Descuidos y detalles

Descuidos y detalles

  • Verdaderamente hay un manifiesto interés en llamar la atención desde la TV sobre temas de interés social, de prevención para la salud, de buena educación. Foto tomada de archivo
    Verdaderamente hay un manifiesto interés en llamar la atención desde la TV sobre temas de interés social, de prevención para la salud, de buena educación. Foto tomada de archivo

Muchos son los elementos que conforman la programación televisiva, condicionan el respeto a los destinatarios, las posibles influencias beneficiosas y el elemental rigor profesional en lo que “sale al aire”.

Con frecuencia, más de  lo conveniente, se “cortan”  programas habituales o de trasmisión de sucesos como si no se hubiera tenido en cuenta el tiempo que duran. Así se interrumpen actuaciones artísticas y se crea molestia en los espectadores para quienes resulta insólito que luego de tal violación aparece un material de “relleno” como si, para colmo, no hubiera sido necesario suspender abruptamente el programa.

Más frecuentemente de lo justificado ese material de “relleno” entre uno y otro programa suele ser de imágenes que reproducen las hermosuras de la geografía nacional pero parecería que, con espíritu facilista, alguien decide que durante varios días sean de la misma región del país como si no hubieran de otros sitios y esa posibilidad útil de aprovechar unos segundos para difundir conocimientos visualmente se convierte en una reiteración injustificada.

Durante una temporada se mostraron “postales”, no sólo de las capitales de provincia, también de municipios, lo cual es valioso porque ya sea por razones económicas o técnicas la imagen del país está muy circunscripta a la capital o el occidente e incluso cuando se reportan recorridos de autoridades, como ocurrió con los desastres ocasionados por el huracán Irma y más recientemente por la reconstrucción de los sitios afectados se refieren más a la prominencia de los visitantes que al entorno.

Lo cierto es que en los archivos debe existir variedad para los “rellenos” o transiciones necesarias entre un programa y otro, que deben estar enriquecidas por los telecentros provinciales.

Más lamentable es todavía cuando se muestra un programa grabado cuya temática, informaciones que se trasmiten, están completamente “fuera de tiempo”. Resulta, cuando menos, chocante que se esté hablando en presente de algo pasado, sobre todo si no se aclara que corresponde a otro momento y los motivos para la repetición.

En realidad los programas grabados deben ceñirse a la interpolaridad porque por mucho cuidado que se tenga en mostrar actualización puede ocurrir que algo que se da por sentado no ocurra. No hay que pretender que  lo que no corresponde al día de trasmisión parezca que lo es.

Esos son aspectos concretos de irregularidades palpables casi de manera escandalosa, pero hay otros, más sutiles, sobre los que se debería pensar y exigir.

En las presentaciones de los numerosos espacios de una bastante completa programación cinematográfica las imágenes mayoritariamente corresponden a películas de Estados Unidos cuando se incluyen películas de diversas filmografías.

No se trata de un asunto ideológico, como podrían pensar algunos, sino cultural. Por  estimulo al sentido de la diversidad deberían mostrarse imágenes de filmes de todas partes, incluyendo cubanos que lo merezcan por su trascendencia. Ese detalle contribuiría a una mirada más integradora desde el anuncio mismo del espacio.

Por otra parte, mientras en las trasmisiones noticiosas si abundan los términos de elemental cortesía por favor y gracias, no ocurre con la misma intensidad en las series, las telenovelas de producción nacional que suelen acaparar la atención mayoritaria de televidentes.

Se puede alegar en nombre del realismo que no son términos usados en ciertos ambientes pero las construcciones dramáticas no son la realidad, sino realidades creadas a partir de determinados conceptos, intereses e intencionalidad, lo cual puede  contribuir a poner acentos en aspectos que puedan ayudar a fomentar ciertos hábitos de la civilidad de manera sutil.

Existen  numerosos materiales sobre la cortesía que por etapas se ven con más frecuencia, pero el hecho de que el mensaje sea directo quizás no logre el mismo efecto que cuando se refleja de manera inteligentemente encubierta.

Verdaderamente hay un manifiesto interés en llamar la atención desde la TV sobre temas de interés social, de prevención para la salud, de buena educación, pero sería importante revisar sus recursos expresivos y sobre todo la sistematicidad porque funcionan como campañas condicionadas por urgencias y no como asuntos cotidianos que son.

Descuidos y detalles deben ser tenidos en cuenta para mayor eficacia no sólo en la TV, por supuesto, pero en pantalla se visibilizan con mayor notoriedad.