El no ser profeta en tu tierra, no niega tu libertad

El no ser profeta en tu tierra, no niega tu libertad

  • El caricaturista Jesús Ortiz Torres, de Puerto Rico. Foto Pepe Cárdenas
    El caricaturista Jesús Ortiz Torres, de Puerto Rico. Foto Pepe Cárdenas
  • Cubierta del libro ¿Cómo piensa el colonizado?, de la autoría del entrevistado.
    Cubierta del libro ¿Cómo piensa el colonizado?, de la autoría del entrevistado.

Es inmensa la celebración. No he podido resistir los golpes del tambor y el ritmo de la conga que acompaña el desfile inaugural del XXI Bienal Internacional de Humorismo Gráfico, San Antonio de los Baños. Me sumo al pueblo que, enardecido de gozo, “arrolla” al paso de la música.
En un descanso en el Parque del Humor, mientras una veintena de creadores invitados a la cita, dibujan el mural colectivo Derechos con Humanos, tema principal del evento, me siento en uno de los bancos al lado de la ribera del río Ariguanabo, afluente de este caricaturesco pueblo.
Se acerca un hombre blanco, maduro, toma posesión del banco donde me encuentro. Sus características faciales me hacen distinguirlo como un visitante. Le comento sobre la fiesta y el calor intenso que hay, ligado ya a otro calor: el humano, gracias a la festividad.
Sin proponérmelo establecemos una conversación, me presento y él hace lo mismo, “me llamó Jesús Ortiz Torres y estoy participando en la Bienal como parte de la delegación boricua”. Es pintor, grabador y escultor, además de profesor. Recién terminaba su intervención plástica en el mural.
Caemos en varios temas y uno en particular: el desplazado, sobre el cual tiene un libro Jesús. A medida que avanza la plática, sus palabras me revelan un hombre incómodo en su tierra, posee un pensamiento emancipador que me hace presa de la curiosidad.
No me resisto al bichito que el periodismo taladra dentro de uno y comienzo a entrevistarlo desde ese acápite, el evento, su país y el mismo.
-Bien, ¿qué te ha parecido Cuba, esta isla y su gente?
Me encanta tu país y tu gente. Esta es la tercera vez que la visito, pero tengo que volver. Participé en Santiago de Cuba en una exposición en el Festival del Caribe, hace 10 años. Vine a una Bienal de Artes Plásticas 20 años atrás, pero no a participar, sino, a mirar.
-¿Qué te resulta de esta oportunidad de participar en la Bienal de San Antonio para expresarte como artista?
El hecho de haber pintado el mural aquí con ustedes, es importantísimo para mí, yo no pensaba que venía para eso con los humoristas y me dieron la posibilidad. Me gustó, soy de los que trabajo bien enfocado en un tema.
-Un encuentro que ahora mismo tiene un tema tan urgente como es el de los derechos con los humanos, ¿qué te permite?
Es importantísima la cuestión de los derechos con los humanos, también los del medioambiente; es importantísimo lo que estamos haciendo. Yo en Puerto Rico tengo este libro, me muestra un ejemplar de su libro de caricaturas ¿Cómo piensa el colonizado?, publicado en el 2017. Es una crítica social, política, psicológica, económica, de todo un poco.
Aquí estoy atacando la mentalidad colonizadora. No ataco tan abiertamente la cuestión del sistema, lo que hago es dejarme llevar por la cuestión del pensamiento, de cómo las personas interpretan las cosas.
Podemos ser independientes, podemos ser lo que sea, pero si la mente está culturalmente colonizada, no vamos hacia ninguna parte, no hay autonomía.
-¿Tienes más libros publicados?
Tengo la segunda parte de ¿Cómo piensa el colonizado? También he publicado varios catálogos de mi trabajo como pintor.
-Profesionalmente, ¿qué más has realizado?
Hace tres años que he vuelto a hacer caricaturas otra vez. Antes me dediqué también a la pintura mural, la escultura y el monumento. Lo que pasa que en un momento dado los murales y las esculturas, estaban solamente dispuestas en mi país para un grupo nada más y, ese grupo, son nada más extranjeros.
-Es característico en algunos países, como que te obligan a no ser profeta en tu propia tierra.
Exacto. Tenemos el talento local, innato, pero todo es para el extranjero. Sucede que muchas veces los extranjeros son los que les dan dinero a los partidos políticos, no es solamente el hecho artístico. Estos partidos hacen una propaganda bien grandísima con ese dinero para que la gente vote por ellos. Entonces el talento se pierde.
Todo es producto de los corajes míos, me señala para su libro, tuve que canalizarlos. En un instante me volví un tanto agresivo, les daba puñetazos a las paredes y rompía mis brazos. Para que no volviera a ocurrirme eso, regresé a las caricaturas. Ahora estoy más contento porque el humor es algo que te hace renacer, es importante darse cuenta que has vencido. El arte es una cura, me curé con él.
-Luego, ¿cómo reacciona el artista local en tu país ante esta diatriba que lo reniega a un segundo plano? ¿Qué procesos realiza para reivindicarse o tomar el lugar que le merece como creador?
Mira, eso mismo pasa, no solo con el arte, sino, con la agricultura y todos los campos. Hay algunos que se callan, otros realizan otro tipo de trabajo, lejos del arte; se desplazan hacia otras zonas.
Yo lo que hago es enfrentar eso y lo enfrento con humor, caricaturas y arte. Busco espacios, que hay bastantes, y los cojo, me pongo hacer caricaturas. Y me persiguen, ¡claro que me persiguen y me multan!, pero lo sigo haciendo.
-Con todas estas limitantes, ¿tienen espacios los caricaturistas boricuas para manifestarse?
Para tú hacer unas caricaturas en un periódico comercial, tienes que hacer unas caricaturas mongas, de chistecitos así…
-Obedientes
Sí, ciertamente. Las caricaturas como las que yo hago, no las quieren en ningún periódico ni en ninguna parte. Mi libro fue el que más se vendió en Puerto Rico. Hicimos como 10 conferencias de arte, economía, política, psicología, sociología, medicina, en fin, de varias ramas, para que las personas escrudiñaran bien en ese volumen.
Como no hay nada en él que no sea verdad, no pueden decir nada los poderosos. Ellos están buscando alguna mentira, pero saben que la realidad supera a esas caricaturas hechas en este libro.
-¿Tienen allá alguna organización ustedes los caricaturistas que los defiendan y legitimen sus derechos?
En Puerto Rico no hay muchas organizaciones, allí cada quien dispara de su vaqueta. Sí, algunas veces se reúnen, pero se disuelven. Como te dije, esas caricaturas los críticos no las quieren, sin embargo, ellos ven que esas caricaturas nadie las hace y me llaman, me hacen entrevistas, hacen toda una historia…
-Porque ven resonancia en ellas por el hecho de lo que reflejan.
Exactamente, pero no publican ninguna crítica ni a favor o en contra de estas, ni siquiera hacen un reportaje con mi cara.
-Por lo que me decías antes, existe una reverencia institucional hacia estas personas que apoyan económicamente. Imagino que sean estadounidenses, por supuesto.
Claro que sí
-Pone de manifiesto y subraya la eterna lucha de tu pueblo por la reivindicación de su identidad propia como nación. ¿Se vincula también con esto?
Bueno, nosotros tenemos identidad propia, muy bien definida, como nación, somos bien nacionalistas, no vas creer hasta qué punto. A pesar de la interferencia de los EE.UU allí, no nos han quitado nuestro nacionalismo y eso les molesta. Tratan de quitarnos el idioma e imponernos el de ellos, el inglés, por la radio, la televisión, por todos los medios. Eso está controlado hasta el mínimo detalle.
-Cuando creas tu obra, la creas como ese nacional que refieres o como el individuo que tiene, por ser considerado Puerto Rico un estado norteamericano, doble nacionalidad.
La nacionalidad de nosotros es la de Puerto Rico, la portorriqueña; se habla de una nacionalidad norteamericana, pero somos puertorriqueños. Por más que pienses como un asimilado, que te gusten los norteamericanos, que hayas trabajado en el ejército o lo que sea, el puertorriqueño es puertorriqueño donde quiera que se pare.
-¿Te gustaría un evento como la Bienal de San Antonio allá?
Por supuesto que sí
-¿Crees que sea posible?
Sí, cómo no, es posible de hacer.
-Con un tema tan vital y trascendental en este minuto como es el de los derechos humanos…
Sí, es posible, lo que pasa es que el tipo de gobierno de mi país no lo ve bien. Eso tenemos que planificarlo las personas involucradas en este arte, o sea, los artistas y los centros culturales.
-¿Alternas la pintura con el humor gráfico?
Sí, en algunos momentos me dedico a la caricatura, en otros a la pintura y otras tantas a la escultura. He realizado varias exposiciones personales y colectivas.
-En un mundo cada vez más global y sin autonomía, donde la comunicación es furibunda y agresiva, dirigida a intereses mercantiles y provista de una tecnología que extermina las esencias humanas, ¿qué se puede hacer por el derecho a una vida plena?
El derecho humano es fundamental, si no hay derecho humano, no hay nada. El derecho humano sin libertad de pensamiento, tampoco es nada. Lo importante es esa libertad, con ella van a existir derechos y la vida plena. Para mí es importantísimo.