Laidi Fernández: “La literatura se complementa muy bien con ese placer de entregarse a los demás” (II)

Laidi Fernández: “La literatura se complementa muy bien con ese placer de entregarse a los demás” (II)

  • La Medicina es un sacerdocio, una vocación de servicio de la cual es imposible escaparse del todo. La literatura se complementa muy bien con ese placer de entregarse a los demás. Foto tomada de Internet
    La Medicina es un sacerdocio, una vocación de servicio de la cual es imposible escaparse del todo. La literatura se complementa muy bien con ese placer de entregarse a los demás. Foto tomada de Internet

Estamos en un buen momento. Mirta Yáñez y Marilyn Bobes, esas “abridoras de caminos de Eva” nos allanaron el camino, la verdad sea dicha. Aunque algunas mujeres creadoras sigan siendo vistas como “caras bonitas” y nada más, lo cierto es que ya ocupamos un lugar visible, y de ahí no habrá quién nos saque. La calidad, como es lógico, debe ser lo que prima, y no el hecho de ser artista-mujer, pero el tiempo en que éramos subvaloradas, ha quedado atrás. Nos corresponde continuar afianzadas, nos toca trabajar a la par de nuestros colegas masculinos, y no permitir ningún retroceso. Me encanta que seas tú, Lourdes de Armas, quien nos represente a lxs narradorxs en la Asociación de Escritores. Eso, hace cinco años, era impensable.

Los mismos que enfrenta en la vida diaria. La sobrecarga de trabajo doméstico, la consagración a la familia, la corrosiva cotidianidad, todo conspira contra el famoso “cuarto propio” de la inmensa Virginia Woolf.

¿Has publicado en el extranjero? de haber publicado ¿Alguna vez te ha timado alguna editorial extranjera? ¿Alguna cubana? En tu opinión, qué opinas de la protección legal de la obra literaria de los escritores de nuestra isla. ¿Hay suficiente respaldo legal?

Me alegra que abordes el tema. Nos sentimos desprotegidos. La urgencia que impone la rutina en Cuba, con las dificultades económicas y la inseguridad en los suministros de todo tipo, nos obliga a aceptar contratos francamente leoninos. Caemos en la trampa una y otra vez, porque siempre tenemos la esperanza de que esta vez las cosas serán justas, pero no ocurre asi. A veces recibimos una miseria de una editorial extranjera, y en otras ocasiones, ni siquiera eso. Lo usual es que jamás veamos nuestros libros publicados ni en formato digital, y perdemos la ruta de cómo van las supuestas ventas prometidas. Con las editoriales cubanas no suceden estas cosas. Pero la retribución financiera es, por lo general, escasa. Las foráneas, salvo honrosas excepciones, nos timan, y luego no disponemos de mecanismos para reclamar nada, entre otras razones, debido a nuestro casi inexistente mundo internauta. Se aprovechan de dos aspectos: El primero, ya mencionado, tiene que ver con nuestras necesidades económicas, y el segundo, es el disfraz de “Somos de izquierda”. Con dicho argumento, editoriales supuestamente izquierdosas, nos manipulan. Por otra parte, he tenido la dicha de ser publicada varias veces en “Lectores de la Banda Oriental”, de Uruguay, ese país al cual adoro, y me siento muy satisfecha. No se trata de una gran suma de dinero –que no tienen, que no existe-, sino del respeto y la transparencia con la cual dialogamos. También en Argentina, en “Colihue”, me han publicado, y he recibido un trato similar al de Montevideo. La Agencia Literaria nuestra se mantiene en una etapa de embrión que no acaba de salir a flote. Todo esto nos convierte en vulnerables: somos carne para estafadores de diversa calaña.

La crónica y la reseña literaria son otros de tus desempeños creativos. ¿Esta labor es para satisfacer inquietudes creativas sociales? O se trata de dejar constancia de una época y denunciar los desajustes sociales y las pérdidas de valores, que a mi juicio, te afectan y te hacen sangrar.

La reseña literaria la ejerzo como práctica, y también porque me irrita mucho que buenos libros pasen inadvertidos. Vivimos un mundo en el cual peligra el hábito de la lectura. Por mucho que queramos ocultarlo, el hecho es profundamente visible: cada vez se lee menos. Entre las series, las informaciones variopintas que ofrece Internet, las prisas y las urgencias, el público lector no crece, sino todo lo contrario. Pronto los lectores de libros de papel, los de toda la vida, quienes adoramos los hermosos, palpables, y entrañables libros, seremos vistos como un grupo anacrónico. Cuba es de los pocos países donde aun se lee, quizás debido al poco acceso a la tecnología, y esta desventaja hay que aprovecharla. Me inicié como reseñadora hace doce años, del mismo modo que he hecho todo: osadamente, sin que nadie me instruyera al respecto. Y aunque ocasionalmente reseño libros extranjeros, me interesa más hablar de nuestros autores/as. Con la crónica me sucede otro tanto. La utilizo como mecanismo de denuncia, pero “con un solo pecho y un solo corazón”. Me someto a la definición de Mañach sobre qué es un escritor costumbrista: “Aquel que está al mismo tiempo disgustado de su entorno…y enamorado de él.”

El humor es otro de los rasgos sobresalientes de tu obra. ¿Es intencional o sale de manera natural? ¿Qué ha dicho la crítica al respecto?

Aunque parezca ostentoso confesarlo, debo decirte que no fuerzo la mano para el humor. Bueno, para nada la fuerzo, en honor a la verdad, pero en el caso particular del humor, mucho menos. Soy una persona optimista, me gusta rodearme de alegría, de esperanzas, lo cual no es óbice para ejercer la crítica más amarga. Nací y crecí en un entorno libertino, de mucho libre albedrío, y como “No hay más Patria que la infancia”, pues soy como soy, y escribo desde la más terrenal de las risas. Me acompañan extraordinarios amigos, entre los cuales me complace mencionar a aquellos que comparten mi sentido nada trágico de la vida: Osvaldo Doimeadiós, Norge Espinosa, Victor Fowler, Francisco López Sacha, Eduardo del Llano, Senel Paz. Entre todos, apartamos la triste hojarasca de la vida, y nos centramos en aquellos otros aspectos que nos permiten ciertas ligerezas. No quieras ver las carcajadas que nos permitimos.

¿Qué te da miedo?

Los ascensores.

¿Qué es lo que más te enfurece?

La traición, en todas sus variantes.

¿A tu juicio cual es la palabra más peligrosa? ¿Cuál la más esperanzadora?

Según un proverbio árabe, las palabras no son más que ventanas hacia el horizonte infinito.

¿Cuáles son las virtudes que más admiras? ¿Los defectos que más detestas?

La lealtad es la virtud que más admiro, y su contraparte, lo que más detesto. También aborrezco la falta de autenticidad, las poses, el oportunismo y el cambiacasaca. Respeto a un enemigo consecuente, en la misma medida en que me alejo de los manipuladores. Uno de los sentimientos humanos que más cultivo es la amistad. No cuento con muchos, porque no siempre soy tan lacia como se supone, pero me enorgullezco de los amigos/as que me acompañan. Ellos representan las virtudes más elevadas: Son fieles, son consecuentes, son incondicionales.

¿Cuáles son los tuyos?

¿Mis defectos? Já, mis enemigos/as seguramente te podrían ofrecer un listado. Yo reconozco que me resulta muy difícil (casi imposible) perdonar. Me gustaría ser más flexible, pero supongo que mi condición Taurina me lo impide. También soy apasionada en exceso, otro defecto. Y cuando la pasión me domina, no creo ni en la paz de los sepulcros. Si creo que alguien o algo está siendo atacado injustamente en mi presencia, armo la de San Quintín, sin importarme dónde estoy ni delante de quién. Me ha sucedido incluso fuera de Cuba, con lo cual, debo haber dejado muy mala impresión, pero lo asumo. Los nacidos bajo el signo de Tauro somos asi, no hay nada que hacer. La diplomacia y la cordura, y el pensar en un después, no son mi fuerte.

¿Y tus virtudes?

Soy una persona auténtica, o al menos, eso creo. Y asi me gustaría ser recordada.

¿Qué le aconsejarías a los jóvenes escritores?

Absolutamente nada.

¿A los jóvenes en sentido general?

A los jóvenes (y pienso en mi hijos), les diría, no a modo de consejo sino más bien de humilde petición, que lean la Historia de Cuba, que sientan orgullo de haber nacido en esta isla del Ardiente Sol. Si son capaces de amar a Cuba, el mundo les resultará menos hostil, porque entenderán muchas cosas del pasado y del porvenir.