El Giroud, entre tradición y modernidad

El Giroud, entre tradición y modernidad

  • Bar Giroud: tradición y modernidad en Trinidad
    Bar Giroud: tradición y modernidad en Trinidad

Cada época tiene sus encantos, es un dicho común que posee gran veracidad. Actualmente se ha hecho una moda salir a los bares con amigos, tomar una copa, liberar la mente de tensiones... En La Habana, una ciudad que como capital va un tanto aprisa, esos espacios son agradecidos y necesarios, pero lejos de los predios de la capital, ¿qué pasa ¿Qué sucede cuando la ciudad es hermosa por sus misterios, antigüedad, precisamente por las huellas del pasado?

Julio Bastida, dueño del Giroud, bar y restaurant trinitario, me abre sus puertas en una ciudad que vive entre tradición y modernidad, con un aire único que aportan los adoquines, las piezas artesanales y la Plaza Mayor. La tierra del Valle de los Ingenios, se muestra florecida en sus 500 años, y ahora también la villa se abre hacia los nuevos negocios de los cuentapropistas: restaurantes, cafés y galerías conquistan esquinas y antiguos inmuebles, admirados por los locales y el prolífico turismo que cada día desanda las calles de la ciudad.

El diseño corrió a cargo de su hijo Julio Aníbal Bastida, egresado de la escuela de arte de la provincia. De este modo, una antigua casa señorial, devenida luego casa de renta, terminó siendo uno de los espacios más concurridos en la actual Trinidad. La renovación duró dos años.

El Giroud, situado en Rosario no. 43 en la esquina de la calle Media Luna, muestra una simbiosis entre el pasado y el presente: la estructura exterior se ha mantenido, y lo más osado se deja al diseño de interiores donde se combinan vitrinas junto a botellas, que ofician como subyugantes candiles y van colgadas cual péndulos con sogas del techo. Asimismo, la escalera de hierro resuelta a modo de espiral, crea un ritmo interno interesante al dialogar con las piezas empotradas en pared: un sofá y dos sillas de la segunda mitad del siglo pasado. Otras puertas y cuadros situados en diagonal aportan dinamismo y armonía al conjunto espacial, y se fusionan favorablemente con el cemento a vista del techo.

Julio comenta que su principal acierto ha sido combinar un diseño atractivo con agilidad y calidad en el servicio. A varios turistas les resulta muy atrayente la mezcla entre lo clásico y lo contemporáneo. Bastida comenta sonriendo que algunos preguntan si tomaron los modelos y soluciones de Europa y ellos se limitan a responder que no, que es pura invención cubana. Nuevamente el diseño enfrenta nuevos retos, esta vez siguiendo un derrotero que lo conduce hacia una fórmula donde una ciudad insigne se adecua a las nuevas alternativas para al desarrollo económico sin dejar de conservar singularidades que la distinguen como única en de su tipo en el mundo.