“Me falta por hacer ser, porque estoy siendo y haciendo desde hace tiempo”

“Me falta por hacer ser, porque estoy siendo y haciendo desde hace tiempo”

  • “No hay que olvidar que nuestro Héroe Nacional José Martí tuvo el tema del antirracismo entre sus conceptos ideológicos fundamentales”. Foto tomada de Internet
    “No hay que olvidar que nuestro Héroe Nacional José Martí tuvo el tema del antirracismo entre sus conceptos ideológicos fundamentales”. Foto tomada de Internet

Persona cordial y de una franqueza idiomática muy llena de “Lo Cubano”, de lo criollo, que acompaña a su labor de connotado dramaturgo de más de una treintena de obras de su autoría (1), le conocimos en el espacio Taller Crítico que convoca mes tras mes el habanero Centro Cultural Dulce María Loynaz y, en breve diálogo con él, no sólo aprendimos a amar aún más el arte de las tablas, sino también a agradecer la meritoria labor que, en cada uno de sus espectáculos, han realizado durante décadas tantos actores y actrices cubanos.

En esta ocasión, el espacio Taller Crítico se dedicó a la figura del Premio Nacional de Teatro (2005), Leopoldo Eugenio Hernández Espinosa, dramaturgo y director artístico, quien concedió muy gentilmente una entrevista a este Sitio Web.

“Mi nombre artístico es Eugenio Hernández Espinosa pero antes de encaminar mis recuerdos y pensamientos (que son muchos) sobre la influencia que el teatro ha tenido en mi vida, sí quiero destacar que me crié en un colegio protestante (Adventistas del Séptimo Día) por lo que una obra como el Antiguo Testamento jamás pudo faltar en mi educación. Muy niño aún en las clases acostumbraba seleccionar algunos pasajes de sus páginas para escenificar. Más tarde, en mi juventud, comencé a frecuentar algunos hogares pertenecientes a compañeros y amigos que militaban en la Juventud Socialista Popular (JSP) y en el Partido Socialista Popular (PSP), a quienes acostumbraba mostrar algunos de mis escritos —fueron mis primeros críticos—, referidos al contexto social que me rodeaba, sobre todo, a la pobreza existente en muchos hogares cubanos de familias trabajadoras numerosas, y el consiguiente estado de desamparo y necesidad de ayuda urgente e inmediata a la población infantil en general. Al mismo tiempo observaba el estado de incomprensión total de todas aquellas personas adineradas e influyentes —o políticos— que podían resolver dicha situación. Existía una situación político-social verdaderamente dramática. Fue así cómo voy tomando conciencia de la terrible realidad de ese contexto y, siendo aún muy joven decido formar parte de las filas del PSP y de luchar desde sus filas contra el dictador Fulgencio Batista.

“Así las cosas y al militar en el PSP es que comprendo que el Paraíso está en la Tierra. Un lugar que debía y tenía que ser transformado de forma urgente, y una sociedad como la cubana que tenía que liberarse de las cadenas que la ataban a la dictadura batistiana y a su principal amo y promotor: el imperialismo norteamericano. ¿Qué acostumbraba a hacer inicialmente como tarea política? Pues escribir en muros, paredes, paredones de las calles habaneras proclamas de protesta como ¡Abajo Batista! ¡Viva el PSP! Esas fueron mis primeras escrituras.

“Asimismo, tomaba algunos pasajes de la Biblia y los teatralizaba, hasta llevarlos a formatos de pieza de teatro. Entre aquellos pasajes rememoro a El Niño Moisés, o El Niño salvado de las aguas, y la forma en que fue capaz de salvar a su pueblo. Otro pasaje bíblico fue el referido a Herodes, el que acostumbraba transferir a la personalidad y carácter del dictador Batista. Esos, entre otros, fueron mis pininos como dramaturgo.

“Durante mi militancia en el PSP participé también en la divulgación de importantes publicaciones como Carta Semanal, revistas Mella, Mediodía…Toda esta actividad la asumí, no obstante, estar consciente de los continuos riesgos a los que estaba expuesto, y esta fue la forma también de profundizar en la literatura a partir de algunas facetas de índole social, política y cultural. Fue entonces que comprendí también que las transformaciones para los pobres tenían que partir de sus orígenes culturales y de clase, que lo que se necesitaba era un cambio social, no así continuos cambios de gobierno.

“Tras el triunfo de la Revolución y la llegada de Fidel al poder, se planteaba la misión a todos los militantes de la JSP y del PSP de tratar de erradicar todo germen o brote de racismo contra el negro; se incluía entre las necesidades más imperiosas de una Revolución verdadera la eliminación de todo tipo de discriminación racial y social. Diría, sin temor a equivocarme, que esa fue la génesis de mi ideología revolucionaria y de mi aspiración como profesional, como artista dramatúrgico.

“A inicios de 1960 curso un Seminario de Dramaturgia en la sede del antiguo Teatro Nacional cuya impartición estuvo a cargo de la militante del PSP y prestigiosa profesora universitaria doctora Mirta Aguirre. Todo este avatar formaba parte de un cambio social definitivo, y no así de un cambio de gobierno como había ocurrido en períodos anteriores al triunfo de Enero de 1959”.

A la hora de crear sus obras, ¿en qué basamentos se apoya? ¿Cuál de ellas considera la más sobresaliente?

“El basamento de mis obras siempre ha sido la mujer. Es posible que esto parta de mi infancia y adolescencia, pues fui criado por tres mujeres, y pude observar todos los prejuicios que se movían alrededor de cada una de ellas. Rememoro siendo niño con mucho cariño a una de ellas (doméstica, en aquella época) quien me acompañaba al cine, y quien fuese difamada de ladrona. Algo muy triste y que caracterizaba a la vez la difícil situación de la mujer pobre.

“Igualmente, en mis obras expongo la existencia de prejuicios, como es el caso del racial, que aún debemos y tenemos que extirpar de nuestros pensamientos, pues existe desde tiempos inmemoriales y siempre ha provocado,históricamente,hechos bastante repulsivos, como fueron los asesinatos de Aponte en tiempos de la colonia española, y el del líder obrero del sector azucarero Jesús Menéndez, en la década del cuarenta del pasado siglo.

“No hay que olvidar que nuestro Héroe Nacional José Martí tuvo el tema del antirracismo entre sus conceptos ideológicos fundamentales para el logro definitivo de la independencia de Cuba, siendo Juan Gualberto Gómezuno de sus amigos revolucionarios más conocidos y de entera confianza,

“En mi dramaturgia, la obra María Antonia representa a una mujer desprovista de conciencia de clase, pero que se debate en el mundo que le rodeacuando afirma, en específico: “Necesito otro mundo, ¿dónde está?” —; Esa pieza la llevó a las tablas la inolvidable actriz Hilda Oates y al cine, la también recordada Alina Rodríguez.

“En Calixta Comité, presidenta de un Comité de Defensa de la Revolución, llevo a escena los innumerables avatares por los que transcurre la vida de esa mujer y, en especial, en el conflicto de ser madre o ser dirigente. Esta la interpretó la actriz Isaura Mendoza”.

¿Qué obra le ocupa el tiempo actual?

En la escritura de Los Convictos que aún estoy perfilando. Estos son dos personajes: un hombre blanco que guarda prisión y un negro pastor que le visita. En esta confrontación cae en crisis el pastor —quien años atrás había también estado preso, se reivindicó y se hizo pastor protestante—; el reo empieza a cuestionarlo sobre la necesidad de una serie de transformaciones sociales; sin embargo, el pastor no halla respuestas. Esta pieza aspiro a concluirla dentro de poco para, de inmediato, iniciar la búsqueda de actores.

“Sí quiero puntualizar que con mis 83 añosde edad me falta por hacer ser, porque estoy siendo y haciendo desde hace mucho tiempo y con muchísimos deseos de continuar trabajando. Como dramaturgo, me siento muy feliz y realizado con todo lo que he hecho, pero debo admitir ante todo que para lograrlo ha existido siempre grandes dosis de autorigor, de autoexigencia y de infinito amor al teatro, a su infinita magia en la proyección de sentimientos y espiritualidad. Esto es tan sólo lo que he tratado de llevar a cada una de mis puestas en escena”.

Notas

(1) Entre ellos se destaca Dramaturgia de la Revolución (1959-2009). Treinta obras en Cincuenta años. Ediciones Alarcos, Volumen II La Habana, 2011