Michel Marcos Marrero: el audiovisual expresa mi forma de pensar y sentir

Michel Marcos Marrero: el audiovisual expresa mi forma de pensar y sentir

  • El realizador pinero Michel Marcos Marrero, miembro de la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), es el director y editor del documental Al Sur de la Isla II. Foto: cortesía del entrevistado
    El realizador pinero Michel Marcos Marrero, miembro de la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), es el director y editor del documental Al Sur de la Isla II. Foto: cortesía del entrevistado

El realizador pinero Michel Marcos Marrero, miembro de la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), es el director y editor del documental Al Sur de la Isla II,  calificado como gema del audiovisual cubano contemporáneo por la realizadora y directora de televisión, Magda González Grau.

Después de la proyección de esa teleserie por el Canal Educativo 2, tuve el inmenso placer de dialogar con el joven creador audiovisual acerca de la función por él desempeñada en el equipo de trabajo que hizo posible la realización estético-artística de Al Sur…  

¿Cuáles fueron los factores cognitivo-afectivos y espirituales que inclinaron su vocación hacia la dirección y edición en el campo de los audiovisuales?

Creo que el audiovisual expresa —como ningún otro medio— mi forma de pensar y sentir, así como la manera de ver la vida, pero desde otra perspectiva […]. Cuando el mensaje llega al televidente, es el resultado no solo de mis vivencias, sino de las de todo el equipo que me acompaña, porque trato de que esos pensamientos y sentimientos sean los mismos que pudiera tener un cubano común.

Por otra parte, dirigir y a la vez editar un audiovisual abrevia el trabajo, ya que durante un rodaje sabes con exactitud lo que quieres. Uno llega a visualizar cada momento, toma o escena ya editada, todo está en la mente y en el alma. Pero, para eso, hay que tener cierta habilidad, como también una excelente comunicación con el resto del equipo, porque más ojos ven más que dos.

¿Cómo nació, creció y se llevó a vías de realización la feliz iniciativa de filmar la serie documental Al Sur de la Isla: Los Canarreos, donde usted se desempeña como director-editor de ese audiovisual?

Los Canarreos deviene una continuidad de una primera temporada de Al Sur de la Isla. Desde hace muchos años, el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) acariciaba la posibilidad de divulgar los valores naturales de esa isla del sur de Cuba; valores que no son pocos […], pero si casi desconocidos.

El curso acerca de las Áreas Marinas Protegidas, realizado en 2010, fue el pretexto, y a la vez, el detonante de un proyecto audiovisual que ha ganado experiencia y adeptos. Los Canarreos se comenzó a filmar el 4 de abril de 2012 y el proceso de rodaje y posproducción duró un año y 21 días. A él se sumaron instituciones como el CITMA, PESCAISLA, Ministerio de Turismo (MINTUR), Flora y Fauna y otras que desinteresadamente nos apoyaron y aportaron lo que podían.

Fue una tarea titánica, un equipo reducido, recursos muy limitados, pero con muchas ganas de hacer.

¿Qué representa para usted haber dirigido y editado Al Sur…?

De más está decir que representa muchísimo. Al Sur…., en todas sus temporadas, ha sido un desafío. Era la primera vez que realizaba un material con tema ambiental, pues —hasta la fecha— solo había dirigido programas de corte informativo, científico-técnico, como es el caso de isl@tv.cu, que edito, escribo y dirijo.

He manifestado en otras ocasiones, que es muy bueno hacer lo que a uno le gusta, y si eso tiene trascendencia y repercute, no solo en la población de la Isla de la Juventud, sino en la de todo el país y en el mundo, ¿por que no? […]. Por consiguiente, la satisfacción es mayor.

Con Al Sur... hemos logrado premios importantes, reconocimientos, así como la inserción en la parrilla nacional de la Televisión Cubana. Ahora bien, quién mejor podrá editar, dirigir y divulgar cualquier material de su tierra, que alguien nacido en esa propia tierra. ¿No cree?

De acuerdo con su percepción muy personal, ¿podría reseñar los mayores logros, así como los grandes obstáculos, que, desde el punto de vista artístico-profesional, tuviera que afrontar para llevar a puerto seguro dicha serie documental?

Logros muchos, que lamentablemente son menos que los obstáculos. En primer lugar, el reconocimiento social. Lograr poner a la Isla de la Juventud en una posición cimera, donde todo el que desee pueda conocerla un poco más y aprenda a amarla como […] nosotros, los que nacimos y crecimos en ella. Premios locales en festivales de televisión. Y la posibilidad de seguir trabajando a favor de su desarrollo desde todo punto de vista.

Desaciertos... Realmente, haber producido un material de esa magnitud en un telecentro fue una tarea indescriptiblemente difícil. La técnica, (entiéndase, cámaras, monitores, sonido, computadoras para edición, etc.), es muy escasa y no en las mejores condiciones. De igual forma, todos merecen una medalla por el esfuerzo realizado.

Otro de los obstáculos más frecuentes: el factor tiempo, pues para hacer ciencia, y ciencia en la naturaleza hace falta mucho, pero mucho tiempo, porque la flora y la fauna no esperan para desarrollar sus procesos. Carecimos de recursos objetivo-subjetivos indispensables, que se nos escapaban de las manos resolver, como —por ejemplo— las imágenes aéreas sobre el archipiélago, que le hubieran aportado a la serie una visualidad impresionante.

Si tenemos en cuenta que de esas tomas, en los archivos de la televisión nacional, existen pocas, y ya están muy desactualizadas. Esas imágenes resultan importantísimas, no solo para la Isla de la Juventud sino para el país. Valórese el hecho de que después del 30 de agosto de 2008, al paso del Huracán Gustav, nuestra geografía ya no es la misma.

De las anécdotas, experiencias y vivencias que usted archiva en su memoria poética, ¿podría relatar alguna que le haya dejado una impronta en el intelecto y en el espíritu?

Nos sucedieron muchas cosas graciosas, difíciles, pero la anécdota universal fue cuando se enfermó el equipo completo de ciguatera. Lo más simpático es que, en nuestro equipo, tenemos un médico, que por demás es muy conocedor de especies de mar. Pero, en ese momento, ni él logró identificar la especie intoxicada, y como él mismo relató en uno de los capítulos de la serie: “Todos comimos y todos nos enciguatamos”. La suerte fue que se indicó el tratamiento a tiempo y no hubo que lamentar males mayores.

¿Quisiera agregar algo que se le haya quedado en el tintero?

A los que se inician en la profesión que la amen con todas las fuerzas de su ser, que no escojan una especialidad por embullo ni por compromiso. Que la respeten al máximo. Y una vez que expresen lo que sienten a través de las especialidades que tiene la televisión, el cine o la radio […], siempre lo hagan pensando en ese público que los ve o escucha.