Exigencias y solicitudes para la televisión y la radio

Exigencias y solicitudes para la televisión y la radio

  • Dos  sesiones del programa televisivo Mesa Redonda estuvieron dedicadas a la radio y la televisión. Los comentarios no se hicieron esperar en el Foro del informativo digital Cubadebate. Foto tomada de Cubadebate
    Dos sesiones del programa televisivo Mesa Redonda estuvieron dedicadas a la radio y la televisión. Los comentarios no se hicieron esperar en el Foro del informativo digital Cubadebate. Foto tomada de Cubadebate

Dos  sesiones del programa televisivo Mesa Redonda estuvieron dedicadas a la radio y la televisión. La cantidad y diversidad de opiniones de televidentes y radioyentes demostraron el interés que esos dos medios comunicacionales despiertan en distintos segmentos de la población que se explayaron en el Foro del informativo digital Cubadebate.

Por supuesto que hay opiniones extremas, que no toman en cuenta el contexto, las limitantes objetivas en lo que a desarrollo tecnológico se refiere aunque en ese plano también son notables los empeños como el cambio progresivo del sistema analógico al  digital, los canales que se esfuerzan en mantenerse en provincias y municipios, los programas de TV comercial a un significativo costo en aras de intentar ofrecer espacios de mayor espectacularidad.

Los directivos del ICRT mostraron conocimiento de los problemas, dieron explicaciones, asumieron responsabilidades, ratificaron  compromisos de soluciones con las exigencias y solicitudes de radio oyentes y televidentes que con sus opiniones también ofrecieron elementos para estructurar mejor la programación y aprovechar las potencialidades entre los propios trabajadores del organismo para tener una radio y televisión lo más cercana posibles a sus públicos.

Vistas más de 400 opiniones en el Foro de Cubadebate lo primero que se hace evidente es que una buena parte de nuestros públicos están “contaminados” de otros medios comunicacionales para bien y para mal, según las interpretaciones de cada receptor; Internet,  El paquete semanal, las obras audiovisuales que se realizan con teléfonos y circulan, todo tipo de productos que “se bajan” de las redes sociales, las web, las antenas parabólicas que existen, medios que  relacionan con otros lenguajes, otras dinámicas, otros propósitos estéticos o antiestéticos.

Esa fragmentación y multiplicidad de canales para conocer, —que ya va creando ciertas neurosis que seguro Freud, el padre del psicoanálisis, llamaría” la enfermedad” del Siglo XXI—, forman parte del panorama nacional  en buena medida entre las generaciones más jóvenes que confiesan usar poco o nada los medios tradicionales como la radio y la televisión  que a su vez pueden ser apreciados en los más modernos soportes.

Tales realidades obligan a replantearse lenguajes, códigos, dinámicas comunicacionales tanto para los contenidos políticos, históricos, educacionales como para los artísticos. Y no se trata de hacer malabares con la cámara, el recortador, la sobre imposición de imágenes o con el sonido de la radio sino como, con los recursos existentes se puede llamar la atención de los completamente “zabuidos” en las aguas de la rapidez tecnológica que en no pocos limita la capacidad de pensar, — y en otros la estimula, claro está—, sin olvidar que una buena parte de la población no son nativos de la era digital,  y la televisión y la radio siguen siendo, por excelencia, sus medios para informarse y entretenerse.

Se trata en verdad de un desafío mayúsculo para la radio y la tv que sólo se puede enfrentar apelando a las calidades de lo que se ofrece por su trascendencia cultural en el sentido más amplio, categorizando programas, temas, mensajes donde lo mejor de la tradición  sea trasmitido como parte de las novedades de los tiempos que corren.

 Muchos “opinantes” en le Foro de Cubadebate, pertenecientes, sin dudas, al segmento poblacional de mayor edad y menos posibilidades de nuevas tecnologías, reclamaron el respeto a los horarios, que se tenga en cuenta que una masa importante de trabajadores sólo puede disfrutar de las primeras horas de la programación nocturna y no pocos buenos programas y películas se trasmiten a altas horas de la noche, que la programación de fin de semana se distinga del resto por ofrecer espacios que sirvan de reposo a la intensidad de problemáticas trasmitida en el resto de los días.

También se quejaron de la reiteración de temas de manera poco atractiva, del exceso de conversación en los programas radiales en detrimento de la trasmisión musical y nos pocos reclamaron debates sobre los más diversos temas de la sociedad como un posible atractivo y a la vez una forma de participación  y encuentro de los públicos y los especialistas.

La televisión y la radio tienen en todas esas inquietudes los elementos para replantearse la programación y para elaborar una nueva agenda que intente satisfacer las exigencias y solicitudes que pueden ser asumidas sin grandes inversiones, tomado en cuenta los destinatarios que no han emigrado hacia nuevos soportes tecnológicos porque los nativos digitales ya tienen los suyos.