oportunamente todos los elementos racionales y emocionales que conjuntamente y teniendo muy en cuenta  las condiciones históricas y también las condiciones concretas de cada momento y lugar, sean capaces de conducir  a esos pueblos del sur en medio de la epopeya que, —sin duda—, deberán llevar adelante para alcanzarla y defenderla una vez lograda. De esa lucha irá surgiendo como ya se aprecia, una vasta cultura política de los pueblos del sur, que para resultar exitosa deberá ir acompañada también de una práctica política adecuada y que sea, a la vez, radical y armoniosa.

En Cuba, hemos tenido a Martí y a Fidel como ejemplos de esa conjunción acertada.

2012: Aniversario 120 del Periódico “Patria”. Su legado para todos y, en especial, para nuestra juventud.

El legado del periódico “Patria”, —cuyo aniversario 120 estamos conmemorando—, es particularmente significativo para los periodistas cubanos, pero especialmente para los más jóvenes que se inician por estos tiempos en la profesión. Puede sintetizarse una vez más en la frase martiana que encierra la esencia de su pensamiento sobre el desempeño de esta profesión, cada vez más importante en el mundo de hoy: “Tiene tanto el periodista de soldado…” En nuestro país, afortunadamente para los jóvenes periodistas, resulta que el más universal, el más importante de todos los cubanos, fue un brillante periodista que ejerció de manera política este oficio y le otorgó simultáneamente la más alta jerarquía patriótica e intelectual.

Ese es el ejemplo para todos los periodistas cubanos, pero especialmente, para los que se preparan o están  arribando recién al ejercicio de esa compleja tarea, donde tantos disímiles factores se entremezclan hasta lo que debe ser un oficio de altos valores éticos y calidad profesional.

¿Cómo se autocalifica? ¿Fidelista? ¿Martiano? ¿Marxista?

Recordemos que el insigne pedagogo y patriota cubano don José de la Luz y Caballero, una de las más altas cumbres de nuestro pensamiento filosófico, afirmó: “Todas las escuelas y ninguna escuela: he ahí la escuela”. Yo me adscribo plenamente a ese pensamiento de Luz, tan dialéctico y a la vez racional formulado hace casi dos siglos, vinculado al método electivo de la filosofía cubana, que me permite coherentemente —como le permite a  millones de cubanos y de otros países del mundo—, ser fidelista, martiano y marxista, todo a la vez y en una sola pieza.

 

 

 

27 de noviembre de 2012

AÑO 54 DE LA REVOLUCIÓN