Omar Valiño: La Gaceta de Cuba es un espacio de batalla para la cultura

Omar Valiño: La Gaceta de Cuba es un espacio de batalla para la cultura

  • El crítico y ensayista Omar Valiño conversa a propósito de los 55 años de creación de La Gaceta de Cuba
    El crítico y ensayista Omar Valiño conversa a propósito de los 55 años de creación de La Gaceta de Cuba

Actualmente el crítico teatral, ensayista y profesor Omar Valiño Cedré (Santa Clara, 1968) dirige la editorial Tablas Alarcos y la revista Tablas, especializadas en teatro y artes escénicas.

Pero en 1996, al llamado de la UNEAC y —según me dice— de tres figuras necesarias para la cabal comprensión de la cultura cubana: Graziella Pogolotti, Abel Prieto y Norberto Codina, Omar coordinó la naciente sección “Crítica” en las páginas de La Gaceta de Cuba.

Conversamos con Omar quien fuera, además, vicepresidente de la Sección de Crítica de la Asociación de Artistas Escénicos de la UNEAC, en una de las salas habilitadas para la prensa en la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña, al mediodía de un viernes de febrero de 2016. Aquellos eran los días de la Feria Internacional del Libro de La Habana y Omar Valiño acababa de presentar su necesario acercamiento al Festival de Teatro de Camagüey: Rieles. Teatro en torno a Camagüey (Ed. Ácana, 2014).

¿Omar, cómo valora la práctica de la crítica cultural en las publicaciones especializadas cubanas? ¿Particularmente en La Gaceta de Cuba, cómo se manifiesta la crítica especializada en temática literaria?

Creo que en general nuestra crítica cultural tiene una virtud y un defecto. La virtud: la ejerce mucha gente que está preparada para ejercerla, personas con estudios en su área específica, en general con carreras universitarias que preparan bien en esos oficios, de tal manera que uno puede encontrar una crítica sólida de las distintas áreas de la literatura, las artes y la cultura en general. Su gran defecto sería que en general navegamos, aun en las publicaciones culturales, en una crítica complaciente.

Ya sabemos que la crítica no es nada más que bueno, malo, bien y mal, pero se produce enorme cantidad de eventos, hechos y realizaciones en la cultura que no encuentran una respuesta crítica negativa que sitúe las cosas en su justo lugar. Yo señalaría esos dos polos, un poco en blanco y negro, como diría Ambrosio Fornet, pero en realidad son dos puntos de tensión muy claros de la realidad de hoy. Creo que La Gaceta… a esta descripción general suma su sistematicidad. Ya la sección “Crítica”, en particular, tiene prácticamente 20 años, aun cuando no solo esa sección contiene la crítica cultural como sabemos; pero ya ha cumplido 20 años ininterrumpidos y hay una sistematicidad, y por tanto, una atención a muchas áreas del tejido cultural cubano.

En la actualidad diría que también, aun con algún asunto puntual, mi descripción general se aplica del mismo modo a La Gaceta… También la revista que yo dirijo, y todas las demás, necesitan hacer un esfuerzo en torno a también poner en blanco y negro no solo lo que nos gusta y valoramos positivamente los críticos…

Más bien tiendo a pensar por lo que te dije ya hace algún momento, que falta, no solo en La Gaceta… sino en general, un verdadero sistema más amplio de registro por parte de la crítica de todo lo que ocurre en la literatura cubana. Seguramente no se trata –unos críticos más especializados, los literarios, podrían abundar en eso– de falta de preparación y capacidad, se trata de falta de un ejercicio sistémico…

¿Cómo se seleccionaban los trabajos críticos de la sección? ¿Cómo se conformaba un número en lo relativo a autores y temáticas?

Ya Norberto te lo habrá contado: soy el fundador de la Sección como primer coordinador, digamos, o primer editor. Pero fui un editor, con mucho gusto de mi parte, invitado. La sección no surgió con mi proposición. Fue una proposición surgida más de la UNEAC en coordinación con La Gaceta de Cuba para buscarle un espacio específico a la crítica… Sospecho que las personas que son las responsables de la idea son Abel Prieto, Graziella Pogolotti y Norberto Codina. En ese trío, en ese triángulo, pensaron en mí… Yo tenía el acento, como te decía, de un conocimiento directo y de oficio del mundo del teatro y las artes escénicas, pero siempre he tenido como característica estar muy al tanto del resto del panorama cultural; creo que fue lo que ellos valoraron…

Recuerdo que hicimos, antes de la salida de la revista que tiene la primera sección “Crítica”, la número 1 de 1996, una reunión con gente que era muy joven toda: algunos estudiantes todavía, de Historia del Arte, de Filología, de Teatrología, como las carreras que abastecen, entre comillas, teóricamente el oficio de la crítica entre nosotros; y esos fueron, o buena parte de esos asistentes ahí, los primeros en aparecer en la sección; se ven bastante esos nombres en mi periodo, o al menos en una primera parte de mi periodo. Algunos continuaron, tú sabes que a todo el mundo no le interesa necesariamente la crítica, aunque se mantenga trabajando en el campo de la investigación y la cultura…

Recuerdo que en esa primera etapa, como era una sección nueva, encargábamos mucho, es decir: yo tenía un papel de no solo dejar que cosas llegaran a mí, siempre llegan cosas de manera tradicional, sino también de procurar otras, de manera más natural, las críticas y las reseñas de los libros como soporte de la literatura en cualquiera de sus géneros, y mi parte era sobre todo que no se nos escaparan algunos libros, eran fechas de no tantos libros como hoy, y que al lado de eso, la sección ideal, hubiera algo de teatro, de danza, de cine, de artes plásticas…

Esa era sobre todo mi misión: encargar y luego lo pasábamos por un filtro, mío en primer lugar, de los editores de La Gaceta…, particularmente Arturo Arango y Norberto Codina, y también en muchos casos con Graziella Pogolotti, porque Graziella era también como la madrina, la que haba estado detrás de la sección…

Cuando nos planteamos “Crítica” lo hicimos como una sección con autonomía, pero muchas veces teníamos en cuenta la dramaturgia editorial del número. Nunca nos propusimos una publicación monotemática o monográfica, no lo recuerdo así ahora, tal vez podría haber alguna excepción, pero no creo que quisiéramos una sección en términos de conjunción monográfica con respeto a un número, lo fuera en todo o en parte. Tenía una autonomía pero sí tratábamos de encontrar cosas que pudieran hacer puentes con respecto a temas, o tratamientos o figuras que habían en el número. Por ejemplo, que hubiera una entrevista o un dosier sobre una determinada figura, hecho, tendencia o época de alguna manifestación artística, entonces encontrábamos que había un libro que estaba circulando en ese mismo momento que tenía relación con esa figura, época o hecho, y tratábamos de que fuera en ese número. Era una especie de dramaturgia autónoma pero en relación con la revista…

¿La sección “Crítica” es representativa del acontecer crítico–literario cubano?

Creo que en términos generales es representativa. No solo de este cuadro mínimo que te describía sino en un término, digamos, que más amplio: muchas áreas ya más específicas dentro de las distintas manifestaciones literarias o artísticas encuentran o han encontrado a lo largo de 20 años un reflejo en La Gaceta de Cuba.

Tu término creo que es bueno: representativo. De ningún modo esa sección puede abarcar la amplitud del conjunto cultural e igual se quedan cosas sin tocar, porque son muchas; porque, aun haciendo el mejor de los esfuerzos no podría abarcarlo todo, y no compete únicamente a La Gaceta… También creo que a veces, la sección tiene los acentos de las personas que hemos estado a cargo de ella. En mi época se publicaba más crítica de teatro, en otras ha sido más de artes plásticas si la persona viene del mundo de los historiadores del arte, en otras más de los literatos si viene de los filólogos… Esos acentos se mantienen hasta hoy dentro de un balance.

¿Tiene la publicación determinados patrones en cuanto a los géneros periodísticos que se publican en sus páginas? ¿Piensa que hay géneros favorecidos y géneros discriminados por la crítica literaria cubana?

Vemos como género periodístico al género de la reseña crítica, no solo la crítica como acción, como pensamiento o tipo de acercamiento, sino también la reseña como soporte de esa crítica, porque en la sección lo que cabía prácticamente en términos de espacio eran reseñas; dialogamos muchas veces eso entre nosotros y con esos nuevos nombres que llegaban a presentarse en la sección…

También teníamos interés particular relacionado con lo que te dije inicialmente: que hubiera testimonio de la valía de muchas cosas y pudiéramos también tener nociones críticas, discusión y polémicas sobre cualquier objeto cultural, fuera evento, audiovisual, un programa, etc. Y lo puedes rastrear a lo largo de esos años. La sección era así, ahora hay más secciones de crítica, hay más producción cultural, a mí criterio, y hay también más acercamiento crítico; pero la sección quiso, desde el papel que jugó la UNEAC en todos aquellos años, mostrar un camino, mostrar que se podía hacer una sección que movilizara a otras revistas, a otros soportes, a otros medios también, a hacer crítica cultural, literaria y artística. Ese era un poco el superobjetivo, digamos.

Sigue siendo un problema hasta hoy aunque parezca que hay más críticas, mis opiniones son más bien pareceres… En realidad siempre parece haber más crítica de libros y la hay, pero creo que es estrecha con respecto a la cantidad de libros que se publican. Hay libros en Cuba que ganan el Premio de la Crítica y no tienen una crítica; no es un ejemplo mío, se lo he oído decir a mucha gente, y es un ejemplo inmejorable, pues se supone que un libro ganador de un reconocimiento así sea ejemplo de un abordaje crítico…

Correlativamente o aparentemente se supone que es la literatura, y su soporte en los libros, lo que más crítica tiene. Cuando tú analizas bien, en realidad solo una pequeña parte de los libros tienen reseñas, tienen crítica y qué es lo que pasaba y pasa: los escritores escriben más entre ellos mismo aunque no exactamente sean críticos de oficio. Y es también un problema que arrastramos…

No me acuerdo en que momento dijimos que no íbamos a aceptar como reseñas de libros las presentaciones… El escritor, por su propio oficio de escribir, escribe más y se mueve más en los cenáculos, en círculos, y se intercambian más sin que eso sea ni falso ni oportunista mucho menos, lo cierto es que es así, ocurre menos en el resto de las otras manifestaciones y se daba desde aquellos tiempos… También fue una sección que aprovecharon mucho los escritores, creo que para bien, quizá tal vez para bien o para mal, pero la aprovecharon mucho los escritores para reseñar libros de otros escritores.

¿Omar, qué debe caracterizar la crítica literaria publicada por La Gaceta de Cuba?

Guiándome por los preceptos de lo que publicábamos, fundamentalmente reseñas, no nos podía faltar un claro punto de vista del autor, no nos importaba tanto como el tipo de ejercicio literario de la reseña, podía ser más académico, o más ortodoxamente ordenado o podía ser un ejercicio más libre de diálogo y pasar por la impresión y usar diversos lenguajes, pero nos interesaba que en uno u otro tipo de ejercicio quedara claro un punto de vista; la reseña no podía abarcarlo todo sobre ese libro o cualquier otra manifestación, sino queríamos que fuera a la elección principal de ese crítico sobre qué era lo destacable a nivel positivo o negativo de un determinado hecho o resultado cultural. Y que por supuesto estuviera como mínimo potablemente resuelto en términos de ejercicio literario; siempre lo pasábamos por los editores, claro, pero había una evaluación de calidad literaria de la propia reseña.

Nos interesaba también que, en alguna medida, ese hecho o resultado cultural fuera a partir de ese punto de vista contextualizado, no solo autónomamente, también en relación con un cierto campo cultural: si era una película con respecto al cine cubano o al cine cubano de ese momento, no un ensayo que permitiera recorrer todo el cine para llegar allí… y en general es un modo en el que se escribe la crítica en Cuba, no solo atendiendo a las características del ejercicio literario o de otra naturaleza en particular, sino también a ciertos bordes de su contextualización…

¿Cómo valora el trabajo de La Gaceta... en comparación a otras publicaciones especializadas en el tratamiento de la literatura cubana?

La Gaceta de Cuba es un espacio de batalla para la cultura: la crítica debe ser filosa, culta, pero accesible a nivel general y no ostentar de un lenguaje enrevesado. La revista es un núcleo en efervescencia, de elaboración colectiva como la gran revista que es hasta hoy.