Maikel Chávez: el teatro me permite seguir soñando a esta Isla…

Maikel Chávez: el teatro me permite seguir soñando a esta Isla…

  • Maikel Chávez García obtuvo el Premio Caracol de Dirección 2017. Foto cortesía del entrevistado
    Maikel Chávez García obtuvo el Premio Caracol de Dirección 2017. Foto cortesía del entrevistado

Maikel Chávez García (La Habana, 1983) obtuvo el Premio Caracol de Dirección 2017, que confiere la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC); por esa razón, decidí dialogar cara a cara con el laureado actor, dramaturgo y director teatral habanero, quien desde muy joven comenzó a incursionar —con éxito indiscutible— en el apasionante mundo de las artes escénicas.

Licenciado en Artes Teatrales, en la especialidad de Teatrología, por la capitalina Universidad de las Artes (ISA), donde ha recibido e impartido varios posgrados y talleres relacionados con su profesión. En la actualidad, mi interlocutor integra la compañía Teatro Pálpito, ha laborado en la agrupación Teatro del Caballero, en las emisoras Radio Progreso y Radio Arte, así como en los Estudios de Animación del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).

Chávez es, además, miembro de la UNEAC y de la Asociación Hermanos Saiz. Por su óptima trayectoria artístico-profesional, ha recibido disímiles premios y reconocimientos, en la mayor isla de las Antillas y en República Dominicana.     

¿Cuáles fueron los factores motivacionales que inclinaron su vocación profesional hacia las artes escénicas en general, y la actuación en particular?

Si bien actuar es una de mis grandes pasiones, todo lo que soy se lo debo al apoyo incondicional de mi familia. Definitivamente, mi familia fue, es y seguirá siendo el motivo de todo. De ahí, la importancia de saber sembrar; hay una vieja anclada a la orilla rutinaria del mar de Caibarién llamada Victoria Real que es mi abuela y me enseñó a amar la vida con intensidad, a transformar lo feo que te suceda en hermosas posibilidades. Nací en el teatro, pues esa familia de la que le hablo es una de las más valiosas obras que he leído y en la que he actuado, ora como espectador […] intérprete […], autor […] soy nieto de combatientes y he aprendido desde muy pequeño a “actuar” a favor de mi país y a “escribir” la historia como si en ello se me fuera la vida. Fue en mi natal Caibarién donde empecé a incursionar por estos caminos del arte, específicamente en la CMHS “La voz de la Villa Blanca”. Como ejercicio de reconstrucción de la memoria vuelvo a aquellos días iniciales y mi mejor premio era llegar a casa y que mi familia me diera su opinión de lo que habían escuchado por la radio. Los cubanos tenemos el tesoro más preciado: ¡la familia! Eso es lo que siempre nos salvará de todo mal. Mi cercanía a la historia de Cuba es lo que me hizo subconscientemente tomar las riendas y enrumbar mi vida hacia el teatro [que me permite] seguir soñando a esta isla como el centro del Universo. Ejemplo de esto es mi obra Puerto de coral, una apropiación de las existencias de mis tías, mi madre y mi abuela, para crear desde mi óptica muy personal una nueva realidad, y en consecuencia, tener en cuenta que la realidad es rica en matices y a la vez tan extravagante y divertida que se burla de uno. Otro motivo para acercarme a las artes escénicas fue conocer al director Ariel Bouza y aceptar su invitación para ser parte de su Teatro Pálpito, donde desde 2001entregué mi alma para soñar desde la escena. Pero siempre será la familia, porque Teatro Pálpito es eso para mí, mi casa hermosa, donde tengo a buen resguardo el corazón.

¿Qué significa para usted, no solo como director, sino también como ser humano, haber recibido el Premio Caracol de Dirección 2017, por su participación en el radio teatro El día grande de Hilario Canijo, cuyo autor es Joaquín Cuartas?

La posibilidad de estar cerca de quienes me acompañaron en la aventura de realizar este teatro. Este es un premio para el equipo, porque siempre he considerado que los grandes aciertos son aquellos en que somos varios los cómplices. Esta fue una bella aventura en la que desde los músicos (pilar fundamental) hasta los actores […] el equipo técnico y el colectivo de amigos (equipo de apoyo, ja ja ja) se entregaron desinteresadamente. Cuando Carmen Laura Marín, asesora teatral de Radio Progreso, me propuso dirigir el radio teatro del maestro Joaquín Cuartas, temblé. No por temor, sino por la emoción de poder aportar algo desde mi humilde labor a su obra. Desde que llegó a mis manos el guion de Joaquín supe que tenía un tesoro que no podía desperdiciar. La primera tarea fue escoger el equipo que integraría este teatro, seleccionar los actores, los músicos y el equipo técnico y que existiera una empatía muy especial entre todos los implicados, ya que siempre he confiado en que las buenas energías generadas por un producto artístico son las que permitirán llevarlo a feliz término. El Premio Caracol es un estímulo para esos días de intenso trabajo, para esa familia de amigos que integraron el equipo. Nunca he creído que un premio determine el éxito de una obra de arte o no, es el resultado de algo tan subjetivo como el ejercicio del criterio que tendrá un jurado, del cual dependerán muchos factores como sus tendencias artísticas, gustos ideo-estéticos, y hasta afinidades personales. Por eso, decirle que en mi carrera este premio viene a significar el estímulo de una aventura extraordinaria que fue la realización de la obra. El hecho de sentirme orgulloso de mi equipo y que mi equipo de alguna manera se sienta orgulloso de mi. Los caminos del arte son complejos, por eso me gusta mirar este instante como una suerte de catalejo de juguete por donde observaremos, como niños escapados de sus padres, un reconocimiento a algo en que depositamos retazos de nuestras vidas, o lo que es lo mismo, todo nuestro amor en un momento específico de nuestras vidas […], que no olvidaremos nunca. Es eso el Premio Caracol, un recordatorio de que en el año 2017 estuvimos desde este teatro radial, donde todos juntos soñamos a la par.

¿Qué papel desempeña usted en esa laureada obra, creada por la fértil imaginación de uno de los mejores escritores de radionovelas en el archipiélago cubano y mucho más allá de nuestras fronteras geográficas?

Me agrada mucho esta pregunta para desde ella tratar lo que tantas veces quiero decir. Yo soy el director. ¿Y qué es el director? Pues un ser que debe estar regentando todo el proceso para que exista armonía. El mejor ejemplo es el del músico y su instrumento. Si lo maltrata poca música extraerá de él. Como actor he trabajado con directores que enfocan sus estrategias creativas en el maltrato, porque piensan que así lograrán ganar mayor respeto, sin darse cuenta de que lo que logran es bloquear a sus actores o a su equipo técnico. Yo soy muy tímido y una palabra mal posicionada puede paralizarme, y por ende, ser muy poco productivo en mi trabajo. En cambio, una palabra alentadora, de confianza, puede hacer florecer en mí el espíritu creador. Mi función como director fue organizar el trabajo, conducir a los actores hacia la caracterización de los personajes que interpretarían, hacerles entender que el género de la farsa es muy complejo, que la comicidad se logra no en busca de la risa fácil, sino en la exploración de la partitura de las acciones, y por ende, dejarse llevar por las dotes histriónicas de actor Con los artistas me propuse entrar en una especie de juego donde se sintieran libres, ya que es el actor el centro de toda representación. Otra misión especial fue trabajar directamente con los músicos del proyecto La jugada que dirige Eduardo O´Burque requirió dos días de grabaciones hasta tarde en la noche en los estudios de música. ¿Cómo hacerle entender a los músicos que eran también actores y protagonistas? He ahí, el principal reto que tenía delante. A mí me encanta probarme e imponerme nuevos derroteros. Ya en una ocasión, en México, tuve la suerte de aventurarme a dirigir bailarines en un espectáculo de navidad. Ahora en este teatro radial tuve que arroparme con nuevas estrategias para lograr el resultado. Ese ha sido un premio para mí como creador, redescubrir procesos creativos y establecer el diálogo con los creadores involucrados en la aventura. Corría un riesgo enorme, ya que en la radio contamos con poco tiempo para grabar. Pero, gracias a la pasión de actores y músicos pudimos en horarios extras trabajar y llegar a establecer la artesanía que buscaba. Recuerdo que al terminar de grabar toda la música, donde utilicé el recurso del postmodernismo para acercar el texto a una audiencia joven, llamé a Joaquín Cuartas y le pedí autorización. Él me dio toda la libertad del mundo para crear la sonoridad del Día Grande de Hilario Canijo. Creo que esa es la misión que tenemos los directores, armonizar, familiarizar, hacerle creer y sentir al equipo en general que esa obra es tan suya que se les vaya el alma en la entrega. Cuando logras esto, puedes confiar en que defenderán como nadie la representación.

De las muchas anécdotas, experiencias y vivencias acumuladas durante su fecunda trayectoria artístico-profesional, ¿podría relatar alguna que quedará registrada para siempre en su memoria poética?

Tengo varias anécdotas que han ido marcando el crecimiento espiritual e intelectual del Maikel Chávez que soy ahora. Una de las que nunca olvidaré fue actuando con Corina Mestre en Camagüey en una escuela donde había una niña con autismo que por vez primera reaccionaba ante el estímulo de ver mi obra Con ropa de domingo, han pasado muchos años y aún recuerdo a su madre y a sus maestros que lloraban de emoción. Luego intentaron que conversara con nosotros, pero no volvió a reaccionar, había sido aquel instante de contacto con la obra de arte. Esto me hizo convencerme de que el arte ha de provocar renovados deseos de vivir, que cada cercanía a la obra de arte ha de ser como ese cangrejito volador del cuento de Onelio Jorge Cardoso (1914-1986), quien tuvo en cuenta sus aspiraciones y su voluntad y logró que le crecieran alas y se echó a volar para siempre. Otra bella experiencia fue en Guayaquil donde presentamos la obra con la carismática actriz Xiomara Palacio, y al final, todos los niños lloraban desconsolados y pidieron darnos un beso. Y la bella e inolvidable experiencia de ver reunida a toda mi familia en una peña que realizaron en Caibarién para leer mi obra Puerto de coral. En dicha ciudad, estaban los trovadores, que le cantaban aCaibarién, así como mis tías y mi abuela, quienes se vieron representadas en la escenificación, mis vecinos, amigos, conocidos o no, todos soñaban desde el teatro.

Usted ha incursionado con éxito, no solo en el teatro, madre nutricia de la actuación, sino también en la radio. ¿Cuál de esos dos medios prefiere, y por qué? ¿Acaso no tiene entre sus metas inmediatas trabajar en los medios audiovisuales insulares?

Creo que cada medio tiene su encanto muy particular. El actor ha de saber insertarse de manera orgánica en cada uno de ellos. Desde el teatro tengo la posibilidad de crear con tiempo los personajes, a los cuales como ritual les escojo hasta el perfumen que usarán. En la radio, tengo el derrotero de la inmediatez, cómo en un mismo día puedo hacer personajes distintos que requieren de una técnica precisa para ser elaborados. Yo prefiero actuar, escribir, dirigir, vivir dentro de ese mundo del que no puedo despegarme que es el arte. Estudiar, ver los límites que distan y a la vez unen a esos medios. Crecer. Eso, crecer desde mi cercanía al teatro, la radio o la literatura. No quiero nunca perder la capacidad de preguntar, cada día es para mí un aprendizaje. En el medio que sea siempre estoy dispuesto a aprender. Yo estudié Teatrología en el ISA, porque quería comprender desde la función que desempeña el investigador cómo es que se estructura el arte que debe caracterizar al actor, al dramaturgo, al director. Me considero una persona que no para de indagar, porque comprendo que ahí está el camino al perfeccionamiento como ser humano, porque eso es lo que nos proporciona el arte: la posibilidad de ser mejores personas.

¿Algo que se le haya quedado en el tintero y no desea dejar de expresar?

Agradecer, eso, agradecer a todos los que me acompañan día a día en la aventura del arte. A esos que creen en mí y que me permiten acercarme y aprender de ellos. Para mí, lo más valioso es establecer puentes comunicativos entre nosotros, los creadores. Dialogar nos puede salvar siempre. Estoy inmerso en varios proyectos, espero el estreno de una nueva obra con Teatro Pálpito con la dirección de Ariel Bouza, la publicación este año de nuevos cuentos para niños con Selvi Ediciones, preparo mi antología de teatro infanto-juvenil Ocho historias para un domingo que organizó el maestro Rubén Darío Salazar, trabajo en algunos proyectos de dibujos animados en los Estudios de Animación del ICAIC, sigo grabando en Radio Arte y en la Onda de la Alegría Me alegro cada día de encontrarme con mis amigos y continúo siendo el niño que fui, porque soy de los que vive convencido de que la vida hay que vivirla con alegría infantil porque solo así llegan las oportunidades..