Miriam Mercado: “Procuro ser una mujer sensible”

Miriam Mercado: “Procuro ser una mujer sensible”

  • En el Hurón Azul de la UNEAC, patio que nos acogió para sostener estas conversaciones. Foto del autor
    En el Hurón Azul de la UNEAC, patio que nos acogió para sostener estas conversaciones. Foto del autor

A Lourdes de Armas por el encuentro…

 

Miriam Mercado se considera una puertorriqueña orgullosa de sus raíces y su cultura. Desde la isla en que nació ha realizado una importante obra como escritora, investigadora y promotora cultural. Desde hace unos años se ha interesado por la literatura cubana, específicamente por la narrativa femenina y dentro de ella, por las autoras Ena Lucía Portela, Laidi Fernández de Juan y Anna Lidia Vega Serova. Con la realización de este estudio ha conocido la realidad cubana, ha caminado por nuestras calles y en cada uno de los viajes a su otra Isla, ha aprendido a compartir con las personas que le rodean.

¿Quién es Miriam Mercado? ¿Cómo usted se presenta?

Miriam Mercado se presenta, en primer lugar, como puertorriqueña. Orgullosa de mis raíces, de mí entorno, de mi cultura, de mi gente. Una mujer, más que todo, quiero ser sensible ante el que me rodea, que me recuerden no por lo que yo pude haber dado sino por el sentimiento que pude haber compartido con las personas que me rodean, pienso que la sensibilidad está escasa y yo procuro ser una mujer sensible ante lo que veo, ante lo que me rodea, sea en mi casa: Puerto Rico, o en cualquier lugar donde yo vaya.

¿Su trabajo en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe en qué consiste?

El Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe en el viejo San Juan es un centro de educación universitaria, fundado por Ricardo Alegría, un mentor de la cultura puertorriqueña y entonces él tuvo la visión de hacer un centro que se especializara en estos estudios sobre el Caribe, específicamente sobre República Dominicana, Puerto Rico, Cuba…, donde también se estudia Arquelogía, porque Ricardo era arqueólogo. También hacemos otros trabajos, en mi caso trabajo como educadora en un centro educativo, he trabajado como administradora del centro educativo, he trabajado en revistas, he colaborado con la revista Desde Cero, que es una revista cultural que se trabaja allá en Puerto Rico, he trabajado en la radio y la televisión, y dígamos que he hecho un tipo de trabajo como gestora cultural, como una promotora y lo que me interesa en todo lo que hago es la cultura puertorriqueña que se mantenga a pesar de las relaciones y todo lo que recibimos de nuestro alrededor, fomentar y permanecer en nuestra cultura.

¿Cuál es la apreciación de la literatura cubana en sentido general?

La literatura cubana es una literatura profunda, atrevida, es una literatura de pensamiento que lleva al pensamiento, a la reflexión, lo que habla el poeta, el escritor, cómo ve la vida, cómo siente la vida el cubano. Es verdaderamente algo que todos debemos leer, apreciar y de alguna manera, aprender del cubano.

¿Podemos leer la historia, el pensamiento social a través de la literatura cubana?

La primera vez que vine como investigadora a Cuba, una cubana me dice: “Mire Miriam, para usted entender la literatura cubana tiene que vivir como un cubano”. Desde entonces dejé de hospedarme en hoteles o en hostales, siempre aspiro a quedarme en una casa de familia en La Habana, he estado en casa de familias en Colón, Matanzas y viendo las necesidades de esas familias, lo mismo buscando agua, que acompañándolos a la bodega a comprar los productos normados que le corresponden por la libreta o en las tiendas para comprar productos de aseo personal. Definitivamente aquellas palabras de mi amiga Xiomara fueron contundentes y creo que el éxito que yo pueda tener en mi trabajo analizando la literatura cubana es gracias a haber estado, no en un hotel, sino caminando o montándome en un carro como hacen los cubanos para transportarse. Yo creo que eso ha sido muy importante para poder sentir y entender lo que escribe el cubano.

Su tema de investigación es el tratamiento del erotismo en la literatura cubana, especificamente en la narrativa ¿cuáles son las autoras escogidas?

Ahora mismo estoy trabajando los libros de Anna Lidia Vega Serova, ruso-cubana, a quien conocí de manera particular, pues en Puerto Rico tenemos una Anna Lidia Vega, y en el Curso de Literatura Caribeña la profesora nos invitó a conocer a la Anna Lidia Vega cubana y yo creo que la que le “compró la idea”, como decimos en Puerto Rico, fui yo. A mi me gustó mucho, desde que conseguí un cuento Billetes falsos y entonces ahí comienzo la investigación, me doy cuenta que no hay mucho tampoco por Internet y ya entonces en mi segundo viaje vengo como estudiante de un Doctorado con tema, siempre pensé hacer una investigación doctoral con literatura cubana, pero no sabía exactamente a quién dirigirme, con este enlace que hago con la Anna Lidia Vega cubana, originalmente pensé hacer un trabajo comparativo entre la narrativa de la Anna Lidia de Puerto Rico y la cubana. Pero el profesor guía, me sugirió que, como no teníamos conocimiento, no teníamos en ese entonces el nombre de Anna Lidia Vega Serova, pues que era mejor quedarme solo con la cubana, para abrir ese espacio, no solamente a Vega Serova sino abrir el espacio a un sinnúmero de escritoras que tengo que tocar también en la investigación, como Ena Lucía Portela, Laidi Fernández de Juan, Lourdes de Armas… A partir de ahí, pues he tocado otras escritoras y me ha resultado sumamente interesante cómo esas mujeres en la etapa del Período Especial empezaron a escribir tan crudamente sobre los distintos temas, porque no son solamente sobre el erotismo, sino sobre la situación de la mujer, el espacio de la mujer en la sociedad, qué tan limitado estaba. Entonces empiezo a enamorarme, no solamente de la literatura de Anna Lidia Vega Serova sino todo lo que está a su alrededor, antes y después del Período Especial.

¿En el estudio se ha expuesto también la perspectiva de género?

Es difícil hacer un estudio de este tipo y no ver entonces, cómo se ha dado el movimiento feminista aquí en Cuba, todo lo que ha costado, como ha ido poco a poco rompiendo barreras y ver cómo una mujer puede escribir tan eróticamente, cuando en un momento determinado la mujer ni siquiera escribía y ver entonces una mujer escribiendo sobre su sexualidad, escribiendo sobre la sexualidad, sobre la homosexualidad, me impresionó grandemente, porque yo conozco sobre cómo esos temas, inclusive en un tiempo dado, después de 1959, esos temas no se tocaban, ni por los hombres, y entonces como la mujer empieza a publicar y después lo que publica y la mirada sobre su cuerpo, un cuerpo que puede ser desde, comercial, un cuerpo que puede sentir, un cuerpo que rompe barreras y puede amar a otra mujer, todo ese sinnúmero de temas me llamaron la atención, por eso me detengo, quizás con un ojo más clínico para ver cómo se da todo ese proceso.

Tomando como punto de partida la obra de estas tres escritoras: Ena Lucía Portela, Laidi Fernández de Juan y Anna Lidia Vega Serova. ¿Las aprecia como mujeres realizadas, en una sociedad liberada de ataduras sociales?

Lo que sucede es que se está dando una lucha, no precisamente que se haya logrado y que se haya salido victoriosa de la lucha, pero cuando tú ves… hay unas mujeres con una autoestima, con una presencia de mujer muy fuerte, muy firme. Leía el último libro de Lourdes de Armas, Sin pudor (Ediciones UNIÓN, 2017) cuando tu lees esos libros te estás dando cuenta de que hay unas mujeres asumiendo posiciones sin tener temor a lo que puedan decir, que te digan: ¡Pero mira lo que escribe esta! Eso es pornografía. El otro día bromeabamos que una amiga común aquí en Cuba, en La Habana, le decía a Lourdes (de Armas) que me acompañaba a un lugar. –Oye leí un cuento y la pornografía que escribiste en ese cuento—. Y no es pornografía, es realidad. Tenemos que aprender a leer y a través de la lectura no ver lo que ya tenemos en la mente, sino cuál es el propósito de ese escritor, de esa escritora cuando, romper barreras habla de ese tema, que empecemos a ver la escritura con otra función transgresora y que veamos también que hay otras formas de relacionarse y que no es solamente hacer una lucha al hombre, eso no creo sea importante, sino que la mujer tiene un sitio, un conocimiento y tiene una postura que hay que respetar.

Pudiera establecer una especie de mujer –paradigma dentro de la narrativa actual…

Yo no me aventuraría a emitir un criterio sobre ello. Pues todavía estoy conociendo la literatura cubana. Recién estoy conociendo la obra de Dulce María Loynaz, estoy fascinada con lo que estoy leyendo. Me hubiera encantado haber estado y conocerla, hablar con ella. En estos días leí un libro que es una entrevista a ella, publicado en 1999, que habla de su encuentro con Gabriela Mistral, con García Lorca, y yo digo: ¡Dios mío! Por qué yo no conocí a esa mujer. ¡Qué preciosidad! Nada más con leer lo que ella escribe uno siente… Tiene que haber sido una mujer hermosa por dentro y por fuera, que exquisitez de mujer. La gente que pasaba por su casa.

Y en el caso de Gertrudis Gómez de Avellaneda, ella rompió unos patrones… Era una mujer firme, completa, pero en epocas y realidades distintas. Entonces tu dices: Parece que esto va a ser para nunca acabar, pues en cada época, en cada milenio habrá que asumir posturas nuevas de acuerdo a lo que está ocurriendo en la sociedad en ese momento. Yo creo que la lucha no se acaba. Porque la sociedad sigue cambiando, sigue trayendo retos nuevos y ante esos retos nuevos, tenemos todos en nuestra realidad de hombre, mujer, joven, niño, tenemos que trabajar.

Miriam, ¿pudiera adelantarnos algunos de los hallazgos en el estudio?

Hasta ahora, pienso que, a través de ese erotismo nos atrevemos a asumir unas posturas de cambio sociales, donde vemos en el homoerotismo, cuando empezamos a abrir los ojos ante esta realidad, que se está dando, no solo aquí, sino en Puerto Rico y en todos los lugares, donde empezamos a ver los espacios de la homosexualidad desde otro punto de vista, sin discriminación, con respeto. Estoy viendo, a través de ese erotismo, la fuerza para atreverme a escribir desde otro punto de vista, a asumir mi postura ante un tema, y a asumir la consecuencia de lo que estoy diciendo con tranquilidad, con deseo de decir más de lo que estoy diciendo ahora mismo. Creo que esta literatura hay que respetarla, hay que admirarla, porque han sido escritoras que en su momento han asumido una responsabilidad, sin mirar las consecuencias y es adelantar los pasos de la visión de la mujer dentro de la sociedad y de lo que es capaz de hacer y de decir la mujer.

A través de su experiencia podría caracterizarme al cubano como individuo…

Lo que yo he sentido en Cuba, lo primero es que yo admiro al cubano. He aprendido a admirarlo y quererlo, por eso, a través de estos viajes he hecho tan buenos amigos en Cuba. No es fácil vivir en Cuba, y ante la adversidad tú tener gente que te recibe con ese amor, que comparte conmigo, quizás no lo que le sobra sino lo que tiene para ese día, una taza de café, unos frigoles, un arroz blanco, si tiene un poco de carne. Para mi los regalos más grandes que he podido recibir, incluso teniendo amistades y familia en los Estados Unidos, en Puerto Rico, en otras partes del mundo, los he recibido aquí, de los cubanos. Por eso a mi ya se me hace difícil imaginarme un verano sin venir a Cuba, sentir la gente y por qué no, tratar de venir a apoyar y traer algo que en un momento determinado puede hacerle falta, puede ser un medicamento. Ya esto se ha convertido también en un viaje con un sentido cultural e intelectual, pero también, es humanitario, es amistoso. Hace dos años atrás, traje un grupo de jóvenes puertorriqueños de la institución donde yo trabajo e hicimos labor comunitaria en Párraga, porque yo quise motivar a otra gente que viniera a ver lo que es Cuba, no lo que nos dicen los centros noticiosos del exterior, sobre todo de Estados Unidos, nosotros tenemos que ver la verdadera Cuba, con cosas malas, pero también con sus grandezas y la mayor grandeza de Cuba es su gente. Esa gente que me ha ayudado en la calle, me pregunta de dónde soy y que son capaces de decirme cosas muy bonitas cuando digo que soy puertorriqueña. Como dijo Lola, Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas.