Waldo Mendoza: el romántico de la canción cubana

Waldo Mendoza: el romántico de la canción cubana

  • “Aunque nací aquí en La Habana me crié en Guantánamo y formé parte de su historia musical”. Foto tomada de CNC TV Granma
    “Aunque nací aquí en La Habana me crié en Guantánamo y formé parte de su historia musical”. Foto tomada de CNC TV Granma

Hace tres lustros llegó el cantautor Waldo Mendoza al Café Cantante del Teatro Nacional de Cuba con el propósito de fundar una peña dirigida a cautivar a los corazones enamorados. Empezaba así su exitosa carrera en solitario el hombre de la voz cálida y suave que, anteriormente había sido cantante de salsa en la orquesta Tumbao Habana.

¿Por qué decidió apostar por la canción romántica?

Quise empezar a hacer cosas nuevas debido a las inquietudes musicales que tenía y una de ellas era la balada. El panorama se pintaba bien dificil para mi porque había mermado la cancionística en el gusto popular. Algunos pensaban que estaba loco. Al final, todo resultó y seguí defendiendo ese género a petición del público.

“Sigo siendo un sonero, un salsero, un rumbero. Dentro de la música me gustaría hacer todas las manifestaciones que pueda abarcar: bolero, guaracha, son. Unos géneros los defiendo con mayor conocimiento que otros pero soy osado y los hago todos. Por suerte, tengo un público magnífico y fiel. Uno se debe a quienes siguen tu carrera. Soy consecuente con mi público y lo complazco cantando baladas”.

En qué radica el éxito de las canciones de Waldo Mendoza, ¿será acaso en las letras?

Eso si es un misterio que todavía no se discernir. Han sido 15 años de constancia y de no irme por el camino más fácil, apartándome de las tendencias de moda, aunque no tenga un mayor número de seguidores.

“Si estoy convencido de que el éxito de Chiquitica, Tinieblas y otros de los clásicos de mi autoría, se lo debo a mi público que me ha puesto en el lugar donde estoy hoy. Cuba es un país muy musical donde la gente consume música a diario”.

¿Es Waldo un hombre romántico?

Si. Soy romántico en todos los aspectos de mi vida. Amo la naturaleza. En mi casa me gusta tener plantas. Disfruto acariciar a mis animales. Lo que más aprecio es la compañía de mi mujer y mis hijos.

¿Realizó estudios musicales?

No tuve la dicha de estudiar música, profesionalmente hablando. Llevo la música en la sangre y en el corazón y ahí está viva.  De la vida diaria me nutro para cantar y componer. He recibido orientaciones de los músicos que me acompañan en mi grupo. Todos son egresados de las escuelas de arte. Ellos me dicen que no me hacía falta estudiar en la Academia porque soy muy musical.

¿Qué siente ahora cuando ve a sus dos hijos estudiando música en la escuela de arte?

De hecho, me siento muy identificado con ellos porque están haciendo lo que yo no pude hacer.  Felicito al Sistema de Enseñanza Artística y a la Revolución Cubana que me dio la posibilidad de ver a mis hijos crecer sanos y felices. Ellos han recibido una educación artística verdaderamente excelente y reconocida a nivel internacional como la nuestra. Estoy feliz de que mis hijos también puedan llegar a formar parte de la cultura cubana.

¿Por qué lo llaman tantos músicos jóvenes para hacer colaboraciones?

No lo se –ríe–. Les agradezco a los jóvenes que piensen tanto en mi. Ellos me llaman para trabajar juntos en conciertos y proyectos discográficos. A veces no tenemos nada que ver ni por la edad, ni por el género que interpretan. Eso me enrique cultural y espiritualmente también.

Precisamente son los artistas jóvenes los más interesados en participar en el Festival Chocolate con Café que usted organiza en la provincia de Guantánamo.

Los jóvenes, por supuesto. Aprovecho para anunciar que la próxima edición tendrá lugar del 23 al 27 de octubre. Ya han confirmado su participación: Buena Fe, Qva Libre, el pianista Frank Fernández y el cantautor Adrián Berazaín. Ellos siempre son habituales en el festival.

“Será porque el chocolate con café es exquisito. Además, es un festival muy novedoso y tiene como escenario las montañas y el paisaje guantanamero que es tan bonito. La gente de esa provincia es muy hospitalaria. En todas las casas te brindan una taza de café con un aroma increíble que caracteriza a esa región y a su música. Aunque nací aquí en La Habana me crié en Guantánamo y formé parte de su historia musical”.