Aniversario 500, 505 años de fundación… alerta a los medios

Aniversario 500, 505 años de fundación… alerta a los medios

  • La Habana Real y Maravillosa tuvo su primera ubicación en la costa sur. Foto tomada de Cuba Tv
    La Habana Real y Maravillosa tuvo su primera ubicación en la costa sur. Foto tomada de Cuba Tv

Nuestra sociedad y en particular, nuestros medios, se están empeñando para la mejor celebración del medio milenio de nuestra amada Habana, como muy bien se dice “capital de todos los cubanos”, en noviembre del próximo año 2019; con más de un año de antelación, y no es para menos. Todo agasajo es poco. Me consta sobre todo en algunos espacios de la televisión y de la prensa escrita.

Sin embargo… la publicidad no debe reducirse a un slogan: no se puede traicionar la historia. Será en efecto, el 500 aniversario de aquella villa de San Cristóbal de La Habana… en su actual ubicación, en esta costa norte. Ciertamente, fue aquí donde floreció para todo el mundo, desde que antaño levantaron la iglesia con su primera misa se dice que bajo la ceiba, frente a lo que sería la Plaza de la Iglesia y desde el siglo XVIII, de Armas, donde está hoy el Templete, construcción neoclásica de 1828 justo en homenaje a esta Habana, ya entonces y desde antes, entre tantas evidencias de una nacionalidad cubana en la que ya podíamos recrearnos, pues aún bajo la Metrópoli española, ya no éramos españoles sino cubanos, distintivos en esencia, y en muchos aspectos más avanzados que la “Madre Patria”. Fue aquí donde La Habana se creció como tal, se declaró ciudad y capital del país.

Pero no fue aquí donde se fundó, sino en la costa sur, y no en 1519 sino cinco años antes, en 1514, al calor de fundarse las restantes seis primeras villas; en una monografía que pude aportar durante mi servicio social como museólogo de Melena del Sur (1985) y que Leandro Romero captó entonces para los fondos de la Oficina del Historiador de La Habana, la hipótesis fluctuaba entre la costa sur del este pinareño y del oeste matancero, más concretamente entre Batabanó y la desembocadura del río Mayabeque; y muy posiblemente el 25 de julio, que igual que el 16 de noviembre, también corresponde a San Cristóbal.

Lo que sucede es que era aquella una costa inhóspita, y sobre todo al descubrirse en el norte la tan cercana Florida con la mítica Fuente de la Juventud y hacia los tesoros mesoamericanos para saquearlos “más y mejor”, y como corresponde a todo proceso genuinamente popular, aquellos habitantes fueron ora unos, ora otros, migrando del sur al norte donde ya (incluso en sus exploraciones antes de fundarse en el sur) conocían en la actual bahía de La Habana, al que llamaron Puerto Carenas para carenar sus barcos en mucho mejores condiciones e, inclusive, desde donde comenzaron a llamar “Pueblo Viejo” ya desde entonces y hasta bien avanzada la segunda mitad del mismo siglo XVI, a otro primer asentamiento colonial que en efecto, les antecedía, lo cual reconocían con tal popular topónimo, como “el pueblo viejo” a orillas del río hoy Almendares, sin el cual no hubiera habido villa en la bahía tampoco, pues era del que podían abastecerse de agua potable para subsistir mediante chalupas que la encarecía hasta que se aportará la Zanja Real en 1592, otro aporte italiano a nuestra cultura.

Más aún: en 1518 (antes del 1519 de la bahía hoy Habana Vieja) se referían terrenos de Diego Velázquez en el Puentes Grandes que ya entonces germinaba, una de las más importantes y antiguas comunidades extramuros durante toda la colonia, Distrito de 2da. clase que abarcaba hasta la costa y mucho mayor y trascendente territorio que el actual. Allí se refiere también el paso del infatigable padre fray Bartolomé de las Casas, en defensa de nuestros indoamericanos.  

Por supuesto que esta información es harto conocida y reconocida por cualquiera que meramente, se aproxime a aquella fundación; y es más, al menos hasta no hace tantos años, en sus primeros estímulos para conocer la historia de Cuba (para lo que tristemente, aún es palpable aún falta tanto, incluso con momentos francamente involutivos en el proceso de evolución, y falta sobre todo crecernos a comprenderla, más que conocerla: comprender, como la mejor forma de aprender) nos enseñaban que entre 1511 con Santa Asunción de Baracoa “la villa primada”, y 1515 con Santiago de Cuba, se habían fundado las siete primeras villas. No creo que se le haya podido pasar ni a uno de los expertos vinculados en esta jornada; pero en el imaginario que están construyendo los medios por tan magna fecha, queda peligrosamente obviada para pasto del tan dañino regionalismo, que ya sitúa a La Habana como la última de las villas, y años después de las restantes. Y no fue así.

Se explica que aquel primitivo asentamiento en la costa sur, si aun en la división político-administrativa de 1976 pertenecía a la provincia La Habana (esta de la costa norte se diferenció entonces como Ciudad de La Habana), ya desde 2010, ni eso, pues es otra provincia con otro nombre: Mayabeque; lo que no podemos (para bien, pues tampoco debemos) cambiar es su historia, que no es solo de ellos en el sur, sino también de nosotros, en el norte.

Casi todas las villas, y no solo La Habana, tuvieron que cambiar sus asentamientos por mejores condiciones o huyendo de los ataques piratas; pero más compleja como corresponde a toda urbe, solo La Habana cuenta con ese asentamiento en otra provincia; no por más complejo se puede relegar.

También para poder prepararla como urge y merece para su 500 aniversario, igualmente por sus mayores complejidades, se entiende mucho más prudente y estratégico que sus festejos no se perdieran entre los de las restantes villas, y prepararlos mucho mejor a la distancia de un lustro después, considerando que en efecto, fue desde esta costa norteña que se alzó definitiva y triunfante, pese a todos los avatares, insoslayable para toda Cuba, y para toda la Humanidad.