Brevísimas e íntimas visiones sobre el IX Congreso de la UNEAC

Brevísimas e íntimas visiones sobre el IX Congreso de la UNEAC

I
El viernes 28 de junio, un poco después de las 2.00 am, los delegados de la actual
provincia Granma al IX Congreso de la UNEAC abordaron en Bayamo el ómnibus que
los llevaría a La Habana. Había salido el transporte desde Guantánamo, recogido en
Santiago de Cuba a los representantes de esa indómita región y en la Numancia cubana
subieron a la guagua Juan Ramírez, presidente recién electo del Comité Provincial en
Granma; Luis Carlos Suárez, escritor; Juan González Fiffe, director de teatro y Delio
Orozco González, historiador y Vice-Presidente de la organización en el Comité
Municipal de Manzanillo.
El congreso de la UNEAC, celebrado entre el 28 y el 30 de junio del 2019, estuvo mejor
organizado que las dos ediciones anteriores, 2008 y 2014. Por ejemplo, después de
quince horas de viaje, los congresistas llegaron al hotel Tulipán, base de alojamiento, y
sin necesidad de agotadora cola, en menos de 10 minutos ya sabían la habitación que les
correspondía y acreditaron con toda la documentación necesaria para las discusiones en
comisiones. A diferencia del 2014, donde la elección de los miembros al Consejo
Nacional y las Secciones consumió un tiempo precioso, casi 6 ó 7 horas, restándoselo a
intercambios más fructíferos, ahora, en dos o tres, sin reclamos y/o expresiones de
vanidad personal, se eligió el Consejo Nacional -órgano colegiado de dirección de la
organización entre un congreso y otro- y la dirección de las secciones, estructura
organizacional de la UNEAC compuesta de: -Escritores, -Músicos, -Artistas de las Artes
Plásticas, -Creadores del Cine, la Radio y la Televisión y Artistas Escénicos. Las
discusiones en comisiones, iniciadas a las dos de la tarde, terminaron cerca de las seis
del sábado 29 y ya, al día siguiente, a las nueve de la mañana, en poder de todos los
congresistas e invitados, estaban impresos los dictámenes con el núcleo duro de lo
debatido la jornada anterior; mientras la no realización del concierto de Buena Fe tuvo
como causa un imponderable de fuerza mayor: llovió.
Para la evaluación y análisis de los tópicos discutidos en reuniones pre-congreso se
crearon seis comisiones: 1.-Creación artística y relación con las instituciones, 2.-
Proyección social de la cultura, 3.-Cultura, medios y redes sociales, 4.-Cultura, turismo
y mercado, 5.-Enseñanza artística y relación con los jóvenes creadores y 6.-Estatutos.
En virtud del trabajo, experiencia y resultados del cronista o en el uso de las TICs y la
campaña que cual cruzado moderno realiza desde hace más de una década tratando de
hacer entender las potencialidades y posibilidades de la computación y las redes para
difundir historia y cultura, especialmente la generada y acumulada en esos sitios donde
la vida se agita y manifiesta: lo local y regional, se encaminó derecho hacia la comisión
número tres. Moderada o dirigida por Magda Resik Aguirre, la mesa estuvo presidida
por Víctor Gaute, Miembro del Secretariado del CC del PCC; Jorge Luis Perdomo,
Ministro de Comunicaciones; María Elena Salgado, Viceministra Primera del
MINCULT; Alfonso Noya, Presidente del ICRT y ya en las postrimerías se incorporó
Abel Prieto Jiménez, Presidente de la Oficina del Programa Martiano.
La intervención del delegado manzanillero fue una de las 43 que se escucharon esa tarde
de sábado y, con el objeto de hacer viable y práctica su aportación facilitando la
participación de otros congresistas, constriñó su decir a cuatro puntos, interpelando en
las dos primeras al Ministro de Comunicaciones a quien preguntó por qué no se
liberaliza la navegación nacional; o sea, se ofrece de manera gratuita el acceso a los
sitios cubanos como forma concreta de intencionar el acceso a contenidos que se desea
sean consumidos por lo cubanos residentes en la isla. Expresó el diciente que de acuerdo
a su experiencia; quien tiene un saldo de 30 ó 40 centavos en CUC no los emplea en
visitar los sitios de la prensa nacional u otros portales donde el acontecer se expone
desde la mirada insular; sino, que lo usa en comunicarse con el familiar que cumple
misión o vive en el extranjero para saber cómo está la salud y mantener los vínculos que
los unen o solicitar le envíe una remesa para resolver un problema perentorio; continuó
diciendo que si tal apertura hacía colapsar las redes por el número de abonados (según
cifras oficiales en el país existen cerca de 5 millones de líneas móviles) y la falta de
infraestructura, podíase entonces seleccionar un grupo de sitios o portales que por su
interés y contenido podían interesar a los internautas y relató como, a partir de la
dependencia hacia las nuevas tecnologías, especialmente los celulares, cuando no se
tiene saldo, se puede ver como los viajantes en camiones (el modo más sólito de viajar
en la Cuba profunda entre municipios), se dedican a escuchar música o a jugar con los
dispositivos. Remató su decir aludiendo a Maquiavelo; quien, justificaba el medio para
lograr un fin y como este pronunciamiento levantó algún rumor, se mantuvo firme en su
planteamiento porque esta propuesta era un medio concreto para lograr un fin deseado;
pues, resulta un mal nuestro que los verbos empleados en muchos informes quedan en
infinitivo: ayudar, contribuir, fortalecer, sostener sin poder sustantivarse en la práctica, a
fin de cuentas, el único criterio valorativo de la verdad.
La segunda propuesta, también pregunta al Ministro de las Comunicaciones, estribó en
por qué no se crean en Cuba, regenteadas por el estado, redes locales en los distintos
municipios, armazón comunicativa que ligará a las personas en sus mismos lugares de
residencia creando las estructuras que, llegado el momento, podrán servir de pivote para
amplificar el alcance de las comunicaciones en la isla. El manzanillero habló de poner
servidores en los Joven Club de Computación y Electrónica (JCCE) y en ellos alojar
productos y servicios a un precio mucho más competitivo que los 15 CUC mensuales del
Nauta Hogar para navegar solamente 30 horas al mes. Hospedar en los servidores
mencionados juegos como «Dota» o «WOW» podría resarcir la inversión en un abrir y
cerrar de ojos; mientras 100 pesos cubanos -puede ser incluso menos-, al mes, daría
acceso a esa red las 24 horas del día los 30 días del mes. En este punto, la moderadora -
en son de broma-, expresó que el ponente tenía ya un puesto asegurado en el MICOM y
el hablante replicó que su exposición no buscaba empleo porque ya tenía uno; además,
sus propuestas emanaban de la experiencia y vínculo con las TICs y aunque no lo dijo
allí; la proposición databa de 2017, cuando -como miembro de la Unión de Informáticos
de Cuba (UIC)-, la hizo llegar a la dirección de dicha organización, recibiendo solo
buena acogida, nada más.
Continuó el congresista en el uso de la palabra refiriéndose a la necesidad de crear un
canal televisivo destinado a mostrar la estética y la vida de ese segmento que gusta
llamar «Cuba Profunda», extendido desde la Punta de Maisí hasta el Cabo de San
Antonio y donde la cultura resulta inmanente. Si por cuestiones financieras o
tecnológicas no puede crearse en Santiago de Cuba, su creación en la capital -donde
además de los canales nacionales radica el canal Habana-, es deseable, logrando con ello
diversificar el discurso visual del país al mostrar el trabajo realizado por los telecentros y
corresponsalías que pueblan la geografía antillana.
Terminó el delegado su exposición abordando el tema de la Memoria Histórica y la
necesidad inminente de iniciar un proyecto para salvar ese acontecer local y regional
que, en el municipio -sal de la democracia a decir de José Martí-, nos revela el rostro de
la nación. Se cuenta con los programas informáticos, la experiencia y el talento, es hora
pues, de obrar. Así finiquitó el congresista manzanillero su participación activa en el IX
Congreso de la UNEAC.
Dos o tres turnos después, el presidente de los creadores audiovisuales en Sancti
Spíritus, declaró adherirse a la propuesta del colega “de Granma” en el sentido de
liberalizar la navegación nacional para que los internautas cubanos pudieran acceder a la
programación en línea de las más de 100 plantas radiales con que cuenta el país. La
última intervención de la comisión estuvo a cargo de Ricardo Ronquillo, presidente de la
UPEC; quien, refirió la necesidad de tomar en cuenta para el posicionamiento de la
cultura cubana, el nuevo escenario comunicacional donde las hegemonías mediáticas
van en declive y se construyen jerarquías culturales al margen de los medios
tradicionales, poniendo como demostración de tal realidad el caso del “cantante”
Chocolate.
II
Llegó el domingo 30 de junio y con su advenimiento la última jornada. Fue la doctora
Graciela Pogolotti la primera en ofrecer sus impresiones y de sus palabras, con dos
postulados se quedó el delegado manzanillero; la necesidad de entender los mecanismos
por los cuales se banaliza la cultura y si bien es imperioso trabajar por salvar la Memoria
Histórica, resulta imprescindible hacerlo también con la narrativa de la nación, aquella
que se obtiene del estudio, difusión y socialización de la historia y cultura nacional,
planteamiento este que caló hondo en el congresista por cuanto hace cerca de tres lustro
insiste en este punto, ofreciendo pruebas irrefutables como la Enciclopedia Manzanillo,
Enciclopedia Cultural de Manzanillo, Enciclopedia Carlos Manuel de Céspedes,
Enciclopedia Celia Sánchez Manduley y más recientemente la creación de los Anales de
la UNEAC, donde el correspondiente a Manzanillo está casi listo en su primera versión.
Recordó entonces la reunión de abril 27 del corriente año calendario con las autoridades
provinciales y el compromiso público asumido entre ambos para crear los compendios
digitales de los municipios de la provincia Granma; y es que con los compromisos solo
hay dos alternativas posibles: honrarlos o incumplirlos. Cree el delegado de la ciudad
acunada por el Golfo del Guacanayabo que este Congreso habrá de contribuir a que se
honre la palabra empeñada.
Hizo uso entonces de la palabra Víctor Fowler y para su colega fue quizás, la más lúcida
de las intervenciones. Dijo el crítico y escritor que era preciso pensar y construir,
también desde la cultura, una teoría del socialismo para las nuevos tiempos y razón no le
faltaba. El derrumbe de la experiencia socialista en la antigua URSS y países del campo
socialista demostró, de forma inapelable, que el modo en que se implementó el modelo
resultó fallido: desaparecieron. No por gusto Alexander V. Buzgalin, en el prólogo al
texto El futuro del socialismo, proemio que para los cubanos escribió en Guanabo y
firmó el 20 de enero de 2000, expuso:
[...] el socialismo, a fines del siglo XX, perdió con el capitalismo incluso
en el terreno de la teoría. Sin jugar hasta el final este “partido”; sin dar
una explicación -suya- más precisa, más perspectiva, de las leyes del
actual mundo global que las elaboradas por el liberalismo burgués y por
el post-modernismo; sin repensar dialécticamente (de manera positiva,
que conserve lo positivo) y criticando al Marxismo, sin crear una teoría
del socialismo del siglo XXI, marcharemos como a ciegas, por el método
de pruebas y errores y...... perderemos.
No parece fortuito -sostiene el congresista manzanillero-, que el testamento político de
Fidel Castro, el concepto de Revolución, haya sido pronunciado el 1ro. de mayo de ese
mismo año; texto en el cual, -redactado casi seguro después de meditado estudio-, lega,
a partir de crítica revolucionaria, claves básicas para entender la disolución del
socialismo, instando a los cubanos a no cometer los dislates de la URSS y su entorno
socialista más cercano. Invita; pues, a usar el sentido común, el sentido que más
comúnmente falta a los hombres, cuando dice que Revolución es sentido del momento
histórico, cuando señala que ha de cambiarse todo lo que deba ser cambiado (por
supuesto, lo que no funciona, entorpece, ralentiza, daña, molesta o crea descontento),
cuando refiere que sin libertad y justicia plena para todos no puede existir Revolución
alguna, cuando dice que será imposible sostener una Revolución si se miente y violan
principios éticos, cuando dice que todos deben tratar y ser tratados como seres humanos
(eso, por supuesto, condena discriminaciones de cualquier tipo) y es que sin la
prevalencia de tales presupuestos en la construcción social, será muy difícil luchar por
sueños de justicia para Cuba y el mundo, que son -según él-, la base del patriotismo, el
socialismo y el internacionalismo cubanos y ello por una sencilla razón: por dinero se
mata, pero no se muere.
El poeta Waldo Leyva fue portador de la propuesta del intelectual mexicano Pablo
Casanova de que Cuba asumiera, cuando lo creyese oportuno, un Congreso en Defensa
de la Vida, en tanto la misma está amenazada desde varias aristas y nadie mejor que la
isla, por su historia solidaria en defensa de la existencia humana, para asumir un convite
de tal magnitud. Mientras el bardo hacía público el interés del azteca, la imaginación del
manzanillero volaba y soñaba con el lema que podía presidir tal encuentro: ¡Viva la
Vida!, alarido magnífico del humanista Miguel de Unamuno.
Enrique (Kiki) Quiñones, humorista, expuso en pocas palabras el punto de quiebre de las
relaciones entre algunos representantes del poder y determinados intelectuales que los
primeros suelen descalificar con adjetivos de problemáticos, francotiradores y
contestatarios. Al evaluar a estos componentes del gremio con celo patriótico excesivo y
parámetros ultramontanos, sin acudir siquiera al diálogo en busca de un saludable
entendimiento -que como decía Gracián, nunca hubo buena guerra ni tampoco mala
paz-, castigándolos por el atrevimiento de poner en práctica lo que aprendieron en la
escuela (la Edad de Oro es libro de cabecera de la educación cubana), sin comprender
que del mismo modo que dos cuerpos no pueden ocupar el mismo lugar en el espacio,
dos personas no pueden pensar igual, se atenta contra la solidez del conjunto y donde
aparece una brecha, penetra el pandemónium, que no todos tiene la fuerza que necesita
el patriota para resistir la indiferencia, los ataques, los intentos de linchamiento
mediático y la exclusión. Desconocer tal diversidad de opiniones y puntos de vista hace
más daño que bien al país y como tal circunstancia resulta todavía más común de lo que
se cree, esta intervención fue quizás la más aplaudida de las vertidas por los congresistas
esa mañana.
Esteban Morales, en análisis práctico de la historia, expuso que los cubanos nunca
llegarían a poseer el arsenal militar para disuadir a su histórico adversario; empero, con
inteligencia, coraje y uso creativo de las armas de la cultura, podían -como se ha hecho
durante seis décadas-, ganar aliados entre el pueblo norteamericano y sumar fuerzas al
logro de una convivencia respetuosa entre naciones.
Alex Pausides, con la lógica de los poetas, dijo que los versos no pueden parar los
tanques, la música detener los obuses, la danza impedir un bombardeo; pero esas
expresiones de la cultura podían, sin duda alguna, hacer más plena y feliz la existencia
humana; por tanto, a su creación, difusión y disfrute por parte del pueblo debían darse
los artistas en cuerpo y alma.
Pidieron intervenir cerca de 30 congresistas; sin embargo, solo un poco más de diez tuvo
la oportunidad de exponer sus puntos de vista; en tanto, hay cosas que no pueden ser
expresadas en tres palabras, como reconoció el propio Miguel Barnet. El manzanillero
había preparado, con antelación, algunas ideas básicas para conducir su exposición; no
obstante, al no pedir la palabra, perdió la oportunidad de exponerla en plenario, tal vez
estaba prejuiciado porque en el congreso anterior fue el primero en solicitarla y no se la
otorgaron, tal vez también porque percibió lo reducido del tiempo y creyó sería
atropellar algo que merecía ser explicitado con mayor detenimiento; de todos modos,
siempre quedaba la opción de verterlas por escrito y así llegarían a conocerlas tanto los
que estuvieron en la sala como los que no. De haber pedido la palabra y obtenerla, algo
así hubiera dicho Orozco González en la sesión clausura del IX Congreso de la UNEAC:
……………..
Compatriotas:
La verdad y las razones no tienen partido, los hombres si, y para que amigos y enemigos
sepan como pensamos cuando de Cuba se trata, decimos de modo lapidario, a la manera
de José Antonio Saco que no fue anexionista: Cuba antes, Cuba primero, Cuba después.
Y ¿qué es Cuba para nosotros?, Cuba no es cuadro en la pared, ni una película, ni una
canción, ni un libro, mucho menos una puesta en escena; Cuba, como patria, son los
todos los hombres y mujeres que aquí nacen, viven, trabajan, sufren, ríen, padecen y
mueren; incluso, como construcción intelectual y emocional es un sentimiento que
acompaña a los que viven lejos de su geografía y les duele vivir distanciados de sus ríos,
playas, sabanas, montes, ciudades, palmas y gentes y para el cruel que intenta y hace
sufrir a Cuba, le digo en prosa poética de aliento mambí que su desprecio, petulancia y
prepotencia la paso por donde el coloso de Rodas se pasaba los barcos.
Fijada esta línea de principios, preciso es responder dos interrogantes: ¿cuál es el papel
del intelectual? y ¿para qué sirven los Congresos?, como se preguntaba días atrás mi
amigo Giordan Rodríguez Milanés.
A la primera pregunta respondemos diciendo que el intelectual, antes que hombre o
mujer del pensamiento debe ser ciudadano, materia prima esencial de una república, que
sin ciudadanos esta no existe. Dedicado a una profesión en específico: escritor o
escritora, pintor o pintora, músico, artista del cine, la radio o la televisión, bailarín o
bailarina, actor o actriz de teatro, el intelectual debe siempre estar alerta, estremecerse y
responder ante cualquier injusticia porque la justicia tiene que ser primero, el arte viene
después. A la segunda decimos que han de servir para discutir, proponer, sugerir, ofrecer,
ajustar, criticar y buscar soluciones; en fin, reponer provisiones como los marineros para
seguir la travesía de la vida con el firme propósito de, al llegar nuevamente a puerto, ser
mejores navegantes y haber vencido recias tormentas, no para lamentarse o seguir
repitiendo las mismas incapacidades, debilidades o problemas con los cuales se echaron
a la mar en el puerto de origen. Si los congresos no sirven para eso, es preferible
quedarse en el buque, ahorrar energías y con inteligencia corregir el rumbo para evitar
que unos, desilusionados, decidan abandonar la travesía y otros, cansados, intenten
amotinarse.
Un tema recurrente en el decurso histórico cubano es la unidad; pero ¿qué es para
nosotros la unidad? La unidad es la parte mínima e indivisible del todo, entidad que
tiene ritmo propio, color, preferencias, gustos, opiniones, creencias y que, imantada por
ideas fuerzas, se arremolina conscientemente hacia el centro del conjunto dándole
fortaleza y homogeneidad al interactuar con las otras unidades que lo forman; de modo
que, excluir o castigar algunas de las unidades atendiendo a sus características, formas
de ser o decir constituye acto antiunitario que puede comprometer la solidez y dureza del
conjunto. Se entenderá excluible alguna unidad del conjunto cubano solo si de mala fe y
conscientemente obra contra este, que decir con honradez lo que se piensa y expresar lo
que se siente, al actuar como ciudadano denunciando la injusticia, la corrupción y las
mentiras, solo es obrar contra la injusticia, la corrupción y las mentiras, no contra Cuba.
Convencido de que el deber de un hombre está allí donde es más útil y los esfuerzos en
nombre del bien común deben hacerse en el lugar de donde nos viene inmediata pena o
gusto, hablo, no como la conciencia pública de nadie; sino, como un hombre de
conciencia que vive y crea en una de las regiones más pobres de Cuba, por lo menos eso
dicen los índices de desarrollo humano calculados por instituciones cubanas y los casi
estáticos niveles de crecimiento poblacional.
Ahora bien, ningún análisis honrado de la situación cubana puede desconocer el impacto
de las sanciones y prohibiciones norteamericanas, especialmente el endurecimiento
ocurrido desde que el actual mandatario ocupó la presidencia de los Estado Unidos; pero
con esa misma verticalidad debemos reconocer que al alcance de nuestras manos no
está, en lo inmediato, revertir dicha situación; por lo tanto, nos queda, más allá de una
resistencia viril, dedicarnos, con pasión e inteligencia a modificar lo que podemos
cambiar y a mejorar lo que está al alcance nuestras manos; dejemos de mirar
constantemente atrás, hacia lo que hemos hecho, concentrémonos en el futuro, en lo que
nos queda por hacer. Más que desear esperanzados, es preciso crear mecanismos para
que la autonomía de los municipios no sea letra muerta, para que los miembros de los
Consejos Provinciales tengan voz y voto activo haciendo que la repartición de los
recursos sea mucho más equitativa y justa; empero, con tales materializaciones no basta,
es preciso ciudadanizar el gasto público; o sea, dar participación al soberano en la
decisión de dónde y en qué cuantía emplear los recursos materiales y financieros;
también, lograr una verdadera rendición de cuentas que, en forma transparente, proteja a
los gobernantes y otorgue credibilidad a su gobierno. No puedo dejar de recordar, cada
vez que hablo de este tema, lo que hizo Paquito Rosales, aquel tabaquero y primer
alcalde comunista de Cuba; quien, entre 1940 y 1944 condujo los destinos públicos de
Manzanillo y, para evitar cuestionamientos a su administración, colocó una pizarra a la
entrada del Ayuntamiento donde aparecían los ingresos, los gastos y el estado financiero
de la alcaldía; también Modesto Tirado Avilés, comandante del Ejército Libertador,
amigo de José Martí y primer alcalde por elección popular en Manzanillo después de
terminada la dominación española, mandó a publicar un folleto donde dejó constancia de
su gestión económica, dando cuentas del uso y empleo del último centavo y si ellos lo
hicieron, ¿por qué no pueden hacerlo los actuales gobernantes? No olvidemos que la
confianza se gana, no se hereda.
Finalmente, será el vínculo sistemático de los conductores políticos y gubernativos con
los intelectuales a través del diálogo, la clave para derrotar sospechas, despejar
situaciones complejas, acercar posiciones, sepultar desconfianzas y alzar la cultura como
herramienta de salvación -que no arma, las armas matan-; convirtiéndola en evangelio
de resistencia y felicidad humana.
Muchas gracias.
……………….
Después de la última intervención, fue presentado el nuevo ejecutivo de la UNEAC,
encabezado ahora por el joven Luis Morlote; en tanto, el saliente Miguel Barnet fue
aclamado como Presidente de Honor de la organización. Fueron presentados también los
presidentes de secciones y comités provinciales. Acto seguido, ocupó el podio el
presidente de la República quien pronunció un discurso del cual no se hablará porque no
se explica lo que se sabe; de todos modos, varias ideas, cual dardos o saetas surcaron el
aire arrancando exclamaciones y aplausos a los allí congregados.
De esta forma culminó el IX Congreso de la UNEAC.

Por: Delio G. Orozco González.
Historiador.
Vice-Presidente Comité Municipal de la UNEAC.
Manzanillo de Cuba.