Consideraciones sobre La Bayamesa o el himno patriótico cubano

Consideraciones sobre La Bayamesa o el himno patriótico cubano

  • En la composición se exponen peculiaridades del Romanticismo que aparecen en la actitud apasionada de los próceres en cuestión, cuya obsesión fue conquistar la independencia del país. Foto tomada de Cubadebate
    En la composición se exponen peculiaridades del Romanticismo que aparecen en la actitud apasionada de los próceres en cuestión, cuya obsesión fue conquistar la independencia del país. Foto tomada de Cubadebate

El himno patriótico cubano, nombrado por su autor Pedro Figueredo Cisneros, La Bayamesa es un paradigma de nuestra nación, contiene componentes ideológicos que conforman la madurez socio-espiritual revelada en aquella legión de patriotas enfrentados al gobierno colonial español.

En la composición se exponen peculiaridades del Romanticismo que aparecen en la actitud apasionada de los próceres en cuestión, cuya obsesión fue conquistar la independencia del país para establecer una república democrática. Sus ideales estaban fundamentados en un nacionalismo que aspiraba lograrla prosperidad agraria, industrial y cultural de la Isla.

Estas son las razones por las cuales La Bayamesa constituye un canto de guerra emblemático, que ha sido égida de los revolucionarios que han luchado por la libertad y el progreso desde el siglo XIX hasta el presente. En la obra se evidencia el ímpetu cívico y de convocatoria a participar en la guerra por todos los cubanos.

El poeta presenta a la patria como entidad, exaltando con vehemencia la prevalencia de la solemnidad que amerita el acto independentista el cual entraña sacrificio. Lo asume como inevitable. Es el único modo para la adquisición de madurez individual y colectiva.

La composición original está conformada por cinco estrofas denominadas “cuartetos”. Los versos son endecasílabos en arte mayor y poseen combinación polimétrica. La rima es consonante y asonante. Relaciona versos blancos, libres (primeros y cuartos). Y consonantes (versos segundos y terceros).

El ritmo es creciente. Añade cesuras, encabalgamientos e intervalos rotundos. La igualdad prosódica se halla favorecida por cierta musicalidad apoyada confrases moralizantes. Se da apertura a un discurso castizo, contrario a la retórica española.

“Al combate corred, bayameses, / que la Patria os contempla orgullosa. / No temáis una muerte gloriosa,/ que morir por la Patria es vivir.

En cadenas vivir, es vivir / en afrenta y oprobio sumido. / Del clarín escuchad el sonido, / ¡A las armas, valientes, corred!

No temáis los feroces iberos, / son cobardes, cual todo tirano, / no resisten al bravo cubano; / para siempre su imperio cayó.

Contemplad nuestras huestes triunfantes,/ contempladlos a ellos caídos; / por cobardes huyeron vencidos, / ¡Por valientes sabemos triunfar!

¡Cuba libre!, podemos gritar, / del cañón al terrible estampido, / del clarín escuchad el sonido./ ¡A las armas, valientes, corred!” [1]

Las imágenes conciben a la patria como ente que contempla a las tropas cubanas enfrentadas al enemigo: “Al combate corred, bayameses, /que la Patria os contempla orgullosa, / no temáis una muerte gloriosa, / que morir por la Patria es vivir”. [2]

Se expone frases sentenciosas con énfasis ético, las cuales se fundan a partir de los ideales de la Revolución Francesa de 1879 que enarboló: libertad, justicia y progreso. Mediante adjetivaciones metafóricas, el poeta exalta cualidades inherentes a los independentistas como: amor a Cuba, arrojo y valentía. Emerge una relación de contrarios sostenida por el contraste.

“En cadenas vivir, es vivir/ en afrenta y oprobio sumido/ […] / No temáis los feroces iberos, / son cobardes, cual todo tirano, / no resisten al bravo cubano; / para siempre su imperio cayó. / Contemplad nuestras huestes triunfantes, / contempladlos a ellos caídos; / por cobardes huyeron vencidos, / ¡por valientes sabemos triunfar! / ¡Cuba libre!, podemos gritar, / del cañón al terrible estampido, / del clarín escuchad el sonido. / ¡A las armas, valientes, corred!” [3]

Los epítetos: “muerte gloriosa”, oprobio sumido, “feroces iberos”, “bravo cubano”, “huestes triunfantes”, “ellos caídos”, “por cobardes huyeron vencidos”, “por valientes, sabemos triunfar”, “Cuba libre”, “terrible estampido”, otorgan matices al ideal independentista devenido en grito cívico.

“¡Cuba libre!, podemos gritar, / del cañón al terrible estampido, / del clarín escuchad el sonido ¡A las armas, valientes, corred! / No queráis en cadenas vivir / En afrenta y oprobio sumido; / Del clarín escuchad el sonido… / ¡A las armas, valientes, volad!” [4]

Conocieron la partitura original Francisco Maceo Osorio y Francisco Vicente Aguilera. Su instrumentación ocurrió en la Iglesia Mayor durante el acto religioso denominado Te Deum. Allí se encontraban representantes del poder colonial, además los patriotas: Donato Mármol, José Joaquín Palma, Manuel Anastasio Aguilera, Juan Luis Pacheco, Rodrigo Tamayo, Esteban Estrada, Joaquín Acosta, Juan Izaguirre Guzmán, u otros.

Efectuaron la interpretación: Manuel Muñoz Cedeño, director/(Violín), Pedro Muñoz Jerez (Violín), Juan Ramírez (Violín), Manuel Muñoz Jerez (Clarinete), Joaquín Muñoz Jerez (Clarinete), Joaquín Fonseca (Clarinete), Jesús Echavarría (Clarinete), José Caridad Cedeño (Cornetín), Miguel Aguilera (Cornetín), Juan Aguilera (Trombón), Francisco Cedeño (Bombardino), Francisco María Tamayo (Figle) y José Manuel Aguilera (Contrabajo).

El himno patriótico cubano fue difundido en los campos donde acaecía la insurrección y en aquellos sitios donde emigrantes laboraban en favor de la causa política como: Tampa, Cayo Hueso, Nueva York, Jamaica, Costa Rica, La Española, Guatemala, Honduras, Venezuela, Argentina, etc. Durante la organización de la contienda de 1895, José Martí pidió a Emilio Agramonte que realizara la transcripción de la obra.

En 1900 tuvo lugar la Convención de la Asamblea Constituyente en el cual se presentó la versión de La Bayamesa, armonizada y orquestada por Antonio Rodríguez Ferrer, director de la Banda Municipal de la Habana que contaba con formato completo. Esta versión fue declarada oficialmente Himno Nacional de Cuba y se difundió en toda América.

Fernando Figueredo Socarrás donó una copia del manuscrito perteneciente a Adela Morell.  En El Cubano Libre, Primer Periódico Independiente que se publica en Cuba, (segunda edición suplementaria,  año I, número 4, martes 27 de octubre de 1868), apareció una versión titulada La Bayamesa, precedida de “Sección Poética”, que es la siguiente:

“Al combate corred, bayameses, / Que la Patria os contempla orgullosa. / Hoy romped la cadena ominosa / A los gritos de Honor, Libertad.

No queráis en cadenas vivir / En afrenta y oprobio sumido; / Del clarín escuchad el sonido… /¡A las armas, valientes, volad! [5]

La Bayamesa o Himno Patriótico Cubano es un registro de humanismo que contiene emoción y fervor manifiestos en las luchas por la redención nacional desde 1868 hasta el presente. Da a conocer los matices que secundan nuestra espiritualidad, que ha progresado a través del tiempo como reconocimiento al pasado. Las transformaciones que suceden hoy consolidana la nación en su futuridad.

Notas:

[1] Himno Nacional Cubano, La Habana, Editorial Pueblo y Educación, Ministerio de Educación, 1976: p 13/ Apud. José Maceo Verdecia en: Bayamo: p. 132.

[2] Ob. Cit. P 13, Apud. P. 132

[3] Idem

[4] Idem