Día de la prensa en Cuba

Día de la prensa en Cuba

En fin, retomando la idea esencial de la celebración del Día de la Prensa en Cuba, el 14 de marzo, pensamos que esta debe ser defensora de los intereses legítimos de su pueblo y expresarse como la lengua y la voz, y es preciso que todo el mundo la escuche con su timbre y mensaje inconfundible y autóctono.

Existen momentos y circunstancias en que cada ser humano puede preguntarse o responder, o realizar ambas cosas, sobre el porqué o el qué de las innumerables acciones o actividades que les han acompañado a los hombres y mujeres desde su surgimiento primigenio en la historia hasta el presente.

Quizás cabe señalar la génesis del periodismo en la necesidad y ansia de comunicación del hombre primitivo, aunque solo se reconozca su aparición en una etapa posterior y superior del desarrollo social. Sonidos vocales inteligibles, superior al gruñido animal, y luego convertido en rudimentos de lenguaje, debió intercambiar consigo mismo en forma de eco, descubierto de manera fortuita, en las gargantas montañosas, o intercambiar mensajes audibles con los seres circundantes a través de distancias apreciables. Y después seguirían otros descubrimientos que fueron jalonando la práctica social de la comunicación, tal vez cuando comprendió que el hombre era perecedero como los animales y como los árboles, en fin como todos los seres vivos. Y fue entonces que comprendió que solo las piedras estaban llamadas a perdurar y concibió esculpir ¿escribir? su mensaje o anuncio rupestre a sus coetáneos y a sus sucesores.

En fin, cabe pensar en una larga evolución de ese instrumento social que muchos milenios después, en una etapa histórica concreta, fue denominado periodismo, en el que se han ido imbricando formas y contenidos diversos y en el que un proceso de especialización de la actividad y de los recursos materiales utilizables, han ido cimentando sus fines nobles y útiles para la humanidad, o, por el contrario, han ido convirtiendo sus propósitos en una práctica malsana, que sirve de celestina o ariete a poderes ilegítimos y usurpadores de la libertad, la justicia e igualdad de los hombres y, por lo tanto, de la paz y la felicidad de los pueblos.

Así que situándonos en una perspectiva actual del ejercicio del periodismo, uno puede concebirlo como emisor, transmisor, comunicador de ideas con múltiples mensajes de diversas significaciones. Siempre hay implícitas algunas de estas funciones nobles: la siembra de ideas, aunque predomine el anuncio simple o la información sencilla; la formación de conciencia con la solidez estructural del conocimiento; la intencionalidad movilizadora de voluntades y de lucha por ideales concretos; el carácter desarrollador para el bien de cada ser humano y la sociedad en su conjunto. Aunque ya sabemos de antemano, que coexiste, como parte de la eterna lucha eterna del bien contra el mal que preside la historia humana, su naturaleza contraria.

El periodismo, como forma de literatura, está marcado por la urgencia y apremiado por la inmediatez de transmitir las ideas ya en forma de noticias o ya en forma de análisis y reflexiones. Ha tenido un largo recorrido que ha integrado en su desarrollo, la oralidad, la escritura y lo audiovisual. Todo apunta hacia el ahora. Por eso se pudiera afirmar que es el oficio de los impacientes. Sin embargo, la modalidad o profundidad del mensaje determinará su trascendencia, ya sea inmediata o de más larga data. 

Ejemplo del papel en la prensa cubana del siglo XIX fue la fundación en Nueva York del periódico Patriapor José Martí, el 14 de marzo de 1892, en cuyo homenaje se inspiró la declaración de la fecha como Día de la Prensa en Cuba. Fue una manera brillante de bautizar al órgano de prensa de la revolución en marcha con el concepto de la patria que se quería forjar a fuerza de sacrificios y lucha. Como también lo fuera nombrar con el título El Cubano Libre, al periódico fundado por Carlos Manuel de Céspedes a solo siete días del inicio de la primera guerra de independencia surgida el 10 de octubre de 1868. El jefe mambí, luego primer presidente de la República de Cuba en Armas, tenía bien clara la definición del valor de la prensa en aquellas condiciones y expresó, en carta a su esposa, que “esa es hoy la lengua de los pueblos. El que no tiene periódicos está mudo: nadie lo conoce; nadie lo procura. Es preciso hablar al mundo por la imprenta, o morir solo en un rincón”.

En los tiempos presentes, con el desarrollo de Internet todas las expresiones cobran una inmediatez y resonancia nunca antes soñada, y en cuestiones de minutos pueden ser transmitidos y publicados artículos sencillos o estudios enjundiosos en uno o varios sitios web ubicados en diferentes países. Y con el establecimiento de las redes sociales, ya la práctica elemental del periodismo y su capacidad de comunicar se universalizan y engloba a todas las personas que tienen el interés, la capacidad y la posibilidad de intercambiar mensajes de la más variada gama de temas. El derecho de recibir y emitir información se hace prácticamente infinito, de tal manera que es imposible seguir su ritmo, se requiere, más bien, de una selectividad que evite la enajenación por exceso o abuso.

En fin, retomando la idea esencial de la celebración del día de la prensa, el 14 de marzo, por estas y otras muchas razones, pensamos que la prensa de la Cuba de hoy es heredera y representante de aquellos instrumentos de liberación y combate en el campo de las letras y las ideas, y asume el compromiso que toda la prensa, de cualquier naturaleza, debe tener: ser defensora de los intereses legítimos de su pueblo y expresarse como su lengua y voz, y es preciso que todo el mundo la escuche con su timbre y mensaje inconfundible y autóctono.