Eduardo Martín: “Para mí las metas siempre están siempre en el horizonte”

Eduardo Martín: “Para mí las metas siempre están siempre en el horizonte”

  • Eduardo Martín (La Habana, 1956) es, además de un virtuoso instrumentista, un prolífico compositor y profesor. Foto de la autora
    Eduardo Martín (La Habana, 1956) es, además de un virtuoso instrumentista, un prolífico compositor y profesor. Foto de la autora

Alumno de grandes maestros de la guitarra como Isaac Nicola y Jesús Ortega, Eduardo Martín (La Habana, 1956) es, además de un virtuoso instrumentista, un prolífico compositor y profesor.

En la última década ha acentuado una labor de promotor cultural a través del espacio En confluencias, que desarrolla mensualmente en la Casa del Alba Cultural; y el Encuentro de Guitarras Identidades, cuya cuarta edición se desarrolla desde este lunes y hasta el próximo 4 de febrero en la capital, luego de tres días de tener por sede a la ciudad de Santiago de Cuba.

También en los dos últimos diez años ha integrado el Dúo Martín, junto a su hija Galy, quien lo acompaña en la realización de las antes mencionadas propuestas, la última de ellas auspiciada por la Asociación de Músicos de la UNEAC, que dirige el maestro Guido López Gavilán.

En diálogo con el Sitio de la UNEAC, el primer compositor latinoamericano ganador en 1991 del Concurso de Guitarras de Radio Francia Internacional, accedió a darnos detalles del Encuentro que tiene lugar actualmente en varios escenarios capitalinos.

“La idea surge en una visita que hace en 2011 a La Habana Freddy Pérez, un guitarrista camagüeyano radicado desde hace algún tiempo en México.

Él estuvo como invitado del espacio En confluencias y, posteriormente, en una visita que hace a mi casa me expresa su preocupación acerca de la ausencia en La Habana de un evento que pusiera de relieve la guitarra.

“En verdad, no se estaba haciendo nada. Leo Brower había cerrado en 2004 el Festival que organizaba y, aunque ha estado convocando a otros también musicales y maravillosos, estos no están dedicados al instrumento como tal.

“Por lo difícil que es llevar adelante un proyecto semejante y el tiempo que hay que dedicarle, le dije que la única vía a través de la cual le veía posibilidades de éxito era la Asociación de Músicos de la UNEAC, porque no es nada burocrática; sino más bien activa y capaz de hacer muchas cosas con pocos recursos y muchas voluntades.

“Efectivamente, la respuesta de Guido cuando le planteé lo del Encuentro fue de que no sabía cómo, pero de que lo hacíamos, lo hacíamos.

“Entonces comenzamos, siguiendo un poco las pautas del Festival de La Habana de Música Contemporánea e inspirados también en aquella cosa tan maravillosa lograda por Leo, cuando en 1980 creó el Festival y Concurso Internacional de Guitarra que considero ha constituido un antes y un después en el desarrollo del instrumento en Cuba, ya que aquí solamente estaba como base sólida, muy sólida, la parte académica; gracias a los programas de enseñanza y a la dedicación y al talento pedagógico del maestro Isaac Nicola.

“Todo eso logró una base técnica, teórica, académica, culta. Una escuela. “Una guitarra culta de bases sólidas, pero desde el punto de vista profesional no había algo que moviera la guitarra, que posibilitaraen el ámbito de la escena la realización profesional de todo ese esfuerzo.

“Fue lo que lograron Chucho Valdés y Bobby Carcassés con los Festivales Jazz Plaza, en un momento determinado. Esa cosa tan importante para canalizar todo el talento, lo cual para nosotros siempre ha sido una inspiración. Los que lo vivimos sabemos lo que significó.

“Por supuesto que, ni de lejos, pretendemos igualarnos con este Encuentro; pero, por lo menos, mover la guitarra, como me dijo Freddy en aquella ocasión”.

¿Y piensa que lo han logrado?

“La hemos ido moviendo, ha ido creciendo. La primera edición de Identidades en 2012 fue de tres días solamente. Ya después, en 2014, hubo que aumentar a cinco días. Pero, además, con mayor cantidad de actividades en cada uno de ellos y ahora, nos cuesta trabajo no superponerlas.

“Esta vez, aparte de la semana que dura el programa en La Habana, están las jornadas que se desarrollan en la ciudad de Santiago de Cuba, sumada al evento.

“Es de verdad un dolor de cabeza porque hacer las cosas así, desde lejos, como dice Galy, es bien complejo. Hemos tenido trabajando en eso a Rafael Guedes y la ayuda fundamental de Rodulfo Vaillant, que se tiene que dedicar también a muchas otras cosas porque él es el presidente de la UNEAC en esa provincia”.

Supongo que el Encuentro, además de hacer énfasis en la identidad musical de los países participantes, también priorice en cierta medida la obra de los compositores cubanos más jóvenes.

“Totalmente. Para nosotros la música de los compositores de Cuba está siempre presente.

“En una época, prácticamente era solo Leo. Hoy hay muchos compositores. “La guitarra es uno de los instrumentos que más compositores tiene y es también uno dentro del cual más se desarrolla el intérprete-compositor. En la guitarra ocurre mucho más que en el piano, por ejemplo”.

¿Esa obra ha ido quedando registrada en la producción discográfica nacional?

“La producción nacional no es tan fácil. Ahora en el concierto inaugural de este evento, dedicado a la memoria de Sergio Vitier, va a tocar Yalit González, quien tuvo la ocasión de grabar un monográfico con música de este gran compositor.

“Una cosa muy buena porque Sergio, como se ocupó de tantas cosas, no se dedicó personalmente a difundir su propia música”.

Pero no abundan los discos de guitarristas cubanos…

“No abundan. Es que en Cuba el único sello discográfico de protección a este tipo de música y que más o menos cuenta con un presupuesto para grabar en buenos estudios es Colibrí. Los demás sellos tienen otros perfiles.

“Pero Colibrí no se puede dedicar solo a la guitarra. Incluso, graba cosas de la música popular que merecen también protección porque no son las más difundidas en el momento”.

¿Cómo compositor, tiene algún estreno en este Encuentro?

“Estreno como tal, no. Pero el Dúo Martín, que integramos Galy y yo, va a interpretar por vez primera dos obras mías: Eclipse en la zona uno y Sonido a contraluz, de finales de la primera década de los 2000.

“Son obras para dos guitarras que, en realidad, yo las había tocado muy poco. No están grabadas y ahora las estamos incluyendo en un disco para la EGREM, ni siquiera para Colibrí.

A este estamos poniéndole mucha música que no se había grabado en Divertimentos tropicales, un disco que hice con Colibrí y en el que casi todas las obras eran para dos guitarras. Este sí lo es completamente y estamos tratando de no repetir el repertorio”.

Imagino que para un padre resulte muy grato trabajar de forma tan estrecha con su hija, guitarrista también, por demás.

“Es una manera de comunicación humana total que nos acerca más, porque tenemos intereses comunes. Tenemos un interés común vital que es la música”.

A estas alturas debe sentirse muy realizado…

“Ahora mismo me preguntas cosas del pasado y tengo que pensarlo mucho porque no llevo la cuenta. No sé la cantidad de obras, ni de discos que he hecho. El regodearse en lo que uno hizo no es bueno. Siempre estoy pensando en las que quisiera hacer, que son muchas más.

“Soy un poco inquieto con el trabajo y para mí las metas siempre están en el horizonte”.