Laura Ruiz: La traductora cubana del idioma “Pineau”

Laura Ruiz: La traductora cubana del idioma “Pineau”

  • Mi intención es acercar nuestro Caribe, eliminar fronteras, reunir literaturas, sociedades, personas. Foto del autor
    Mi intención es acercar nuestro Caribe, eliminar fronteras, reunir literaturas, sociedades, personas. Foto del autor

La destacada intelectual cubana Laura Ruiz Montes ha tenido a su cargo la primera traducción al español de la novela El exilio según Julia, escrita originalmente en francés por la importante narradora guadalupeña Gisèle Pineau.

La rigurosidad de su trabajo como traductora de esta obra fue reconocida en 2017 con el Premio José Rodríguez Feo, concedido por la UNEAC en esa especialidad. Publicada por la Editorial Oriente, en su colección Mariposa, la novela fue presentada a principios de este año, primero en Ediciones Vigía, en la ciudad de Matanzas, y después en La Habana: en La Cabaña y en Casa de las Américas, en ambos casos dentro del programa de actividades de la Feria Internacional del Libro Cuba 2018. Afortunadamente, se pudo contar en esas presentaciones con la autora guadalupeña, quien, tras expresar su satisfacción porque El exilio según Julia estuviera en manos de los lectores cubanos, dijo que esperaba que este hecho se tomara como una manifestación de fraternidad, como un gesto que propiciara un mayor acercamiento entre los pueblos del Caribe.

Ese es precisamente uno de los objetivos que persigue Laura Ruiz Montes en su sostenido quehacer de promoción de las letras de esta área geográfica, algo que considera un deber, que le concierne. “El Caribe no solo llega hasta donde «suenan las maracas»; el Caribe llega hasta mi propio barrio de Pueblo Nuevo...”, dice. Centrada específicamente en el llamado Caribe Francófono, Laura ha traducido y dado a conocer en numerosas revistas cubanas y extranjeras obras de autores como Gerty Dambury, Louis-Philippe Dalembert, Emmelie Prophète, Rodney Saint-Éloi y Dany Laferrière, entre otros.

Por otro lado, como parte de este esfuerzo a favor de las letras caribeñas, publicó en 2012, en Ediciones Matanzas, el libro de ensayos A la entrada y a la salida, donde estudia el quehacer de varios novelistas del Caribe Francófono.

Nacida en la ciudad de Matanzas en 1966, Laura Ruiz Montes tiene una significativa obra poética, merecedora de premios como el Julián del Casal de la UNEAC y el Nacional de la Crítica Literaria (en dos ocasiones). Ha escrito también una obra de teatro y una novela para jóvenes. Se desempeña como editora en Ediciones Vigía.

¿Cómo llegaste a la obra de Gisèle Pineau?

Conocí la obra de Gisèle Pineau en el año 2010 porque formaba parte del programa de estudios de un curso de Literatura del Caribe Francófono al que tuve oportunidad de asistir en la Universidad de Montreal. El curso exigía la lectura deLa grande drive des esprits, novela con la que su autora obtuvo el Premio Carbet del Caribe en 1994. Este premio, auspiciado por el Instituto de Todo el Mundo, adscrito a la Casa de América Latina en París, fue instituido en 1990 por Édouard Glissant—ese grande de las letras antillanas— para reconocer la literatura caribeña. Con esa novela, Gisèle Pineau se convirtió en la primera mujer en obtenerlo.

Quedé poderosamente impresionada tras la lectura de La grande drive des esprits y continué buscando, por mi cuenta, otros libros de la misma autora. Fue así como conocí El exilio según Julia (L’Exil selon Julia) y muchos otros textos imprescindibles de la autoría de Gisèle Pineau.

¿Por qué fue precisamente la novela El exilio según Julia la que decidiste traducir, en medio de “muchos otros textos imprescindibles de la autoría de Gisèle Pineau”?

Me parecía vital que el lector cubano estuviera al tanto de la realidad de los caribeños que vivían en la Francia de los años sesenta. Encontré necesario que se conociera el dolor de la discriminación racial por el color de la piel en la Francia de aquellos años, en medio de las “luces europeas”, con su mayo del 68 incluido. Hallé además cierta semejanza entre lo que relata esta novela y algunos eventos de la realidad cubana. El exilio según Julia es una autoficción que cuenta la partida de la propia abuela de Gisèle Pineau, hacia Francia, la relación con sus nietos, la no inserción en el país de acogida, los avatares de la familia y de cómo esta abuela se convierte en sostén espiritual de sus nietos en un país ajeno, en el ancla que les une a la tierra de sus ancestros y esta es también una realidad que se ha proyectado en la sociedad cubana. ¡Cuántas abuelas no han emigrado para ayudar a cuidar y educar a sus nietos en el país extranjero que sus propios hijos han elegido como destino!

En la presentación de la novela que se hizo a principios de este año en Ediciones Vigía, destacaste que la fluida relación con la autora te permitió salir adelante ante muchos escollos que planteaba la traducción de esta novela en particular...

Desde el primer momento Gisèle facilitó nuestro vínculo. Obtener de ella la autorización para traducir la obra no fue nada difícil. Medió un correo electrónico, una conversación a través de este medio y ya, accedió. La suerte nos acompañó porque ella conservaba los derechos sobre esa novela, de ese modo pudo, con toda generosidad, donarlos para su traducción y publicación en Cuba.

En el proceso de trabajo mantuvimos una relación muy enriquecedora, de verdadero intercambio, de la cual destaco, por encima de todo, la voluntad real de Gisèle Pineau de colaborar aclarando mis dudas, explicando algunos giros, algunos proverbios y sobre todo su ayuda con los términos y frases en creol muy presentes en esta novela. Es una novela de alta complejidad porque se trataba de verter al español, lengua única, lo que en el original aparece en dos idiomas: francés y creol. Hubo que trabajar en niveles de lenguaje, adicionar notas al pie y algunas otras herramientas necesarias para respetar el idioma “Pineau”.

Hay una anécdota entrañable. En la novela, el rescate de la isla de Guadalupe que hace Julia para darla en herencia a sus nietos pasa por la remembranza de recetas de cocina, remedios naturales, plantas y sembrados y fue ardua la tarea de encontrar los equivalentes de todo esto en la variante cubana de la lengua. En una ocasión encontré que Pineau hablaba en creol de una especia determinada. Yo no la hallaba en ningún diccionario, en ningún manual de cocina… Le pregunté a la autora y ella, muy dulcemente, envió una respuesta hermosa y a la vez terrible: “no lo sé, mi abuela le llamaba así pero no sé lo que significa ni a qué especia se refiere ni cuál sería su traducción al francés”. He ahí el reto de lo intraducible y la belleza de lo inasible.

¿Qué otras obras de Gisèle Pineau han sido traducidas al español anteriormente?

Una sola. Se trata justamente de la que obtuviera el Premio Carbet. Fue publicada en Barcelona en 1999 por Ediciones del Bronce, bajo el título Una antigua maldición. No la he leído en español. Ya que, por suerte, podía hacerlo, preferí leerla en su idioma original.

¿Cómo recibiste el Premio Nacional de Traducción José Rodríguez Feo? ¿Lo esperabas?

Lo recibí con una alegría doble: por el reconocimiento a mi trabajo y porque eso ayudará a una mejor difusión de la novela de Giséle Pineau pero sobre todo es un impulso a continuar traduciendo. No, no lo esperaba, lo he contado ya: envié la traducción al concurso por si había alguna posibilidad de obtener una Mención, una manera de enfrentar mi trabajo a verdaderos especialistas pues las bases exigen la presentación de la obra en su idioma original para ser analizado con rigor el fruto final en la lengua de destino. Lo presenté como los niños presentan a los maestros el cuaderno con la tarea hecha.  Así es que fue, sigue siendo, una gran sorpresa.

He visto algunos textos en revistas traducidos por ti. ¿Es este como tal tu primer libro traducido “íntegramente”? ¿Tiene otros proyectos en ese sentido, otros libros, otros autores? ¿Algo más de la propia Pineau?

Sí, he traducido anteriormente fragmentos de novelas, poemas, cuentos, pero como tal este es el primer libro que he traducido íntegramente. Por supuesto, no he hecho más que comenzar tengo en planes continuar traduciendo otros libros y autores del Caribe Francófono. Me interesa mucho acercar esa literatura a nuestra lengua y a nuestro país. También me gustaría traducir otros textos de Pineau porque admiro mucho su narrativa.

Es obvio en ti el interés por el Caribe. Además de tus traducciones del Caribe Francófono, recuerdo particularmente un libro de ensayos que publicaste sobre el tema. ¿Tienes una especie de proyecto de reivindicación de la cultura, y específicamente de las letras, de esta zona?

Mi intención es acercar nuestro Caribe, eliminar fronteras, reunir literaturas, sociedades, personas. Somos vecinos y no siempre nos conocemos. Tenemos mucho en común. Hay una historia compartida, un dolor compartido: fuimos atravesados por la esclavitud, aislados, vejados. Conocemos la diáspora, la dispersión de nuestras letras. Algo de esto traté de trabajar en ese libro mío de ensayos que mencionas: A la entrada y a la salida. Allí traté de conjurar el desconocimiento que hay entre nuestros autores contemporáneos. El Caribe no solo llega hasta “donde suenan las maracas”; el Caribe llega hasta mi propio barrio de Pueblo Nuevo... Y yo no puedo, no quiero, permanecer ajena. Hablo entonces de lo que me concierne, de lo que soy parte ineludible.