El arte como experiencia para la vida práctica

El arte como experiencia para la vida práctica

  • Leandro parece llevar en la sangre las cualidades necesarias a un actor. Foto tomada de ACN
    Leandro parece llevar en la sangre las cualidades necesarias a un actor. Foto tomada de ACN

El componente antropológico que permeó de manera sobresaliente al denominado Nuevo arte cubano en los años ochenta con el grupo Volumen I, ha dejado sus claras huellas en Leandro Soto, uno de sus más activos integrantes. Continuó ese camino en la labor que realizara desde comienzos de los años noventa fuera de Cuba, donde impartió talleres de arte para niñospor encargo de un proyecto cultural en la zona indígena chontal de la Villa Tamulté de las Sabanas, en Tabasco, México.

Soto fue encontrando de una manera evolutiva modos de enseñanza artística, basados en el conocimiento directo del contexto cultural al cual iban dirigidos sus talleres, al ir estudiando un poco como antropólogo el imaginariocultural específico de estas comunidades, sus costumbres rituales y sus modos de vida.Las ricas experiencias creativas de ese contacto de varios años resultaron una gran experiencia vivencial y pedagógica, recopiladas en el libro “El tesoro de Tamulté, arte desde el trópico”.

Con el tiempo Soto fue generando paradigmas pedagógicos atemperados a esas circunstancias, cuyos resultados han dado frutos en la formación cultural continuada de miembros de esa comunidad, enraizada en la modificación de costumbres de sus participantes, hoy personas adultas, algunas con una formación universitaria variada a las cuales les abrió los horizontes de expresión desde edades tempranas y por extensión a sus padres, involucrados también en esa educación amplia con la cual proyectó su labor en México.

En ese taller promovió el acercamiento al arte con un vasto sentido de libertad individual que parece retomar, tal vez por sedimentación de conocimientos adquiridos durante su formación artística en Cuba y siguiendo su particularizada reflexión, la vía que Eduardo Abela había instrumentado en la experiencia pedagógica del Estudio Libre de Pintura y dibujo, llevado a cabo por este con mucho esfuerzo en los años treinta, hito germinativo que encontraríaresultado durante los años de la revolución con la introducción de una enseñanza abierta en la Escuela Nacional de Arte, dirigida a estimular la creación individual.

El resultado de sus experiencias mexicanas lo llevó a comprender la eficacia de una enseñanza que no siguiera el propósito tradicional de preparar a los estudiantes solo para crear formas artísticas sino ante todo para ampliar sus horizontes y ensayar nuevos métodos de aprendizaje con el consiguiente despertar de lasensibilidad de sus alumnos y el deseo de concretarse en acciones prácticas. Más que ir a formarlos como artistas consagrados, buscaba estimular su expansión cultural y la de sus familiares en cuanto observaban los progresos afirmativos en la personalidad de sus hijos. El resultado fue una activación cultural de esa comunidad, siempre sustentado el método en el conocimiento de sus raíces, imaginarios y anhelos, en modo alguno ejerciendo un acto de fuerza cultural sobre ellos, sino facilitarles canalizar sus energías creadoras con la finalidad de hacerlos crecer para la vida. De ahí el alto valor de esa experiencia pedagógica.

El método que siguió Soto fue integrando progresivamente modos de expresión y de valoración de los componentes indígenas de ese territorio con lo campesino y lo afrocubano cubano de su procedencia personal, encontrando puntos de contacto entre los idearios de tipo mágico que los acercaba, comprendiendo que la expresión de sus discípuloshabía de salir siempre de lo propio de ellos como persona y de su cultura, y que el arte resultante debía servir para el crecimiento y la satisfacción espiritual de estos y de su comunidad.

Con posterioridad pasó a Arizona, invitado como artista en residencia, donde impartió talleres sobre pintura en la universidad de ese lugar, ampliados a los campos del diseño teatral y del performance. Habrá de recordarse al respecto que fue introductor del performance en Cuba con su temprano quehacer artístico en Cienfuegos, incorporándolo a las prácticas renovadoras del arte cubano, que desde los años ochenta hasta hoy se ha ido afianzado, encontrado terreno fértil en nuestro medio cultural. El performance lo iría vinculando en sus acciones plásticas a las artes escénicas en Cuba, participando en trabajos creativos de varios de nuestros principales grupos teatrales y de danza.

A comienzos de los años 2000 pasó a trabajar como profesor en el Mount Holyoke College, de Massachusetts, donde su creación fue acentuando lo africano de la cultura cubana, evidenciando su arraigo al tejido de su nación de origen. Es interesante la postura de descolonización cultural que asume en su enseñanza en Estados Unidos porque no renuncia ni modifica su acervo cultural. Al contrario, lo proclama en las obras realizadas antes, y en las exhibidas en ese contexto.

Soto se cuestionaba el modo de enseñanza de las artes en las universidades y colleges de ese país, porque a diferencia de aquellos,él propugna la conveniencia y la mayor efectividad de ofrecer cursos interdisciplinarios, integrando diferentes manifestaciones artísticas, borrando las rígidas concepciones separatistas entre ellas.Le interesa cómo un hecho creativo, un concepto, una idea,puede ser multiforme al permitir intervenirlo mediante recursos y manifestaciones expresivas disimiles porque entiende lo artístico de una manera plural, no sujeto a la compartimentación y lo excluyente que el arte moderno propugnaba. Eso implica estar en consonancia con el arte posmoderno, caracterizado por la quiebra de dogmas canónicos del arte y del modo abarcadorde entender la espiritualidad.

Parte incluso de no preparar un programa de enseñanza sin antes conocer de cerca a los estudiantes que lo recibirán porque no trata de imponer un horizonte de conocimientos concebidos de antemano, sino partir de conocer previamente cómo son y piensan esos estudiantes para después proyectar una enseñanza ajustada a sus intereses y motivaciones personales que les despierten curiosidad, atracción, y redunden en el entusiasmo colectivo hacia sus clases.

Su función es más próxima a las de canalizador, de guía, sin trazarles un sendero obligado. Propiciando encuentren los estudiantes su propio camino, su manera de decir, en un franco intercambio a diario con ellos. De nuevo se me hace evidente que la sagaz experiencia pedagógica de Eduardo Abela es uno de los ejes orientadores de su método, demostrando cuán abiertamente moderno es Soto en la enseñanza, así como de cuánto contribuye a esto, la reflexión personal y la buena preparaciónpreliminar en el contexto formativo de un futuro profesor.

En esa escuela norteamericana fungió como profesor asistente en el Departamento de Artes Escénicas donde enseñó artes plásticas aplicadas al teatro en cursos de pintura escenográfica, de escenografía, así como de construcción y actuación con máscaras. Aplicó el uso expresivo del lenguaje corporal en gestos y movimientos plásticos en su inserción escénica, buscando que sus alumnos encuentren por sí mismo bajo su guía, nuevas dimensiones de la realidad que escapen a la inmediatez de las formas utilizadas y les sirvan de conexión a un campo espiritual más vasto e inmaterial.

La música interviene para contribuir en un acercamiento metódico preliminar,a llegar al estado de vacío necesario para desde ahí crearcada alumno, siguiendo su camino interior, sin coacción, sin freno del profesor, dejando aflorar las energías que los mueven. En ese sentido la enseñanza seguida por Soto va encaminada a la búsqueda de la expansión espiritual para desde allí comenzar a crear, no siendo tan importante el resultado de las formas y sí más determinante la experiencia vivencial alcanzada, al posibilitarles encontrar el latido de su propia alma. Cada uno moverá y activará lo suyo.

Con eso traslada a sus métodos pedagógicos la indagación en sus discípulos de una benéfica sensación de equilibrio con ellos mismos, de ampliarles su riqueza emocional al trasladarles los resultados de las búsquedas y hallazgosde su propia labor artísticadurante años. Su enseñanza les hace crecer con el propósito de insertarlos de una manera más plena a la vida, haciéndoles trascender la inmediatez, regenerándolos, al acercarlos a las inmediaciones metafóricas de la creación de un modo más natural, vivencial, singularizado y profundo.

Su aproximación al arte es multicultural e interdisciplinario, resultado de sus viajes y la experiencia de vida durante años, experimentando las artes en diferentes culturas.La idea de existir nexos profundos entre formas culturales diferenciadas geográficamente y en el tiempo histórico,responde a lo asentado en él de la visión antropológica ganada durante su formación en Cuba en los años ochenta, favorecida por el trabajo de discusión e intercambio grupal entre los miembros de Volumen I, de modo que sigue siendo coherente, cosechando y ampliando ese legado del arte cubano.

Su obra no teme hacerse híbrida, combinando diferentes artes: danza, artes visuales e instalaciones con la música. Su interés no se centra en uno de ellos con inobservancia de los demás. Su idea permanente, rastreable desde sus primeras incursiones en1979 en Cienfuegos,es crear un espacio escénico total, donde sin aparatosidad de grandes recursos logre crear en esa pluralidad de manifestaciones una atmósfera propicia a la comunicación con el público al involucrarlo emocionalmente. Eso lo ha seguido haciendo. Es su manera de relacionar su arte con los demás.

Penetrar en esa atmósfera de comunicación ha sido siempre su propósito consciente. Por tal motivo sus performances han buscado una visualidad enmarcada para crear un espacio propio de visibilidad donde su accionar en el performance quede inmerso en esa espacialidad contrastada de sí con esas imágenes de fondo. Es su manera de hacer una plástica de intencionalidad volumétrica, alejada de la bidimensionalidad. Aun cuando trabaje los lienzos, busca penetrar esa dimensión, traspasarla no con los recursos de la perspectiva porque todo se desarrolla a nivel del plano, sin interés de suscitar el hundimiento perceptivo de la imagen. Su recurso es otro, reblandecer esa bidimensionalidad por la vía de su anulación mental y no visual, a través del ejercicio emocional y espiritual del intelecto. Libera la percepción sensorial, sirviéndole lo mostrado en la obra de trampolín para saltar, hundiéndose en el espacio mental inobservable sensorialmente en el cual encuentra gran regocijo. Creo que esa es su clave artística o al menos una de ellas.

La teatralidad le hace vestirse en correspondencia a lo mostrado, hacerse de ese modo parte consustancial en movimiento a la visualidad estática de la obra. Es su manera de dramatizar y de participar en el acontecimiento como lo hace un actor en el teatro o el cine en el cual la imagen de la persona se sitúa inmersa en un ambiente a la observación de los demás. Mente, cuerpo, indumentaria y emocionalidad deben acompañarse en armonía, en una coherencia que le otorgue sustancia, veracidad y fuerza. La duración de sus performances conduce a redondear esa sensación de teatralidad, alcomportarse como tal por la notable duración de sus espectáculos. 

Sus espectadores son como los de los teatros, observadores a cierta distancia y desde cierta localidad exterior. No trasgreden el espacio de representación, no se hunden dentro de él. Ese es un espacio reservado al performance. No tiene además por qué ser llevado a cabo en un escenario teatral, cualquier lugar puede servir. Pero está afiliado a lo teatral por voluntad y por la concepción de suscribirse a lo escénicocon movimientos y gestualidad sin la intervención de la palabra.

El resultado es el observarlo interpretar un unipersonal. Lo disfruta y ejerce con frecuencia. Su arte responde a esa entrega, esto es al placer de actuar frente a los demás que le observan mostrarse en solitario, donde el artista clama por atraer sobre sí la atención del público. Es como un acto de comunicación suyopersonal con cada persona, algo propio de la actuación en las artes escénicas. Sin embargo, en el fondo, no importa que los demás estén o no presentes, hay una fruición en esa entrega gestual que en ausencia de los demás se basta por sí sola. Eso más que un diálogo es un soliloquio donde el arte se hace igualmente pleno.

Leandro parece llevar en la sangre las cualidades necesarias a un actor. Actuar ante los demás sabiendo que su persona ha de ser un imán, aunque a los fines observacionales esté concentrado consigo mismo y parezca bastarle eso. Reconocible en el video presentado como parte de su actual exposición personal en el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, donde entre otras imágenes se le observa danzar una música hindú concentradoen la sutileza ejecutoria de sus pequeños movimientos laterales de cabeza,acorde a la gestualidad contenida en ese tipo de danza. Acoplado en el ritmo a una figura femenina a sus espaldas que en su cercanía le acerca las manos a su cuello en sugerida entrega simbólica de identificación y contacto a una deidad hindú que es quien en el fondo le anima y le traspasa la energía espiritual al ritmo de sus movimientos. Los observadores no cuentan realmente, es su entrega personal a esa energía espiritual impregnada por la deidad lo que cobra protagonismo. Pero precisamente, en la medida en que esa acción del performance es realizada con sinceridad logra captar la atención de los observadores, hacerles entrar en su área de influencia, traspasándoles la certeza de ese contacto y el beneficio obtenido, al cual otros podrían también tener acceso si se lo propusieran.